La Colección Real en el Museo del Prado

 

Edifico Villanueva del Museo del Prado.

Edifico Villanueva del Museo del Prado.

          El Museo Nacional del Prado fue inagurado durante el reinado de Fernando VII. El 19 de noviembre de 1819 se abrió al público bajo el nombre de Museo Real de Pinturas. El magnífico edificio neoclásico fue diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785, como Gabinete de Ciencias Naturales. La orden provenía de de Carlos III a través de su Secretario del Despacho de Estado el conde de Floridablanca. Villanueva fue también el artífice del Real Jardín Botánico (1785-1789) y del Real Observario (1790), precedente del Observatorio Astronómico Nacional de España.

Juan de Villanueva. Observatorio Astronómico. 1790.

Juan de Villanueva. Observatorio Astronómico. 1790.

          Por desgracia durante la guerra de la Independencia (1808-1814) el recién construido edificio sufrió considerablemente. El empuje de Fernando VII, a instancias de su segunda esposa María Isabel de Braganza y Borbón, fue crucial en su reconstrucción y posterior concepción de la pinacoteca. Doña Isabel es una gran desconocida, ya que la mayoría de la gente ignora que la creación de uno de los mejores museos del mundo vino auspiciada por esta portuguesa. La reina fue una mujer de gran cultura y muy aficionada a las artes, de ella partió la idea de reunir las obras de arte pertenecientes a la casa real española y crear un museo. No pudo ver concluida su magnífica labor al fallecer en 1817, a consecuencia de un terrible parto.

Joachim Patinir. El paso de la laguna Estigia. 1520-1524. Museo del Prado. Madrid.

Joachim Patinir. El paso de la laguna Estigia. 1520-1524. Museo del Prado. Madrid.

          El sustrato principal de los fondos del Museo se encuentra en las colecciones de los monarcas españoles a través de los siglos. La primera fue la de Felipe II, el llamado “rey prudente” fue un gran aficionado a la pintura. La decoración de sus residencias de El Pardo, el Alcázar de Madrid y el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, entre otras, exigieron una ingente cantidad de adquisiciones de todo tipo. Felipe II no sólo encargó pintura religiosa y retratos sino que gustaba de la mitológica. Antes de ocupar el trono encargó a Tiziano las famosas “Poesías”, seis pinturas con asuntos mitológicos de desnudos cuyo destino era ser colgadas en la misma estancia. El Prado conserva solamente un cuadro de esta serie (Venus y Adonis) mientras los restantes se hayan repartidos por otras colecciones. Recientemente, se ha descubierto que unos de ellos era la Dánae y la lluvia de oro de la Colección Wellington (Londres) y no la de idéntica temática que está en el Prado, y que fue adquirida por Velázquez en Italia para Felipe IV. Gracias a la iniciativa de Felipe II la pinacoteca madrileña cuenta con la mejor colección de Tiziano del mundo. Los cuadros del italiano salían de su taller en Venecia con destino a España. No debe pasarse por alto que la técnica del artista en su última etapa era considerada modernísima en su momento.

Tiziano Vecellio. Venus y Adonis. 1554. Museo del Prado. Madrid.

Tiziano Vecellio. Venus y Adonis. 1554. Museo del Prado. Madrid.

          En el palacio de El Pardo, Felipe II dispuso una galería de retratos de la dinastía comenzando por sus bisabuelos los Reyes Católicos. La estancia sufrió por desgracia un grave incendio en 1604. En ella se desplegaron retratos del rey y su familia debidos a Tiziano, Antonio Moro y Alonso Sánchez Coello. Felipe III no se arredró ante el desastre y dijo: “basta ya que lo demás se volverá a hacer” y encargó a su pintor Juan Pantoja de la Cruz la reconstrucción de la galería incluyendo el fresco del techo y 35 cuadros, mas otros 11 a Bartolomé González. Tampoco podemos olvidar la pasión del rey por la pintura flamenca, adquirió las principales obras del enigmático Bosco, entre ellas El jardín de las delicias y la mesa de los siete pecados capitales para el Monasterio de El Escorial.

El Bosco. Mesa de los siete pecados capitales. 1450-1516. Museo del Prado. Madrid.

El Bosco. Mesa de los siete pecados capitales. 1450-1516. Museo del Prado. Madrid. 

          El siguiente gran coleccionista fue Felipe IV, un monarca culto y refinado que tuvo a su servicio a Diego Velázquez durante casi cuarenta años. El Prado cuenta con la mayor colección del pintor sevillano, unas cincuenta obras que incluyen sus grandes obras maestras como: La rendición de Breda, Los borrachos, Las hilandera o Las Meninas ( éste último en realidad se llamaba La familia de Felipe IV , el título por el cual es famoso en el mundo entero se remonta al siglo XIX). Su Católica Majestad fue un gran admirador de las escuelas flamenca e italiana como lo era su abuelo. La decoración de su nuevo palacio del Buen Retiro, así como del palacio de la Zarzuela y la Torre de la Parada (un pabellón de caza hoy desaparecido) le llevaron a adquirir un gran numero de pinturas de los mejores maestros de su tiempo y antiguos como La bacanal de Tiziano. En la almoneda de Rubens compró a su viuda Las tres gracias y El jardín del amor entre otros.

Peter Paul Rubens. El jardín del amor. 1630-1635. Museo del Prado. Madrid.

Peter Paul Rubens. El jardín del amor. 1630-1635. Museo del Prado. Madrid.

          También adquirió obras de la colección del duque de Buckingham y de Carlos I de Inglaterra, decapitado en 1649. De ésta última proceden entre otros, La Sagrada Familia llamada la perla de Rafael que fue regalada al monarca por don Luis de Haro. Se cuenta que Felipe IV la calificaba como la “perla” de sus colecciones, por este motivo la pintura es apodada “La perla”. José Bonaparte se la llevó a Francia pero hubo suerte y fue devuelta a nuestro país en 1818.

Rafael Sanzio. Sagrada Familia, llamada la Perla. 1519-1520. Museo del Prado. Madrid.

Rafael Sanzio. Sagrada Familia, llamada la Perla. 1519-1520. Museo del Prado. Madrid.

          La figura de Diego Velázquez fue crucial, no sólo como encargado de retratar a los miembros de la familia real, sino por su labor de adquisición de obras de arte en Italia para el rey. En su segundo viaje compró pintura veneciana y vaciados de las mas representativas esculturas de la antigüedad clásica. El sevillano también ejerció como conservador de la colección real durante 20 años. 

Diego Velázquez. Esopo. Hacia 1638. Museo del Prado. Madrid.

Diego Velázquez. Esopo. Hacia 1638. Museo del Prado. Madrid.

          Durante el reinado de Carlos II, España tuvo la suerte de contar con los servicios del gran pintor de su tiempo, el napolitano Lucas Jordán. El maestro pintó al fresco la bóveda del salón de baile del palacio del Buen Retiro. Actualmente se puede admirar en el Casón del Buen Retiro, edificio donde se custudioba hace años la colección pictórica del siglo XIX y el Guernica de Picasso. Construido por Alonso Carbonell en 1637 fue diseñado inicialmente para salón de baile de la Corte. El Casón forma parte del Museo del Prado desde 1971. En 2009 fue inaugurado como Centro de Estudios del Museo, mientras que las colecciones del XIX se han reubicado en la sede principal tras su ampliación. Para quien no lo conozca todavía, os recomiendo encarecidamente que vayáis a contemplar este tesoro escondido, algo de lo poco que queda del palacio del Buen Retiro; una residencia que Felipe IV construyó para disfrutar de la vida y el arte.

Luca Giordano. Bóveda con la Alegoría del Toisón, o Apoteosis de la Monarquía Española. Hacia 1697. Museo del Prado.

Luca Giordano. Bóveda con la Alegoría del Toisón, o Apoteosis de la Monarquía Española. Hacia 1697. Museo del Prado.

Continuará…

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La moda en el Siglo de Oro

Dedicado a mi fiel lector y muy querido amigo Manuel Saucedo.

Alonso de Covarrubias. Fachada del Hospital de Santa Cruz. Toledo. Siglo XVI.

Alonso de Covarrubias. Fachada del Hospital de Santa Cruz. Toledo. Siglo XVI.

          Hasta el próximo 14 de junio tenemos la posibilidad de visitar una exposición única en Toledo. Bajo el título “La Moda Española en el Siglo de Oro”, la muestra se exhibe en los cuatro brazos de la planta alta del Hospital de Santa Cruz, mandado levantar por el cardenal Mendoza a finales del siglo XV y actual sede del Museo de Santa Cruz. Por primera vez en España se muestran piezas únicas y trajes que reflejan la moda durante los reinados de Felipe II y Felipe III.

Hospital de Santa Cruz. Artesonado.

Hospital de Santa Cruz. Artesonado.

          La selecta colección de piezas proceden de una treintena de instituciones españolas, además de diversos préstamos de Italia, Francia, Reino Unido, Suecia, Polonia o Hungría. El resultado es una magnífica e inédita colección que demuestra claramente la gran influencia que nuestro país en cuestión de indumentaria durante la segunda mitad del siglo XVI y el primer tercio del XVII. Época que coincide con el desarrollo vital de don Miguel de Cervantes. La muestra se enmarca en la celebración del cuatrocientos aniversario de la publicación de la segunda parte de El Quijote, siendo su objetivo el acercar al público el hegemónico papel que jugó España en la cuestión del gusto y la moda.

Segunda parte del Quijote.

Segunda parte del Quijote.

          Tal y como ya saben de sobra mis asiduos lectores, las prendas de vestir jugaban un papel identificador fundamental en una sociedad fuertemente jeraquizada: reyes, nobles, caballeros, criados, artesanos, soldados, miembros del clero o prostitutas, se identificaban sin dificultad por el tipo de vestimenta que llevaban. De hecho en El Quijote, Miguel de Cervantes detalla la indumentaria que portan los personajes para definir mejor su personalidad. En este sentido os recomiendo el magistral estudio de Carmen Bernis: El traje y los tipos sociales en El Quijote; una obra muy recomendable no solamente para acercarse a los inmortales don Alonso Quijano y Sancho, sino también a todos los demás personajes de aquella alocada aventura por las tierras de La Mancha.El traje y los tipos sociales. Portada. Carmen Bernis.

El traje y los tipos sociales. Carmen Bernis.

          Se pueden contemplar, un extenso número de interesantísmas piezas entre las cuales podemos destacar, chapines, orfebrería, vestidos, bolsos en diferentes tamaños y estilos, guantes, patrones de sastres y frascos de unguentos. Este maravilloso viaje en el tiempo reúne más de 270 piezas llegadas de Francia, Polonia, Hungría, Italia, Portugal, Gran Bretaña o Suecia.

Jubón del Rey Gustavo Adolfo de Suecia. 1620.

Jubón del Rey Gustavo Adolfo de Suecia. 1620.

          Cada una de ellas es analizada, sin pasar por alto los aspectos técnicos de la fabricación de los tejidos, manufacturas, tintes, trabajo y tratamiento de las pieles, y por supuesto la sastrería. Todo esto se complementa con pinturas que han sido elegidas cuidadosamente no tanto por su autor, sino por su iconografía y por los elementos que desvelan cómo vivía la alta sociedad de hace cuatro siglos, tales como vajillas, cuberterías o ropa de casa.

Chapin de cuero de la Alambra. Calzado muy característico que destaca por su alta suela. Se usó como calzado de calle como modo de estilizar la figura y protegerse del barro de las calles.

Chapin de cuero de la Alambra. Calzado muy característico que destaca por su alta suela. Se usó como calzado de calle como modo de estilizar la figura y protegerse del barro de las calles.

          Rafael García Serrano, que dirigió durante dos décadas el Museo de Santa Cruz y comisario de la muestra, reconoce que cuando estaba al frente de esta institución ya pensaba en una exposición centrada en el Siglo de Oro, en la que tuviera cabida toda la indumentaria en su sentido más amplio. García Serrano destaca los dos trajes de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II, y su hija Isabel Clara Eugenia, que se han incorporado a la muestra y que conservaban las monjas del monasterio de San Clemente de Toledo. Otras de las espectaculares joyas presentes son un conjunto de cadenas de oro masculinas llegadas de Hungría, y unos pendientes del Museo del Louvre junto a un joyero de cristal de roca y filigrana de plata.

Guante del primer cuarto de siglo XVI. Palazzo Madame Museo Cívico D'Arte Antica de Turin.Italia.

Guante del primer cuarto de siglo XVI. Palazzo Madame Museo Cívico D’Arte Antica de Turin.Italia.

          Los complementos abarcan desde calzado, italiano y español, hasta guantes, bolsos, capas y sombreros. El par de chapines procedente de Italia tienen un tacón con la nada desdeñable altura de sesenta centímetros .Otros objetos curisosos son algunos “dijes” para bebés, de los que colgaban el sonajero, algún chupador, amuletos para el mal de ojo o perfumes, rosarios y decenarios, tallas, armaduras y material de sastre.

Dijero, cinturón y amuletos. Museo de Sorolla. Madrid.

Dijero, cinturón y amuletos. Museo de Sorolla. Madrid.

          En el apartado de cosmética, el comisario explica que las mujeres utilizaban multitud de recipientes y cajas de todo tipo para guardar ungüentos y accesorios. Algunos de aquellos productos utilizados en cosmética, como el solimán y el antimonio, son nocivos para la salud pero en la época se desconocía. García Serrano afirma:“Utilizaban cosméticos para disimular las manchas, para depilarse, para teñirse el pelo, y mucha colonia, agua de Sevilla, agua de Nápoles, agua de rosas, agua de jazmín, agua de limón”.Y añade que el de los afeites es un tema “muy interesante” porque los moralistas intentaban que las mujeres no utilizaran cosméticos, ni calzaran elevados chapines para ser más esbeltas.

          La exposición se circunscribe fundamentalmente a los años en que vivió Cervantes (1547-1616), coincidente con los reinados de Felipe II (1556-1598) y Felipe III (1598-1621). Se trata del peridodo de total hegemonía y prestigio de España en Europa como gran potencia política, territorial y económica. El apogeo de la Monarquía española se manifiestó en el plano cultural, representado por el auge de la lengua castellana y la etiqueta utilizada por los Austrias. Desde el punto de vista de la indumentaria, en la época de Felipe II se fija lo que se considera el modo de vestir español o “vestir a la española”, que se extiende por la mayor parte de Europa, especialmente en la indumentaria cortesana, y también en los territorios de Hispanoamérica.

Traje cortesano supuestamente donado al Monasterio de San Clemente, Toledo, por la infanta Isabel Clara Eugenia.

Traje cortesano supuestamente donado al Monasterio de San Clemente, Toledo, por la infanta Isabel Clara Eugenia.

          Esta magna exposición realiza un recorrido sobre los siguientes temas: indumentaria española en el Siglo de Oro, con referencia al traje de corte español; el vestido como representación del poder, características del vestido español, el reflejo del poder, nobles y caballeros; tejidos, bordados y encajes, y telas ricas. sedas, brocados y damascos. Otro apartado se dedica a monjas, frailes, obispos y príncipes de la Iglesia, que recoge la sección entre la sarga y la púrpura y la indumentaria litúrgica. La parte denominada “Dime como vistes y te diré quién eres” atiende a catedráticos, oidores, médicos, escritores, así como a las tapadas y las cobijadas. Los procesos de elaboración y confección se explican a través de los apartados de materias primas: fibras y tintes; técnicas de elaboración: telares y fábricas de paños y la confección: la sastrería. En definitiva, una magnífica oportunidad para acercarnos a la sociedad española de aquellos tiempos y a su manera de vestir y de pensar.

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La mañana y más de Canal Sur. 20 de mayo de 2015. Hoy hablamos de Leonardo da Vinci y la exposición sobre el artista en Milán.

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Leonardo

Dedicado a mi querido amigo el doctor Manuel Domínguez, apasionado de la historia y sus avatares. 

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

          Milán presenta en su Palacio Real la mayor exposición dedicada a Leonardo da Vinci en Italia. La muestra titulada: “Leonardo 1452-1519. El diseño del mundo” permanecerá abierta hasta el próximo 19 de julio. Dividida en doce secciones, la presentación centrará su recorrido en la conocida versatilidad del inventor, ya que expone desde pinturas y esculturas hasta estudios anatómicos, proyecciones de máquinas de guerra o todo tipo de tratados, entre ellos el Códice Atlántico. Éste último se conserva en la Biblioteca Ambrosiana de Milán y está compuesto por doce volúmenes con mas de mil páginas sobre muy distintas materias. La Biblioteca fue fundada por el cardenal Federico Borromeo en 1609 y se encuentra anexa a la Pinacoteca Ambrosiana, un museo con una magnífica colección de pintura italiana. La última vez que lo visité tuve la enorme suerte de hacerlo completamente sola. lo cual fue una auténtica maravilla.

Biblioteca Ambrosiana. Milán. La Ambrosiana fue una de las primeras bibliotecas en abrirse al público en Europa.

Biblioteca Ambrosiana. Milán. La Ambrosiana fue una de las primeras bibliotecas en abrirse al público en Europa.

          Volviendo a nuestro asunto, la exposición comienza con un pormenorizado estudio de sus bocetos y trazados para detenerse en su visión del mundo que le tocó vivir, a caballo entre los siglos XV y XVI. Un punto importante del recorrido es el que analiza sus investigaciones sobre anatomía o fisonomía, un ámbito en el que destaca su céleberrimo Hombre de Vitruvio. Además, la exhibición también presentará numerosos dibujos, manuscritos, esculturas y libros incunables procedentes de los museos y bibliotecas más importantes como el Museo Británico, el Metropolitano de Nueva York, la Galería Nacional de Washington o los Museos Vaticanos. Se dice que una de las razones por las cuales Leonardo basaba sus investigaciones en el dibujo era su poco conocimiento del latín (el idioma culto de su tiempo), sus textos están escritos en toscano. Sin embargo, la verdadera causa originaria de su método se basaba en la observación.

Leonardo da Vinci. Estudio de un caballo. Hacia 1490. Libreria Real. Windsor. Gran Bretaña.

Leonardo da Vinci. Estudio de un caballo. Hacia 1490. Biblioteca Real. Castillo de Windsor. Gran Bretaña.

Leonardo da Vinci. Estudio para carros de asalto. 1482-1485. Biblioteca Real de Turín.

Leonardo da Vinci. Estudio para carros de asalto. 1482-1485. Biblioteca Real de Turín.

          Durante toda su vida llenó numerosas libretas y códices con dibujos y apuntes sobre los estudios que realizaba. Para ello utilizaba la escritura especular, que consiste en escribir de derecha a izquierda y necesita de un espejo para ser leída. Probablemente le era mas fácil hacerlo así por su zurdera. También se ha afirmado que con este tipo escritura tan peculiar pretendía burlar a la Inquisición. El corpus de dibujos anatómicos está compuesto por doscientas hojas aproximadamente y se conserva en la Royal Library of Windsor.

Leonardo. Hombre de Vitrubio. 1490. Galería de la Academia. Venecia. También es conocido como el Canon de las proporciones humanas. El artista realizó un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos Marco Vitruvio (siglo.I a.C), arquitecto de la antigua Roma, del que toma su nombre.

Leonardo. Hombre de Vitrubio. 1490. Galería de la Academia. Venecia. También es conocido como el Canon de las proporciones humanas. El artista realizó un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos Marco Vitruvio (siglo.I a.C), arquitecto de la antigua Roma, del que toma su nombre.

          Entre las pinturas que podemos contemplar destacan el Retrato de dama, que representa supuestamente a una amante del duque de Milán, Ludovico “El Moro” Sforza, o su Anunciación (1472-1515), provenientes ambos del parisino Museo del Louvre. El autor de La Gioconda nació en Vinci, en la región de Toscana, pero estuvo estrechamente vinculado a la ciudad de Milán, una de las capitales de la época y sede de la familia Sforza, para la que realizó numerosos trabajos hasta 1499, año de la caída del primer ducado.

Leonardo da Vinci. Retrato de dama. La Belle Ferronnière' o 'Presunto retrato de Lucrezia Crivelli', 1493-1495. Museo del Louvre. Paris.

Leonardo da Vinci. Retrato de dama. La Belle Ferronnière  o presunto retrato de Lucrezia Crivelli, 1493-1495. Museo del Louvre. Paris.

          Después de más de cinco años de trabajo y un presupuesto de 4,4 millones de euros, se ha conseguido reunir durante cuatro meses en la ciudad en la que el florentino vivió durante dos décadas más de 200 obras de arte: 43 cuadros, 20 esculturas, 108 dibujos y 40 documentos manuscritos procedentes de colecciones de todo el mundo. El Louvre ha prestado tres cuadros: La Anunciación y el San Juan Bautista, además de la Ferronnière. La National Gallery de Washington ha cedido la Madonna Dreyfus; el Vaticano, el San Girolamo; Parma, la Cabeza de Muchacha; y Venecia, el Hombre de Vitrubio. Los organizadores destacan la generosidad de la reina de Inglaterra que ha prestado 30 dibujos, del British Museum o del Metropolitan de Nueva York. La Colección Real Británica cuenta en su haber con 600 dibujos del maestro, entre ellos el famosísimo Estudio de embrión.

Leonardo da Vinci. Estudio de embrión. 1510-1513 Biblioteca Real. Windsor. Gran Bretaña.

Leonardo da Vinci. Estudio de embrión. 1510-1513 Biblioteca Real. Windsor. Gran Bretaña.

          La obra de Leonardo nos deja a las claras que estudió pormenorizadamente la anatomía humana. Su formación en este campo comenzó a los dieciocho años, durante su época como discípulo de Andrea del Verrocchio, el cual insistía en que sus alumnos estudiaran esta disciplina para aprender a representar los cuerpos humanos fielmente. Como artista, rápidamente se hizo maestro en anatomía topográfica, dibujando muchos estudios sobre músculos, tendones, etc… En 1507 comenzó a practicar la disección ya que obtuvo el permiso del Hospital Santa María de Nouvoa de Florencia para diseccionar el cadáver de un anciano. Más tarde consiguió también permisos en hospitales de Milán y Roma. Ya en su segundo período milanés (entre 1510-1511) trató con Marcantonio Della Torre, médico anatomista de Pavía. Juntos prepararon un trabajo teórico para el que Leonardo hizo 228 planchas y proyectó incluso un tratado de Anatomía. Sus estudios prácticos de disección se vieron interrumpidos en 1515, cuando fue acusado de prácticas sacrílegas por el Papa León X, por tal motivo le fue vetada la entrada en el Hospital del Espíritu Santo de Roma. De hecho, sus trabajos estuvieron doscientos años fuera de la circulación.

Leonardo da Vinci. San Jerónimo. Hacia 1480. Museos Vaticanos. Roma

Leonardo da Vinci. San Jerónimo. Hacia 1480. Museos Vaticanos. Roma.

          Leonardo es considerado el descubridor del seno maxilar. De la relación entre éste y la cavidad del ojo dice: “El ojo, instrumento de la vista, está alojado en el hueco superior y en el espacio debajo de éste (el seno maxilar) hay un fluido que alimenta las raíces de los dientes. La cavidad del hueso de la mejilla es similar en profundidad y anchura a la cavidad que contiene el ojo en su interior y recibe venas en su interior a través de los agujeros”. En 1513 se dedicó al corazón y las venas para lo que llevó a cabo disecciones de bueyes. Entre 1506 y 1510 realizó disecciones de cerdos para estudiar su aparato respiratorio y digestivo. Mas tarde pensó que el ser humano tenía dos estómagos, error que corrigió. Describir y dibujar ambos aparatos le llevó cerca de 40 años y su resultado fue una colección de 779 dibujos de los que se conservan unos 600. Asímismo investigó la estructuración de la mandíbula y los dientes, así como el efecto de la desdentación en la expresión de una persona. Para ello analizó los efectos de la edad y la emoción en la fisiología humana; también estudió personas con enfermedades o deformidades faciales. Todo esto le sirvió para dotar de mayor carácter a sus personajes.

Leonardo da Vinci. Cabezas grotescas. Hacia 1490. Biblioteca Real. Castillo de Windsor. Gran Bretaña.

Leonardo da Vinci. Cabezas grotescas. Hacia 1490. Biblioteca Real. Castillo de Windsor. Gran Bretaña.

          En palabras del comisario Pietro C. Marani, Da Vinci: “era consciente al final de su vida de haber ido demasiado lejos al afrontar los más diversos campos de investigación, hasta el punto de haber perdido de vista el verdadero objetivo final de sus investigaciones: la unidad del conocimiento” y añade: “Porque es verdad que Leonardo innovó, pero sobre todo perfeccionó, tanto desde el punto de vista artístico como desde el tecnológico o el científico. De ahí que hayamos decidido exponer algunas de sus fuentes tecnológicas, como algunas herramientas originarias de la época de Brunelleschi, junto a los dibujos de Leonardo que reproducen aquella tecnología. Estamos acostumbrados a ver a Da Vinci como un genio precursor, pero este es un aspecto propio del siglo XVII, que pesa todavía sobre los estudios y la idea que el público tiene sobre el genio. Por eso hemos querido que el visitante encuentre en esta exposición a un Leonardo que atesora todo aquello que lo rodea y a continuación lo transforma”.

Leonardo da Vinci. La Gioconda. 1503-1506. Museo del Louvre. Paris.

Leonardo da Vinci. La Gioconda. 1503-1506. Museo del Louvre. Paris.

          La Gioconda no ha viajado a Milán. El enigmático retrato fue adquirido por Francisco I de Francia, aunque todavía muchos italianos creen a pies juntillas que fue robado por los franceses y que por eso cuelga en el Museo del Louvre. Lo cierto es que el cuadro fue pasando de rey en rey hasta que, en 1797, después de la Revolución Francesa, fue destinado al Louvre. En 1800 Napoleón Bonaparte, gran amante de lo bello, ordenó colgarlo en su dormitorio del palacio de Las Tullerías ( hoy desaparecido) allí estuvo hasta 1804. El verdadero mito de La Gioconda tal vez naciera en el verano de 1911. Aquel mes de agosto, Vincenzo Perugia, un pintor de brocha gorda que trabajaba en el Museo del Louvre, desapareció llevándose el cuadro bajo el brazo. Los periódicos franceses dedicaron muchas páginas al suceso de tal manera que una semana después cuando el museo volvió a abrir sus puertas, la gente acudió en masa para ver su vacío en la pared.

Leonardo da Vinci. La dama del armiño. Hacia 1488-1490. Museo Czartoryski. Cracovia. Polonia. La bellísima joven no lleva en sus brazos un armiño sino un hurón.

Leonardo da Vinci. La dama del armiño. Hacia 1488-1490. Museo Czartoryski. Cracovia. Polonia. La bellísima joven no lleva en sus brazos un armiño sino un hurón.

          La magna exposición que se celebra en Milán es una ocasión única para contemplar y admirar la obra de uno de los artistas mas innovadores y versátiles de la historia de la humanidad. Un hombre que no necesitó de apellidos para alcanzar la inmortalidad. Un genio en la mas amplia extensión de la palabra que después de 500 años nos sigue dejando atónitos por la cantidad y variedad de estudios que acometió. Un auténtico visionario que dijo de sí mismo: “He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”.

Leonardo da Vinci. Autoretrato. Hacia 1512.  Biblioteca Real. Turín.

Leonardo da Vinci. Autorretrato. Hacia 1512. Biblioteca Real. Turín.

 

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La mañana y más de Canal Sur. 13 de mayo. La leyenda negra.

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La búsqueda del heredero.

          Ningún ser humano se libra de disgustos y desgracias, ni incluso las personas que han nacido tocadas por la mano de la fortuna. Pienso en Felipe II, rey de España entre otras muchas dignidades, y en los tremendos avatares que la vida le deparó. El “amo del mundo” se encontró en la cuarentena, después de varios intentos fallidos, sin un varón que heredara sus vastos dominios a lo ancho del globo. Su hijo primogénito, el infante don Carlos de Habsburgo y Avís (1545-1568), fue víctima de los continuos matrimonios consanguíneos de la dinastía. Sus padres eran primos hermanos por partida doble, de tal manera que en vez de ocho bisabuelos (como el común de los mortales) sólo tenía cuatro. Los enlaces entre familiares tan cercanos necesitaban de la correspondiente licencia papal, aunque el verdadero problema estribaba en que los hijos nacidos de estas uniones acarreaban diversas enfermedades físicas y psíquicas.

Alonso Sánchez Coello. El Príncipe don Carlos. 1555-1558. Museo del Prado. Madrid.

Alonso Sánchez Coello. El Príncipe don Carlos. 1555-1558. Museo del Prado. Madrid.

          Su madre, la infanta portuguesa María Manuela de Portugal fue desposada con el futuro Felipe II, ambos de la misma edad. Con tan sólo dieciocho años falleció a los cuatro días de haber dado a luz. Los remedios médicos que se le aplicaron, a base de sangrías, muy probablemente aceleraron su fin. Según relatan las fuentes, el infante don Carlos era un niño enfermizo con un carácter complicado y caprichoso. Su aspecto tampoco debía ser agradable ya que presentaba varias anomalías, entre ellas una joroba. En los retratos cortesanos no vemos atisbos de defectos físicos ya que los pintores trataban de ofrecer la mejor imagen, y mas si cabe tratándose del heredero de la Corona. Sánchez Coello nos lo presenta elegantemente vestido luciendo la protuberante bragueta a la moda del momento. El infante no aparece de negro, como era costumbre en su padre, sino con un rico atuendo formado por jubón, calzas acuchilladas y un precioso bohemio, capa corta forrada con piel de lince.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Carlos. 1564. Kunsthistorisches Museum. Viena.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Carlos. 1564. Kunsthistorisches Museum. Viena.

          La situación entre padre e hijo se volvió insostenible cuando el príncipe trató de conspirar en su contra. El rey ordenó su confinamiento y a los pocos meses don Carlos falleció. La leyenda negra relataba que Felipe II mandó matar a su hijo e incluso a su tercera mujer, pero hoy los historiadores no dan ningún valor a esta afirmación. Para el gran rey de Occidente, que no olvidemos fue gran devoto de la labor de su padre Carlos V, debió constituir, como mínimo, un enorme problema el tener un hijo incapaz de asumir sus obligaciones. Al carecer de heredero varón, se vio obligado a contraer un nuevo matrimonio, esta vez con su sobrina carnal Ana de Austria, del cual nacieron cuatro varones y una niña. De estos cinco hijos fallecieron cuatro, quedando tan sólo el infante Felipe, el futuro Felipe III. Es famosa la frase del “rey prudente” sobre su hijo y sucesor: “Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos. Temo que me lo gobiernen».

Justus Tiel. Alegoría de la educación del monarca hispano Felipe III de España. 1590. Museo del Prado. Madrid.

Justus Tiel. Alegoría de la educación del monarca hispano Felipe III de España. 1590. Museo del Prado. Madrid.

          Pero estas desgracias ni siquiera se adivinaban tantos años antes. En diciembre de 1571 nació el infante don Fernando, primer hijo del matrimonio. La noticia fue acogida con un júbilo extraordinario sobre todo después de la victoria contra el imperio otomano en Lepanto, que se produjo tan sólo dos meses antes. El monarca encargó a Tiziano una pintura en la que aparece con su hijo y que podemos admirar en el Museo del Prado. Como se ha apuntado anteriormente, la real pareja tuvo otros tres hijos varones pero todos fallecieron durante la niñez llegando solamente Felipe III a la edad adulta. De los ocho hijos legítimos que tuvo el todopoderoso monarca sobrevivió a seis de ellos, quedando a su muerte en 1598 la infanta Isabel Clara Eugenia y su sucesor en el trono.

Tiziano. Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando. 1573-1575. Museo del Prado. Madrid.

Tiziano. Felipe II ofreciendo al cielo al infante don Fernando. 1573-1575. Museo del Prado. Madrid.

          La ciencia carecía de herramientas para tratar las enfermedades, los problemas devengados del parto ocasionaban auténticos estragos. La misma madre de Felipe II, la reina Isabel, falleció a causa del alumbramiento de un hijo que también murió. Lo mismo ocurrió a su tercera esposa Isabel de Valois. Los partos se llevaban a muchas mujeres al otro barrio. Muchas, antes del trance, dictaban su testamento poniéndose en paz con Dios y con los hombres. Tampoco podemos olvidar la altísima tasa de mortalidad infantil, solamente los mas fuertes lograban sobrevivir. De los malogrados hijos de Felipe II nos quedan una serie de retratos cortesanos de la mano de Alonso Sánchez Coello que aquí os dejo para que los disfrutéis. El mas poderoso monarca de su tiempo consiguió dejar un solo heredero varón al que no supo o no pudo enseñar la ingente y complicada tarea que debía acometer.

Alonso Sánchez Coello. El infante Felipe. Museo de arte de San Diego. Estados Unidos.

Alonso Sánchez Coello. El infante Felipe. Museo de arte de San Diego. Estados Unidos.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Fernando. Walters Art Museum. Baltimore. Estados Unidos.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Fernando. Walters Art Museum. Baltimore. Estados Unidos.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Diego.1577. Museo de Liechtenstein. Viena.

Alonso Sánchez Coello. Infante don Diego.1577. Museo de Liechtenstein. Viena.

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La mañana y más de Canal Sur. 6 de mayo. La vida amorosa de Felipe II.

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