La ropa y su importancia

          Hace no tanto tiempo la ropa tenía una importancia enorme, su precio era elevado y a la muerte de una persona era inventariada ante notario. Las prendas tenían muchas vidas, se reciclaban y reutilizaban. Todo se confeccionaba a mano ya que la mecanización a gran escala no se produjo hasta el siglo XIX. Cuando a veces cuento sobre mi investigación y explico que hasta los calzoncillos se inventariaban la gente se queda sorprendida; pensándolo bien, no es para menos. Un ejemplo de 1729 nos dice: “Quatro pares de calzoncillos de crea muy remendados”. Poner en inventario unos calzoncillos viejos y rotos explica claramente que no solamente se recogían las piezas importantes sino también las que no valían nada. La moda surgía en las cortes y poco a poco las tendencias pasaban al resto de la sociedad en formas mas sencillas y prácticas. Las personas se diferenciaban por su manera de vestir, la clase social se debía apreciar a primera vista sin equívocos de ningún tipo.

          El fallecimiento de un individuo conllevaba la elaboración de un inventario, esto abarcaba a todo el espectro social, desde los reyes a los nobles pasando por los comerciantes o cualquier persona que tuviera bienes, aunque fueran escasos. Todo era recogido de una manera relativamente minuciosa, detallándose la pieza y su estado de conservación. Esto último resulta muy curioso desde nuestra perspectiva actual donde los objetos en mal estado se desechan, a no ser que tengan un valor probado. Los inventarios de bienes se nos muestran como una herramienta esencial para el estudio de la indumentaria y la recreación de la vida privada de tiempos pasados. Nos permite conocer cómo era el ajuar doméstico y adentrarnos en los espacios de habitabilidad del Antiguo Régimen.

Inventario de bienes de 1677. Loja. Granada

Inventario de bienes de 1677. Loja. Granada

          Los inventarios post-portem constituyen una valiosa ayuda para conocer al difunto ya que valoran su comportamiento hacia el consumo, sus devociones y gustos artísticos. En ocasiones, este tipo de documento iba acompañado de un “Aprecio de Bienes” en el cual cada objeto llevaba su tasación correspondiente. Hoy me voy a hacer eco de varios inventarios de bienes. En primer lugar, el de una dama que falleció en Sevilla en 1702 llamada doña Petronila de Sangronis, su marido y albacea don Alejandro Carlos de Licht fue el encargado de llevarlo a cabo. En el citado documento aparece, no solamente la ropa de la finada sino también la de su cónyuge. Doña Petronila gozaba de un guardarropa bastante bien pertrechado compuesto por prendas de todo tipo, por tanto debía ser una persona acaudalada. En su poder obraban varios conjuntos formados por hongarina, monillo y saya; lo que hoy llamaríamos chaqueta, cuerpo y falda.

Cotilla 1730.

Cotilla 1730.

          La hongarina era una casaca y la usaban ambos sexos, mientras que el monillo era un jubón para uso femenino sin faldillas ni mangas. En el inventario aparecen unas ocho faldas (sayas) de distintos tejidos y forros. En dos de ellas se nos indica que para su confección se necesitaron nueve varas, es decir, unos siete metros y medio. Mientras que otras fueron confeccionadas con menor cantidad de tela. El tafetán era un tejido muy usado para forros. Cito textualmente cómo era uno de los conjuntos: “Un tapapiés encarnado de tela de otro y plata briscada con ocho paños forrado en tafetán sencillo celeste con guarnición de encaje ancho de plata. Una hongarina y monillo de lo mismo guarnecido uno y otro con encajes de oro y plata de Milán finos”.

Casaca femenina. Siglo XVIII. Museo del traje Madrid.

Casaca femenina. Siglo XVIII. Museo del Traje Madrid.

          El tapapiés o guardapiés es una pieza que aparece continuamente en los documentos de la época. Se trataba de una falda larga que tapaba completamente los pies y que solía ser una pieza lujosa. En España enseñar los pies se consideraba pecaminoso. Los complementos de una dama sevillana del siglo XVIII eran la mantilla, los manguitos, el manto para salir a la calle y el delantal. Éste último no solamente se usaba para trabajar en la casa sino como pieza importante, doña Petronila tenía uno de raso encarnado guarnecido con encajes. Probablemente el delantal se usaba para proteger la falda. La mantilla era una pieza de uso obligado para salir a la calle, casi todas las mujeres tenían al menos una. Los colores de las mantillas eran muy vistosos y los mas ricos iban guarnecidos de encajes. Doña Petronila dejó una mantilla nueva color de fuego guarnecida con hilo de plata y forrada en celeste.

Casaca femnina. Siglo XVIII Museo del traje. Madrid.

Casaca femnina. Siglo XVIII Museo del Traje. Madrid.

          El citado inventario nos permite conocer a su vez, cómo sería un traje de cristianar de la época: “Un tterno de ropa de Bapttissar que se compone de una hongarinitta de rasso lisso encarnado bordada de plata con guarnicion de encaxitto de platta, y una faxa de los mismo forrado ttodo de tafettan Celestte sencillo” que supongo iba acompañado de: “Un mantton de raso lisso blanco con guarnicion de encaxe de ôro y plata forrado en ttafettan encarnado senzillo”. Esta transcripción nos deja bien a las claras el riquísimo colorido con el que se vestían, no sólo los adultos, sino también los recién nacidos. Evidentemente, el blanco no se asociaba todavía con los trajes de novia ni con los de cristianar.

Miguel Jacinto Meléndez. Luis I, Príncipe de Asturias. 1712. Museo Cerralbo. Madrid.

Miguel Jacinto Meléndez. Luis I, Príncipe de Asturias. 1712. Museo Cerralbo. Madrid.

          En los primeros años del siglo XVIII los hombres vestían a la manera tradicional española con ropilla, coleto, calzones y capa. Los antiguos “usos” fueron literalmente barridos por la nueva moda masculina que estaba compuesta básicamente por tres piezas: casaca, chupa y calzones a lo que había que añadir la corbata. Esta pieza, que en versión simplificada ha llegado al siglo XXI, se fabricaba con lienzos finos y podía estar guarnecida de encajes. Un hombre de negocios francés dejó en 1715: “Seis corbatas de olan y muselina usadas las cinco con encages y la otra llana”. En el inventario del citado caballero llamado don Pedro Dutramble vemos como en Sevilla ya se vestía “a la francesa” por esas fechas. Las casacas y chupas llevaban botones de arriba abajo, los mas lujosos fabricados con plata u oro. La casaca tenía en talle en la cintura e iba abierta en la espalda y en los laterales, su cuello era de tirilla mientras que las mangas comenzaron siendo bastante exageradas con amplias vueltas y adornadas con botones que llegaban hasta el codo. Avanzando la centuria, los puños fueron perdiendo tamaño y se pegaron al brazo.

Casaca masculina bordada. Siglo XVIII. Detalle del cuello  y pechera.

Casaca masculina bordada. Siglo XVIII. Detalle del cuello y pechera.

          La chupa o chaleco se llevaba bajo la casaca, era larga y también cuajada de botones. La delantera se confeccionaba con materiales ricos mientras que la trasera era muy sencilla ya que no estaba a la vista. Los calzones tapaban la rodilla y se cerraban a los lados de esta con tres o cuatro botones. Volviendo a las fuentes otro caballero sevillano dejó también en 1715: “Un vestido de paño de francia de hombre que se compone de casaca chupa y calzones con botonadura de oro”. Las botonaduras también se podían realizar de seda o del mismo tejido de la prenda en los casos mas sencillos, por ejemplo: “Dos cassaquillas de paño vasto ôbscuro con botones de los mismo”.

Zapatos masculinos. Siglo XVIII.

Zapatos masculinos. Siglo XVIII.

          La importancia de los inventarios post-mortem para conocer la indumentaria de hace siglos es crucial. Hay que señalar que los tejidos son materiales efímeros que no aguantan tan larga vida. Algunos museos custodian magníficas colecciones de indumentaria de siglo XVIII, pero son muy pocas las piezas que han llegado a nuestros días. Por otro lado, no se debe olvidar que todavía no existían las revistas de modas, un elemento de gran ayuda para el investigador. En 1770 se editó The Lady´s Magazine en Inglaterra; la publicación de tirada mensual recogía las últimas tendencias de París y Londres. La prensa escrita supuso una revolución para conocer las últimas creaciones de las grandes capitales y así poder ir vestido a la última aunque se residiera en provincias.

Continuará…

The Lady´s Magazine. Portada de la primera edición. Agosto 1770.

The Lady´s Magazine. Portada de la primera edición. Agosto 1770.

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La mañana y mas de Canal Sur. 25 de febrero de 2015. Sobre el origen de la corbata.

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Lo llaman amor

As de corazones.

As de corazones.

Mis queridos lectores:

          Dicen que febrero es el mes del amor, aunque como dice la canción: “Quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las caras se juntan”. He recogido una serie de maravillosos textos y cartas de muy distintas épocas y personas que invitan a reflexionar y también a sentir. Espero que disfrutéis de esta apasionante lectura.

San Agustín

“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”.

 

Enrique VIII a Ana Bolena.

Meditando acerca del contenido de vuestras últimas cartas, me veo acosado por mil pensamientos torturadores y sin saber a qué atenerme, ya que en unas frases creo descubrir una satisfacción y en otras todo lo contrario. Yo os ruego encarecidamente me digáis cuáles son vuestras intenciones respecto del amor que existe entre los dos.
Necesito a toda costa una respuesta, ya que llevo un año herido por el dardo de vuestro cariño y sin tener aún la seguridad de si hallaré o dejaré de hallar un lugar en vuestro corazón y afecto.
Esta incertidumbre me ha privado últimamente del placer de llamaros dueña mía, ya que no me profesáis más que un cariño común y corriente; pero si estáis dispuesta a cumplir los deberes de una amante fiel, entregándoos en cuerpo y alma a este leal servidor vuestro, si vuestro rigor no me lo prohíbe, yo os prometo que recibiréis no sólo el nombre de dueña mía, sino que apartaré de mi lado a cuantas hasta ahora han compartido con vos mis pensamientos y mi afecto y me dedicaré a serviros a vos sola.
Rendidamente suplico una contestación para esta mi carta, pues anhelo saber hasta dónde y para qué puedo contar con vos.
Si no os fuera grato contestar por escrito, indicadme algún lugar donde pueda recibir la respuesta de palabra, y yo acudiré con todo mi corazón.
No sigo por temor a cansaros.
Escrito de mano de quien no desea ser sino vuestro,
E. Rex.”

Anónimo. Retrato de Ana Bolena. 1570. National Portrait Gallery. Londres.

Anónimo. Retrato de Ana Bolena. 1570. National Portrait Gallery. Londres.

Johann Wolfgang Goethe.

“Cierto que en el mundo de los hombres nada hay necesario, excepto el amor”.

Johann Heinrich Wilhelm Tischbein. Goethe en la campiña romana. 1787. Instituto Städel, Fráncfort del Meno. Alemania.

Johann Heinrich Wilhelm Tischbein. Goethe en la campiña romana. 1787. Instituto Städel, Fráncfort del Meno. Alemania.

Stendhal.

“El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio”.

Portada del rojo y el negro.  Stendhal. 1854.

Portada de El rojo y el negro. Stendhal. 1854.

De Gustave Flaubert a Louise Colet.

“La próxima vez que te vea te cubriré con amor, con caricias, con éxtasis. Te atiborraré con todas las alegrías de la carne, de tal forma que te desmayes y mueras. Quiero que te sientas maravillada conmigo, y que te confieses a ti misma que ni siquiera habías soñado con ser transportada de esa manera. Cuando seas vieja, quiero que recuerdes esas pocas horas, quiero que tus huesos secos tiemblen de alegría cuando pienses en ellas”.

Claude Chabrol. Madame Bovary. 1991.

Claude Chabrol. Madame Bovary. 1991.

Carta de Beethoven a su “amada inmortal”

“Incluso cuando estoy en cama mis pensamientos van a hacia ti, mi eternamente querida, ahora y entonces alegremente, después otra vez tristemente, esperando para saber si el Destino oirá nuestra plegaria, para hacer frente a vida que debo vivir en conjunto contigo o nunca verte. Sí, estoy resuelto a ser un extranjero vagabundo hasta que pueda volar a tus brazos y decir que he encontrado mi hogar verdadero con usted y envuelto en tus brazos puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de almas bendecidos. Ay!, desafortunadamente debe ser así. Debes estar tranquila, tanto más pues sabes que te soy fiel; ninguna otra mujer podrá nunca poseer mi corazón, nunca, nunca. Oh Dios, por qué debe uno ser separado de aquella que le es tan querida. Para más, mi vida en Viena es actualmente desgraciada. Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad necesito estabilidad y regularidad en mi vida, puede esto coexistir con nuestra relación? Ángel, acabo de oír que va el correo cada día, y por lo tanto debo cerrar ésta, de modo que puedas recibirla la inmediatamente. Mantente tranquila; solamente al considerar tranquilamente nuestras vidas podremos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Mantente tranquila, ámame, hoy, ayer. Qué nostalgia llena de lágrimas por tí, por tí, por tí, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a ti. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado. Siempre tuyo Siempre mía Siempre de ambos”.

Jean-Honoré Fragonard. El beso robado. 1780. Museo del Hermitage. San Petersburgo. Rusia.

Jean-Honoré Fragonard. El beso robado. 1780. Museo del Hermitage. San Petersburgo. Rusia.

Carta de Honoré de Balzac a la condesa Eveline Hanska

“Mi amado ángel. Estoy loco por ti: no puedo unir dos ideas sin que tú te interpongas entre ellas. Ya no puedo pensar en nada diferente a ti. A pesar de mí, mi imaginación me lleva a pensar en ti. Te agarro, te beso, te acaricio, mil de las más amorosas caricias se apoderan de mí. En cuanto a mi corazón, ahí estarás muy presente. Tengo una deliciosa sensación de ti allí. Pero mi Dios, ¿qué será de mí ahora que me has privado de la razón? Esta es una manía que, esta mañana, me aterroriza. Me pongo de pie y me digo a mí mismo: “Me voy para allá”. Luego me siento de nuevo, movido por la responsabilidad. Ahí hay un conflicto miedoso. Esto no es vida. Nunca antes había sido así. Tú lo has devorado todo. Me siento tonto y feliz tan pronto pienso en ti. Giro en un sueño delicioso en el que en un instante se viven mil años. ¡Qué situación tan horrible! Estoy abrumado por el amor, sintiendo amor en cada poro, viviendo solo por amor, y viendo cómo me consumen los sufrimientos, atrapado en mil hilos de telaraña. O, mi querida Eva, no lo sabías. Levanté tu carta. Está frente a mí y te hablo como si estuvieras acá. Te veo, como te vi ayer, hermosa, asombrosamente hermosa. Ayer, durante toda la tarde, me dije a mí mismo: “¡Es mía!”. Ah, ¡los ángeles no están tan felices en el paraíso como yo lo estaba ayer!”.

 Gustavo Adolfo Becquer.

“Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso”.

Jacinto Benavente.

“En asuntos de amor, los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca”.

De Sigmund Freud a su futura esposa.

“No apetezco sino lo que tú ambicionas para ambos porque me doy cuenta de la insignificancia de otros deseos comparados con el hecho de que seas mía. Estoy adormilado y muy triste al pensar que tengo que conformarme con escribirte en vez de besar tus dulces labios”.

Rene Magritte. EL beso de los amantes. 1928. Colección Particular. Bruselas. Bélgica.

René Magritte. EL beso de los amantes. 1928. Colección Particular. Bruselas. Bélgica.

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Siguen hablando ellos

          Nada como recurrir a las fuentes para comprender los avatares de la historia y sus protagonistas. He seleccionado una serie de textos que nos hablan de personalidades importantes de la historia de España, empezando por Pedro el Cruel y terminando por Carlos II. El acudir a las fuentes es de gran ayuda ya que están sin tamizar por visiones de unos y otros. De esta manera, cada uno puede hacerse una idea mas cercana de distintos episodios y también de la mentalidad de cada momento. Es muy difícil ponernos en la piel de una persona que vivió hace siglos ya que la sociedad ha sufrido, lógicamente, unas transformaciones radicales. Los textos nos ayudan a situarnos y a comprender mejor realidades de otros tiempos.

Semblanza de Pedro I de Castilla (1334-1369), apodado “El Cruel” o “El justiciero” por el cronista Pedro López de Ayala.

“Fue el Rey Don Pedro asaz grande de cuerpo, é blanco é rubio, é ceceaba un poco en la fabla. Era muy cazador de aves. Fue muy sofridor de trabajos. Era muy temprado é bien acostumbrado en el comer é beber. Dormía poco é amó mucho mugeres. Fue muy trabajador en guerra. Fue cobdicioso de allegar tesoros é joyas (…) E mató muchos en su Regno, por lo qual vino todo el daño que avedes oído”.

Foto dobla de 35 maravedíes de Pedro I de Castilla.

Foto dobla de 35 maravedíes de Pedro I de Castilla.

Hernando del Pulgar sobre Enrique IV de Castilla, hermano de Isabel la Católica.

“(…) habían maculado su persona real, diciendo que no era hábile para reynar, y que era hombre efeminado, y que había dado de su voluntad la Reyna su muger á su privado Beltran de la Cueva, á quien hizo Duque de Alburquerque, cuya hija afirmaban que era aquella Doña Juana, y que era odioso á la justicia, y distribuia el patrimonio real á sus privados, y á quien ellos querian con gran prodigalidad y disolucion, y que era embuelto en luxurias y vicios desordenados y otras cosas feas; y que no solo las habian dicho, mas aun las escribieron por sus letras al Papa, y las publicaron por toda la Cristiandad”.

Semblanza de Isabel la Católica por Hernando del Pulgar.

“Muy buena mujer; ejemplar, de buenas y loables costumbres… Nunca se vio en su persona cosa incompuesta… en sus obras cosa mal hecha, ni en sus palabras palabra mal dicha»; «dueña de gran continencia en sus movimientos y en la expresión de emociones… su autodominio se extendía a disimular el dolor en los partos, a no decir ni mostrar la pena que en aquella hora sienten y muestran las mujeres»; «castísima, llena de toda honestidad, enemicísima de palabras, ni muestras deshonestas»; «muger muy cerimoniosa en los vestidos e arreos, e en sus estrados e asientos, e en el servicio de su persona ; e quería ser servida de omes grandes e nobles, e con grande acatamiento e humiliaçión. (…) por esta condiçión le era inputado algúnd viçio, diziendo ser pompa demasiada[“.

Anónimo flamenco . Virgen de la mosca. 1520-1525. Sacristía-Museo de la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro . Zamora. La bella imagen de santa catalina se cree un retrato idealizado de Isabel la Católica.

Anónimo flamenco . Virgen de la mosca. 1520-1525. Sacristía-Museo de la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro . Zamora. La bella imagen de Santa Catalina se cree un retrato idealizado de Isabel la Católica.

Semblanza de Isabel la Católica por Lucio Marineo Sículo:

“Y no fue la reina de ánimo menos fuerte para sufrir los dolores corporales… Ni en los dolores que padecía de sus enfermedades, ni en los del parto, que es cosa de grande admiración, nunca la vieron quejarse, antes con increíble y maravillosa fortaleza los sufría y disimulaba”; “aguda, discreta, de excelente ingenio”; “habla bien y cortésmente”.

Carta de Fernando el Católico a Isabel la Católica

Tordesillas, 16 de mayo de 1475

“Mi señora:
A lo menos ahora bien se parece quien se adolece más del otro, cuanto según vuestra señoría me escribe y me hace saber cómo está de alegre; no puedo dormir, tantos son los mensajeros que allá tenemos que sin cartas que vienen, no por mengua de papel, ni de no saber escribir, salvo de mengua de amor y de altiva, pues estáis en Toledo y nosotros por aldeas, pues algún día tornaremos en el amor primero, si por no lo hiciese vuestra señoría, por no ser homicida me debe escribir y hacerme saber cómo se halla vuestra señoría en esa.
De acá no hay más de lo que Silva dirá y Fernando del Pulagar llevó; suplico a vuestra señoría que sea creído Silva y a mí mande escribir y en lo que de la princesa no se olvide, que por Dios no es de olvidar, ni tampoco su padrem que besa las manos a vustra señoría y es vuestro servidor.
El Rey.
Yo me voy mañana miércoles a Medina y su feria”.

Testamento de Isabel la Católica. Medina del Campo. 1504.

“Otrosí, por cuanto las Islas e Tierra Firme del Mar Océano, e Islas de Canaria, fueron descubiertas e conquistadas a costa destos mis Reynos, e con los naturales dellos, y por esto es razón que el trato e provecho dellas se aya e trate e negocie destos mis Reynos de Castilla y de León, y en ellos venga todo lo que dellas se traxere: porende ordeno e mando que así se cumplan, así en las que fasta ahora son descubiertas, como en las que se descubrirán de aquí adelante en otra parte alguna”.

Codicilo de Isabel la Católica. Capítulo XII.

“Ytem. Por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado”.

Doña Juana I y su hijo don Carlos, reyes de España, 13 de abril de 1516.

“Doña Juana y don Carlos su hijo, reina y rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Islas, Indias y Tierra Firme del mar Océano, condes de Barcelona, señores de Vizcaya y de Molina, duques de Atenas y Neopatria, condes de Ruisellón y de Cerdaña, marqueses de Oristán y de Gociano, archiduques de Austria, duques de Borgoña y de Brabante, condes de Flandes, de Tirol, etc”.

Pragmática de 22 de noviembre de 1559.  Prohibición de pasar los naturales de estos Reinos a estudiar en Universidades fuera de ellos.

“Porque somos informados que, como quiera que en estos nuestros Reinos hay insignes Universidades y Estudios y Colegios donde se enseñan y aprenden y estudian todas artes y facultades y ciencias, en las cuales hay personas muy doctas y suficientes en todas ciencias que leen y enseñan las dichas facultades, todavía muchos de los nuestros súbditos y naturales, frailes, clérigos y legos, salen y van a estudiar y aprender a otras Universidades fuera de estos Reinos, de que ha resultado que en las Universidades y Estudios de ellas no hay el concurso y frecuencia de estudiantes que habría, y que las dichas Universidades van de cada día en gran disminución y quiebra; y otrosí, los dichos nuestros súbditos que salen fuera de estos Reinos, allende el trabajo, costas y peligros, con la comunicación de los extranjeros y otras Naciones, se distraen y divierten, y viven en otros inconvenientes; y que ansimesmo la cantidad de dineros que por esta causa se sacan y se expenden fuera de estos Reinos es grande, de que al bien público de este Reino se sigue daño y perjuicio notable”

Semblanza de Felipe II. 1577.

“…de estatura mediocre, pero muy bien proporcionado; sus rubios cabellos empiezan a blanquear; su rostro es bello y agradable; su humor es melancólico (…) Se ocupa de los asuntos sin descanso y en ello se toma un trabajo extremado porque quiere saberlo todo y verlo todo. Se levanta muy temprano y trabaja o escribe hasta el mediodía. Come entonces, siempre a la misma hora y casi siempre de la misma calidad y la misma cantidad de platos. Bebe en un vaso de cristal de tamaño mediocre y lo vacía dos veces y media. (…) Sufre algunas veces de debilidad de estómago, pero poco o nada de la gota. Una media hora después de la comida despacha todos los documentos en los que debe poner su firma. Hecho esto, tres o cuatro veces por semana va en carroza al campo para cazar con ballesta el ciervo o el conejo”.

Sofonisba Anguisola. Retrato de Felipe II. 1564. Museo del Prado. Madrid.

Sofonisba Anguisola. Retrato de Felipe II. 1564. Museo del Prado. Madrid.

El Gran Duque de Alba a Felipe II.

“Tres cosas diré a Vuestra Majestad; la una es que no se ofreció negocio vuestro, aunque fuese muy pequeño, que no le antepusiese al mío, aunque fuese importantísimo; la segunda, es que mayor cuidado tuve siempre de mirar por vuestra hacienda que por la mía y así no os soy en cargo de un solo pan a Vos ni a ninguno de vuestros vasallos; la tercera, es que nunca os propuse un nombre para algún cargo que no fuese el más suficiente de todos cuantos yo conocía para ello, pospuesta toda afición[

Antonio Moro. Retrato del Duque de Alba. 1549. Hispanic Society of America. Nueva York. Don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba fue nombrado Gobernador de los Países Bajos por Felipe II. Sofocó varias revueltas con gran rigor e impuso unas mil condenas a muerte. Es uno de los protagonistas de la llamada leyenda negra.

Antonio Moro. Retrato del Duque de Alba. 1549. Hispanic Society of America. Nueva York.

El Quijote. Conversación entre Sancho y Teresa Panza sobre la boda de su hija. 

“A buena fe —respondió Sancho— que si Dios me llega a tener algo qué de gobierno, que tengo de casar, mujer mía, a Mari Sancha tan altamente, que no la alcancen sino con llamarla “señoría”.Eso no, Sancho —respondió Teresa—: casadla con su igual, que es lo más acertado; que si de los zuecos la sacáis a chapines, y de saya parda de catorceno a verdugado y saboyanas de seda, y de una Marica y un a una doña tal y señoría, no se ha de hallar la mochacha, y a cada paso ha de caer en mil faltas, descubriendo la hilaza de su tela basta y grosera”.

Semblanza de Felipe IV por el viajero francés Antonio de Brunel. 1655.

“Todas sus acciones y ocupaciones son siempre las mismas y marcha con paso tan igual que, día por día, sabe lo que hará toda su vida (…) Así, las semanas, los meses y los años y todas las partes del día no traen cambio alguno a su régimen de vida, ni le hacen ver nada nuevo; pues al levantarse, según el día que es, sabe qué asuntos tratar y qué placeres gustar. Tiene sus horas para la audiencia extranjera y del país, y para firmar cuanto concierne al despacho de sus asuntos y al empleo de su dinero, para oír misa y para tomar sus comidas, y me han asegurado que, ocurra lo que ocurra, permanece fijo en este modo de obrar (…) Usa de tanta gravedad, que anda y se conduce con el aire de una estatua animada. Los que se acercan aseguran que, cuando le han hablado, no le han visto jamás cambiar de asiento o de postura; que los recibía, los escuchaba y les respondía con el mismo semblante, no habiendo en su cuerpo nada movible salvo los labios y la lengua”.

Diego Velázquez. Felipe IV. 1623-28. Museo del Prado. Madrid.

Diego Velázquez. Felipe IV. 1623-28. Museo del Prado. Madrid.

Semblanza del Gran Duque de Osuna, don Pedro Téllez- Girón y Velasco (1574-1624) por Francisco de Quevedo.

“De la Asia fue terror, de Europa espanto,
y de la África rayo fulminante;
los golfos y los puertos de Levante
con sangre calentó, creció con llanto.

Su nombre solo fue victoria en cuanto
reina la luna en el mayor turbante;
pacificó motines en Brabante:
que su grandeza sola pudo tanto.

Divorcio fue del mar y de Venecia,
su desposorio dirimiendo el peso
de naves, que temblaron Chipre y Grecia.

¡Y a tanto vencedor venció un proceso!
De su desdicha su valor se precia:
¡murió en prisión, y muerto estuvo preso!”.

Bartolomé González. El Gran Duque de Osuna. 1615.

Bartolomé González. El Gran Duque de Osuna. 1615..

Semblanza de Carlos II por el Nuncio Papal.

“El rey es más bien bajo que alto, no mal formado, feo de rostro; tiene el cuello largo, la cara larga y como encorvada hacia arriba; el labio inferior típico de los Austria; ojos no muy grandes, de color azul turquesa y cutis fino y delicado. El cabello es rubio y largo, y lo lleva peinado para atrás, de modo que las orejas quedan al descubierto. No puede enderezar su cuerpo sino cuando camina, a menos de arrimarse a una pared, una mesa u otra cosa. Su cuerpo es tan débil como su mente. De vez en cuando da señales de inteligencia, de memoria y de cierta vivacidad, pero no ahora; por lo común tiene un aspecto lento e indiferente, torpe e indolente, pareciendo estupefacto. Se puede hacer con él lo que se desee, pues carece de voluntad”.

Juan Carreño de Miranda. Carlos II. Hacia 1675. Museo del Prado. Madrid.

Juan Carreño de Miranda. Carlos II. Hacia 1675. Museo del Prado. Madrid.

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La mañana y más de Canal Sur. 18 de febrero de 2015. Sobre Isabel y Fernando. Tanto monta, monta tanto.

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Hablan los protagonistas

Dedicado a mi querido amigo y apasionado de la Historia, Manolo Domínguez.

          Hoy me he decidido a recoger una serie de extractos de distintos textos de la historia de España, a mi juicio de gran interés y que merecen la pena ser leídos. Hablan por sí solos por lo tanto aquí os los dejo sin añadir una palabra mas.

Matrimonio de Isabel de Castilla y don Fernando de Aragón. Valladolid, 1469. 

“Yn Dey nomine. Amen. Manifiesta cosa sea a los que la presente verán en como en la muy noble villa de Valladolid jueves dies e ocho días del mes de octubre año del nasçimiento de nuestro Salvador Ihesuchristo de mil e quatrocientos e sesenta e nuevos años, e seyendo presentes los muy ilustres e exçellentes señores el muy exçellente e esclaresçido señor el señor don Fernando, rey de Siçilia, príncipe heredero de los reynos de Aragón, e la muy exçellente e esclarecida señora la señora doña Ysabel, fija del muy alto e poderoso señor rrey don Juan de gloriosa memoria, prinçesa heredera d’estos reynos de Castilla e de León… ellos estaban unanimiter conformes de contraher matrimonio en uno, segund que manda la Santa Madre Iglesia”.

Imágen de la boda de los Reyes Católicos.

Imágen del matrimonio de los Reyes Católicos.

Decreto de los Reyes Católicos expulsando a los judíos. Granada,31 de marzo de 1492 . 

“Porque Nos fuimos informados que en estos nuestros reinos había algunos malos cristianos que judaizaban y apostataban de nuestra fe católica, de lo cual era mucha culpa la comunicación de los judíos con los cristianos, en las Cortes de Toledo de 1480 mandamos apartar a los judíos […] dándoles juderías y lugares apartados donde vivieran juntos en su pecado […]. Consta y parece ser tanto el daño que se sigue a los cristianos de la participación, conversación y comunicación con los judíos, los cuales […] procuran siempre, por cuantas vías más pueden, de subvertir y sustraer de nuestra santa Fe Católica a los fieles cristianos, y apartarlos de ella, y atraer y pervertir a su dañada creencia y opinión, instruyéndoles en las ceremonias y observancia de su ley.

Por ende, Nos, con el consejo y parecer de algunos prelados, grandes nobles y caballeros, y de otras personas de ciencia y de conciencia […], acordamos mandar que hasta el fin del mes de julio que viene salgan todos los dichos judíos y judías de nuestros reinos con sus hijos, de cualquier edad que sean, y que no osen tornar […] bajo pena de muerte. Y mandamos que nadie de nuestros reinos sea osado de recibir, acoger o defender pública o secretamente a judío ni judía pasado el término de julio […] so pena de confiscación de todos sus bienes”.

Emilo Sala. Expulsión de los judíos de España (año de 1492). 1889. Museo del Prado. Madrid.

Emilo Sala. Expulsión de los judíos de España (año de 1492). 1889. Museo del Prado. Madrid.

Testamento de Isabel la Católica, Medina de Campo, 12 de octubre de 1504. 

“En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo e Espíritu Santo, tres Personas en una esencia Divinal, Criador e Governador universal del Cielo e de la Tierra, e de las cosas visibles e invisibles; e de la gloriosa Virgen Santa María, su Madre, Reyna de los Cielos y Señora de los Ángeles, nuestra Señora e Abogada, (…) quiero e mando que mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio de San Francisco, que es en la Alhambra de la Cibdad de Granada, siendo Religiosos o Religiosas de la dicha Orden, vestido en el hábito del bienaventurado Pobre de Jesu Christo San Francisco, en una sepultura baxa que no tenga bulto aguno, salvo una losa baxa en el suelo, llana, con sus letras esculpidas en ella; pero quiero e mando que si el Rey mi señor eligiese sepultura en cualquier otra parte o lugar destos mis Reynos, que mi cuerpo sea allí trasladado e sepultado, junto al cuerpo de su Señoría, porque el ayuntamiento que tuvimos viviendo y en nuestros ánimos, espero, en la misericordia de Dios, tornar a que en el Cielo lo tengan e represenen nuestros cuerpos en el suelo”.

Eduardo Rosales. Doña Isabel la Católica dictando su testamento. 1864. Museo del Prado. Madrid.

Eduardo Rosales. Doña Isabel la Católica dictando su testamento. 1864. Museo del Prado. Madrid.

Último discurso de Carlos V. Bruselas, 25 de octubre de 1555 a las cuatro de la tarde. Extracto. 

          La sala del palacio está abarrotada, Carlos V aparece vestido de negro con el collar de la Orden del Toisón de Oro. El discurso lo hace en francés ayudado de un papel que lleva en la mano derecha, tal y como era su costumbre.

“Nueve veces fui a Alemania la alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí a Flandes, cuatro, en tiempo de paz y de guerra, dos en Inglaterra, otras dos fui contra África, las cuales son todas cuarenta (…) sin otros caminos de menor cuenta que pos visitar mis tierras tengo hechos (…). La mitad del tiempo tuve grandes y peligrosas guerras, de las cuales puedo decir con verdad que las hice mas por fuerza y contra mi voluntad que buscándolas ni dando ocasión para ellas. (…) Digo que ninguno de estos trabajos me fue mas penoso ni afligió tanto mi espíritu como el que agora siento en dejaros. (…) Sé que para gobernar y administrar estos Estados y los demás que Dios me dio ya no tengo fuerzas, y que las pocas que han quedados e han de acabar presto. (…) Y porque ya en este tiempo me siento tan cansado, que no os puedo ser de ningún provecho, como bien veis cual estoy de acabado y deshecho, daría a Dios y a los hombres estrecha y rigurosa cuenta si no hiciese lo que tengo determinado dejando el gobierno”.

Francisco de Paula Van Halen. Abdicación de Carlos V en el salón del trono del Palacio Real de Bruselas. Siglo XIX.

Francisco de Paula Van Halen. Abdicación de Carlos V en el salón del trono del Palacio Real de Bruselas. Siglo XIX.

Frans Francken el joven. Alegoría de la abdicación del emperador Carlos V en Bruselas. Hacia 1620. Rijksmuseum. Amsterdam.

Frans Francken el joven. Alegoría de la abdicación del emperador Carlos V en Bruselas. Hacia 1620. Rijksmuseum. Amsterdam.

Bando de la expulsión de los moriscos del reino de Valencia, 22 de setiembre de 1609. Extracto. 

“Primeramente, que todos los moriscos deste reino, así hombres como mugeres, con sus hijos, dentro de tres dias de como fuere publicado este bando en los lugares donde cada uno vive y tiene su casa, salgan dél, y vayan á embarcarse á la parte donde el comisario, que fuere á tratar desto, les ordenare, siguiendole y sus órdenes; llevando consigo de sus haciendas los muebles, lo que pudieren en sus personas, para embarcarse en las galeras y navíos, que están aprestados para pasarlos á Barbería, á donde los desembarcarán, sin que reciban mal tratamiento, ni molestia en sus personas, ni lo que llevaren, de obra ni de palabra, advirtiendo que se les proveerá en ellos del bastimiento que necesario fuere para su sustento durante la embarcacion, y ellos de por sí lleven tambien el que pudieren. Y el que no lo cumpliere, y excediere en un punto de lo contenido en este bando, incurra en pena de la vida, que se ejecutará irremisiblemente (…) Que cualquiera de los dichos moriscos que publicado este bando, y cumplidos los tres dias fuese hallado desmandado fuera de su propio lugar, por caminos ó otros lugares hasta que sea hecha la primera embarcacion, pueda cualquiera persona, sin incurrir en pena alguna, prenderle y desbalijarle, entregándole al Justicia del lugar mas cercano, y si se defendiere lo pueda matar”.

Vicente Carducho. Hacia 1627. La expulsión de los moriscos. Museo del Prado. Madrid.

Vicente Carducho. La expulsión de los moriscos. Hacia 1627. Museo del Prado. Madrid

Testamento de Carlos II, 1700, cláusula 13.

“Reconociendo, conforme a diversas consultas de ministro de Estado y Justicia, que la razón en que se funda la renuncia de las señoras doña Ana y doña María Teresa, reinas de Francia, mi tía y mi hermana, a la sucesión de estos reinos, fue evitar el perjuicio de unirse a la Corona de Francia; y reconociendo que, viniendo a cesar este motivo fundamental, subsiste el derecho de la sucesión en el pariente más inmediato, conforme a las leyes de estos Reinos, y que hoy se verifica este caso en el hijo segundo del Delfín de Francia: por tanto, arreglándome a dichas leyes, declaro ser mi sucesor, en caso de que Dios me lleve sin dejar hijos, al Duque de Anjou, hijo segundo del Delfín, y como tal le llamo a la sucesión de todos mis Reinos y dominios, sin excepción de ninguna parte de ellos. Y mando y ordeno a todos mis súbditos y vasallos de todos mis Reinos y señoríos que en el caso referido de que Dios me lleve sin sucesión legítima le tengan y reconozcan por su rey y señor natural, y se le dé luego, y sin la menor dilación, la posesión actual, precediendo el juramento que debe hacer de observar las leyes, fueros y costumbres de dichos mis Reinos y señoríos”.

Copia del testamento de Carlos II.

Copia del testamento de Carlos II.

Abdicación de Felipe V, 1724. 

“Habiendo considerado, de cuatro años a esta parte, con alguna particular reflexión y madurez, las miserias de esta vida, por las enfermedades, guerras y turbulencias, que Dios ha servido enviarme en los veintitrés años de mi reinado; y considerando también que mi hijo primogénito don Luis, Príncipe jurado de España, se halla en edad suficiente, ya casado, y con capacidad, juicio y prendas bastantes para regir y gobernar con acierto y en justicia esta Monarquía: he deliberado apartarme absolutamente del gobierno y manejo de ella, renunciándola, con todos sus estados, reinos y señoríos, en el referido Príncipe don Luis, mi hijo primogénito, y retirarme con la Reina ( en quien he hallado un pronto ánimo y voluntad de acompañarme gustosa) a este palacio y sitio de San Ildefonso, para servir a Dios, desembarazado de otros cuidados, pensar en la muerte y solicitar mi salvación”.

Palacio de La Granja de San Ildefonso. Segovia.

Palacio de La Granja de San Ildefonso. Segovia.

Vista de los jardines con el Palacio de la Granja al fondo.

Vista de los jardines con el Palacio de la Granja al fondo.

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Sobre vestidos de novia y otras cosas

Vestidos franceses de algodón blanco. Hacia 1810. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.

Vestidos franceses de algodón blanco. Hacia 1810. Metropolitan Museum of Art. Nueva York.

          El primer ejemplo documentado de una novia de la realeza vestida de blanco se remonta a 1406. En la citada fecha, Phillipa de Lancaster, hija de Enrique IV de Inglaterra, contrajo matrimonio con Eric de Pomerania, a la sazón rey de Dinamarca. La princesa llevó un atuendo formado por una túnica y un manto de seda bordado con piel de ardilla y armiño. Ana de Bretaña también se decantó por el mismo color en su boda con Luis XII de Francia en 1499, mientras que ya en siglo XVI tenemos algunos ejemplos mas. Se trata de las princesas Margarita de Valois (hija de Enrique II de Francia) en su boda con Enrique de Navarra y la reina María Estuardo en su boda con el Delfín Francisco en 1558. Debemos resaltar que en Francia por aquellos tiempos el luto era blanco por lo que la joven reina escocesa al quedar viuda fue íntegramente vestida de blanco. Desde la Edad Media era costumbre que las reinas llevaran luto blanco por la muerte del monarca. En nuestro país, se usaron blanco y negro como colores del luto hasta la Real Pragmática de 1502 por la cual el negro quedó instaurado como el color del duelo.

Françoise Clouet. María reina de Escocia. 1560-61. Colección de la reina de Inglaterra.

Françoise Clouet. María, reina de Escocia, en luto blanco.. 1560-61. Colección de la reina de Inglaterra.

          En España, la infanta Catalina Micaela se casó vestida de blanco con el duque de Saboya en 1585. Ya en el siglo XVII sabemos que la infanta Ana de Austria contrajo matrimonio con Luis XIII con un espléndido vestido morado. En 1660, María Teresa su sobrina carnal y futura nuera se presentó vestida de blanco en su ceremonia de entrega en la isla de los Faisanes. Un tapiz de la manufactura de los Gobelinos nos muestra el episodio. María Teresa portaba el suntuoso atuendo femenino en la corte española compuesto por sayo y basquiña de satín sobre guardainfante, engalanado con lazos de plata. Para sus nupcias con Luis XIV, la infanta fue ataviada a la francesa con un magnífico manto azul bordado con flores de lis, emblema de la Casa Real francesa. Un siglo después, la archiduquesa María Antonieta se casó con Luis XVI vestida de blanco. La odiada reina fue, paradójicamente, quien comenzó a usar un modelo mas cómodo para su vida íntima llamado vestido-camisa. Su pintora Elisabeth Vigée-Lebrun la retrató con este sencillo atuendo en 1778. Al ser expuesto en el Salón la pintura causó un auténtico escándalo, se afirmaba que la reina parecía vestida con un simple camisón. Evidentemente no sabían lo que vendría mas tarde.

Elisabeth Vigée-Lebrun. La reina María Antonieta. 1783. Museo de Versalles.

Elisabeth Vigée-Lebrun. La reina María Antonieta con una rosa. 1783. Museo de Versalles.

          Tal y como os conté en un pasado artículo, el concepto de vestido de novia que ha llegado a la actualidad comenzó a finales del siglo XVIII. Los descubrimientos de Herculano (1738) Pompeya (1748) dieron paso a un mejor conocimiento de la antigüedad clásica. Esto afectó a todas las artes y consecuentemente a la manera de vestir. Se quiso emular a la estatuaria griega y romana por lo que la indumentaria recreó este concepto estético abandonando la artificiosidad y apostando por siluetas limpias. El blanco se convirtió en el color por excelencia, emulando el blanco mármol de las estatuas.

Antonio Cánova. Paulina Borguese como Venus Victoriosa. 1805-1808. Galería Borghese. Roma.

Antonio Cánova. Paulina Borguese como Venus Victoriosa. 1805-1808. Galería Borghese. Roma.

Jacques-Louis David. Madame Récamier. 1800. Museo del Louvre. Paris.

Jacques-Louis David. Madame Récamier. 1800. Museo del Louvre. Paris.

          La moda Imperio se mantuvo vigente hasta la década de los años veinte del siglo XIX, momento en el que el talle volvió a la cintura. En España, diversos retratos femeninos de nuestro genial Goya nos muestran la enorme sencillez del citado estilo. En el retrato de la marquesa de Santa Cruz vemos a la joven dama con un vestido de gasa blanca con tirantes y un amplísimo escote. Su cabeza no la decoran joyas sino hojas y frutos. El atuendo, que se remata con un chal negro, es de tal sencillez que me hace pensar en algunas célebres frases de Coco Chanel tales como: “Menos es más” y “La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”.

Francisco de Goya. Joaquina Téllez-Girón y Pimentel, marquesa de Santa Cruz. 1805. Museo del Prado.

Francisco de Goya. Joaquina Téllez-Girón y Pimentel, marquesa de Santa Cruz. 1805. Museo del Prado. Madrid.

          Volviendo a lo nuestro, las novias del Neoclasicismo adornaban su cabeza con una guirnalda de flores y con un velo de tul o gasa. La sencillez del vestido dio lugar a colas largas en actos muy señalados, el máximo apogeo se produjo hacia 1804 coincidiendo con la coronación de Napoleón. En el retrato que realizó el barón Gérard con el espléndido atuendo que llevó la emperatriz Josefina, observamos que el vestido blanco tiene un escote muy generoso y mangas cortas. El manto de terciopelo rojo está decorado con abejas bordadas, emblema de Napoleón, mientras que aparece forrado de piel de armiño, uno de los símbolos de la realeza durante siglos.

François Gérard. Josefina con el traje de la coronación. 1807-1808. Museo Nacional del Castillo de Fontenebleau. Francia.

François Gérard. Josefina con el traje de la coronación. 1807-1808. Museo Nacional del Castillo de Fontenebleau. Francia.

          La silueta cilíndrica de la moda imperio parecía imitar a las famosas cariátides del Erecteion. Los vestidos de las bellas griegas dejan apreciar claramente las formas femeninas. La moda imperio resultó, en algunos casos, bastante escandalosa ya que dejaba poco a la imaginación. Los vestidos debían llevar forros por la extrema ligereza de los tejidos usados. La moda es cíclica, se crea y autodestruye a sí misma. Después de estas décadas de una cierta libertad se volvió al corsé, la cintura de avispa y los tejidos pesados. La mujer volvía a enfundarse en una coraza durante casi cien años mas.

Continuará…

Vestido de novia. 1869. The Metropolitan Museum of Art.

Vestido de novia. 1869. The Metropolitan Museum of Art.

Vestido de novia. 1887. Detalle. Cincinnati Art Museum.

Vestido de novia. 1887. Detalle. Cincinnati Art Museum.

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