La pasión según San Mateo

Dedicado a mi querida amiga Rosario Medina 

          Se acerca la Semana Santa y con ella la conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo. Artistas de todo tipo y condición han tratado este episodio a través de los siglos. La representación de Cristo crucificado es uno de los símbolos mas universales de la humanidad. Las raíces de Europa son cristianas y con motivo de Pascua se celebran tradiciones ancestrales. Arquitectos, pintores y escultores fueron los encargados, a través de sus obras, de persuadir a los hombres hacia el camino de la piedad acercándoles al mensaje divino. Durante el siglo XVII Europa se vio sacudida por numerosos conflictos bélicos y epidemias, por no es de extrañar que el pueblo volviera los ojos hacia Dios y los santos en busca de consuelo ante tantas desgracias.

          El género religioso era el mas noble y significativo que un artista podía ejercer. Las imágenes sagradas se vieron refrendadas por el concilio de Trento en oposición a la Reforma luterana. Las representaciones de la vida de Jesús y los santos se mostraban como un ejemplo eficaz en manos de la Iglesia para acercarse y enseñar al fiel. No debemos pasar por alto que España fue un país profundamente católico, al igual que muchos otros. La Iglesia era, tal vez, la principal comitente de todas las artes y oficios. Hoy me acerco al Evangelio según San Mateo (el mas antiguo de los cuatro evangelios canónicos) y os muestro diversos episodios de la pasión y muerte de Cristo. Veremos cómo cada maestro ha concebido e interpretado el asunto, su fuerza expresiva y su capacidad para transmitir el sufrimiento.

Jesús y Barrabás 

27:15 En cada Fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso, a elección del pueblo. 27:16 Había entonces uno famoso, llamado Barrabás. 27:17 Pilato preguntó al pueblo que estaba reunido: “¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?” 27:18 Él sabía bien que lo habían entregado por envidia.

  Francisco de Osona y Rodrigo de Osona. Cristo ante Pilatos. Hacia 1500. Museo del Prado. Madrid.

Francisco de Osona y Rodrigo de Osona. Cristo ante Pilatos. Hacia 1500. Museo Nacional del Prado. Madrid.

27:19 Mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: “No te mezcles en el asunto de ese justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo sufrir mucho”.

Gustave Doré. El sueño de la mujer de Pilato

Gustave Doré. El sueño de la mujer de Pilato.

27:20 Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la multitud que pidiera la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.

Anónimo. "Codex Purpureus". Cristo y Barrabas ante Pilatos. Siglo VI. Museo Diocesano de Rossano.

Anónimo. “Codex Purpureus”. Cristo y Barrabas ante Pilatos. Siglo VI. Museo Diocesano de Rossano.

27:21 Tomando de nuevo la palabra, el gobernador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que ponga en libertad?” Ellos respondieron: “A Barrabás”. 27:22 Pilato continuó: “¿Y qué haré con Jesús, llamado el Mesías?”. Todos respondieron: “¡Que sea crucificado!”

Jacopo Tintoretto. Cristo ante Pilato. Hacia 1566-1567. Scuola Grande di San Rocco. Venecia.

Jacopo Tintoretto. Cristo ante Pilato. Hacia 1566-1567. Scuola Grande di San Rocco. Venecia.

27:23 Él insistió: “¿Qué mal ha hecho?” Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: “¡Que sea crucificado!” 27:24 Al ver que no se llegaba a nada, sino que aumentaba el tumulto, Pilato hizo traer agua y se lavó las manos lante de la multitud, diciendo: “Yo soy inocente de esta sangre. Es asunto de ustedes”.

Luca Giordano. Pilatos lavándose las manos. 1655-1660. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Luca Giordano. Pilatos lavándose las manos. 1655-1660. Museo Nacional del Prado. Madrid.

27:25 Y todo el pueblo respondió: “Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

27:26 Entonces, Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.

William-Adolphe Bouguereau. La flagelación de Cristo. 1880.catedral de San Luis de La Rochelle.

William-Adolphe Bouguereau. La flagelación de Cristo. 1880. Catedral de San Luis de La Rochelle.

Injurias a Jesús crucificado

Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron a toda la guardia alrededor de él. 27:28 Entonces lo desvistieron y le pusieron un manto rojo.

El Greco. El expolio. Hacia 1577-1579. Catedral de Toledo.

El Greco. El expolio. Hacia 1577-1579. Catedral de Toledo.

27:29 Luego tejieron una corona de espinas y la colocaron sobre su cabeza, pusieron una caña en su mano derecha y, doblando la rodilla delante de él, se burlaban, diciendo: “Salud, rey de los judíos”.

aravaggio. Ecce Homo. Hacia 1606. Palazzo Rosso. Genova.

Caravaggio. Ecce Homo. Hacia 1606. Palazzo Rosso. Génova. 

27:30 Y escupiéndolo, le quitaron la caña y con ella le golpeaban la cabeza. 27:31 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo sus vestiduras y lo llevaron a crucificar.

Gerard van Honthorst. La burla de Cristo. Hacia 1617. Los Ángeles County Museum of Art.

Gerard van Honthorst. La burla de Cristo. Hacia 1617. Los Ángeles County Museum of Art. 

La crucifixión de Jesús

27:32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.

Tiziano. Cristo con la cruz a cuestas. 1565. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Tiziano. Cristo con la cruz a cuestas. 1565. Museo Nacional del Prado. Madrid.id.

27:33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa “lugar del Cráneo”, 27:34 le dieron de beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo. 27:35 Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;

Salvador Dalí. Cristo de San Juan de la Cruz. 1951. Museo Kelvingrove, Glasgow, Reino Unido

Salvador Dalí. Cristo de San Juan de la Cruz. 1951. Museo Kelvingrove. Glasgow.  Reino Unido

27:36 y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo. 27:37 Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: “Este es Jesús, el rey de los judíos”. 27:38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Peter Paul Rubens. Las tres cruces. Hacia 1620. Museum Boijimans van Beuningen.

Peter Paul Rubens. Las tres cruces. Hacia 1620. Museum Boijimans van Beuningen. Róterdam.

La muerte de Jesús

27:45 Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, las tinieblas cubrieron toda la región. 27:46 Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz: “Elí, Elí, lemá sabactani”, que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Francisco de Goya. Cristo crucificado. 1780. Museo Nacional del Prado. Madrid.

Francisco de Goya. Cristo crucificado. 1780. Museo Nacional del Prado. Madrid.

27:47 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: “Está llamando a Elías”. 27:48 En seguida, uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber. 27:49 Pero los otros le decían: “Espera, veamos si Elías viene a salvarlo”. 27:50 Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. 27:51 Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron 27:52 y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron

Andrea Mantegna. La Resurrección. Hacia 1457-1459. Museo de Bellas Artes. Tours.

Andrea Mantegna. La Resurrección. Hacia 1457-1459. Museo de Bellas Artes. Tours.

27:53 y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. 27:54 El centurión y los hombres que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y todo lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: “¡Verdaderamente, este era Hijo de Dios!”

Piero de la Francesca. La Resurrección de Cristo. Hacia 1463. Museo Cívico de Sansepolcro. Italia.

Piero de la Francesca. La Resurrección de Cristo. Hacia 1463. Museo Cívico de Sansepolcro. Italia.

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La mañana y mas de Canal Sur. 25 marzo de 2015. Sobre la imaginería andaluza en la Semana Santa.

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La mañana y mas de Canal Sur. 18 de marzo de 2015. Sobre la Venus del espejo y la Maja desnuda.

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La mañana y mas de Canal Sur. 11 de marzo de 2015. Sobre la mujer.

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La mujer y sus circunstancias

Diego Velázquez. La costurera. Hacia 1635-1643. National Gallery. Washington.

Diego Velázquez. La costurera. Hacia 1635-1643. National Gallery. Washington.

          Ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer, una efeméride que pone de relieve el enorme avance que su situación ha experimentado en las últimas décadas. El acceso al conocimiento ha traído consigo un cambio radical en la sociedad. Nuestras abuelas no iban a la universidad salvo en contados casos, pero hoy las mujeres se forman como los hombres, ya sea en estudios medios o superiores. Entrando en materia diremos que desde el pecado original, las descendientes de Eva hemos sido consideradas como responsables de casi todos los males del mundo. Las mujeres se dividían en dos tipos: las honorables y las otras; esta dicotomía se basaba lógicamente en el tipo de relaciones que tuvieran con el sexo opuesto.

Alberto Durero. Adán y Eva. 1504.

Alberto Durero. Adán y Eva. 1504.

          El matrimonio era la salida mas honrosa y adecuada para cualquier mujer, en palabras de Fernández Álvarez: “La familia era un reino en miniatura. Y un reino que se reproducía. aquí radica su singularidad respecto a los tiempos actuales, los padres no solo mandaban plenamente sobre sus hijos, sino también sobre quienes iban a ser los padres de sus nietos. De ese modo se establecía una cadena familiar que atravesaba los siglos”. Los enlaces poseían una fuerte endogamia, es decir, se contraían entre miembros de la misma clase social; incluso la nobleza cortesana debía pedir su beneplácito al rey. El matrimonio en España seguía las normas del Concilio de Trento establecido por Felipe II en 1564, siendo un sacramento que se basaba en la libre elección de los contrayentes y debía ser celebrado ante un sacerdote para que fuera válido. Esto último no debemos entenderlo desde una perspectiva actual, sino en el sentido de que no se era conveniente celebrar enlaces a la fuerza. El Catecismo del Concilio afirma: “(…) el matrimonio es consentimiento del hombre y la mujer, esto debe entenderse que el consentimiento sea la causa eficiente del matrimonio (…) porque la obligación y enlace no puede nacer sino del consentimiento y el pacto”.

Jean-Baptiste Simeón Chardin. Mujer limpiando nabos. Hacia 1738. Alte Pinakotheck. Múnich.

Jean-Baptiste Simeón Chardin. Mujer limpiando nabos. Hacia 1738. Alte Pinakotheck. Múnich.

          El matrimonio era de por vida e indisoluble. La separación de derecho era prácticamente imposible aunque lógicamente había separaciones de hecho. Uno de los objetivos fundamentales era la preservación del propio grupo, sobre todo en lo que respecta a la nobleza. El matrimonio de conveniencia era algo consustancial a todos los grupos sociales; en algunos casos se pactaban cuando los futuros contrayentes eran niños, y se esperaba a los catorce años de la mujer para celebrar el sacramento. En muchos casos la diferencia de edad entre los contrayentes era notoria, a veces las niñas pasaban de jugar con muñecas a ser amas de su propia casa. Para la nobleza lo importante era la procreación con el fin de perpetuar la estirpe y los apellidos, por lo que otras consideraciones como los sentimientos no se contemplan hasta épocas muy posteriores.

Gerrit Dou. Retrato de la madre de Rembrandt leyendo. Hacia 1630-1635. Rijksmuseum. Amsterdam.

Gerrit Dou. Retrato de la madre de Rembrandt leyendo. Hacia 1630-1635. Rijksmuseum. Amsterdam.

          Esta situación provocaba que no fuera para nada extraño la existencia de hijos ilegítimos, que aumentaron en el siglo XVIII. Incluso en 1796, los bastardos fueron por primera vez admitidos en los gremios lo que nos muestra un cambio en la mentalidad. Evidentemente era más común tener hijos fuera del matrimonio por parte del varón, ya que los hijos que tenía la mujer se consideraban del matrimonio. Las bodas se programaban entre las familias respondiendo a intereses económicos y sociales, normalmente el padre de la novia elegía el marido y muchas veces la pareja no se conocía hasta la boda. Fernández Álvarez lo deja meridianamente claro: “Y puesto que los matrimonios de los monarcas se regulaban por estrictas normas, sin que hubiera que tener en cuenta los deseos personales, también se trasplanta ese modelo regio con todas sus consecuencias”.

Francois Boucher. Madame de Pompadour. 1758. Alte Pinakothek. Munich.

Francois Boucher. Madame de Pompadour. 1758. Alte Pinakothek. Munich.

          Carmen Martín Gaite en su magnífico estudio Usos amorosos del dieciocho en España se muestra rotunda: “Los matrimonios por amor eran totalmente insólitos y de hecho no existían: se hacía siempre atendiendo a las consideraciones de igualdad de clases y fortunas”. Un caso muy singular fue el protagonizado por la escultora Luisa Roldán (1652-1706), hija de Pedro Roldán. La sevillana, que debía ser una mujer de armas tomar, se negó a casarse según los designios de su padre, por lo que se le negó la dote. Esta situación provocó que llegaran a los tribunales que acabaron por darle la razón a ella. La Roldana, aun así, se vio obligada a abandonar Sevilla, primero trabajó en Cádiz para más tarde trasladarse a Madrid donde llegó a ser escultora de cámara de Carlos II.

Luisa Roldán. Primeros pasos de Jesús. 1692-1706. Museo de Guadalajara.

Luisa Roldán. Primeros pasos de Jesús. 1692-1706. Museo Provincial de Guadalajara.

          El hombre al casarse llegaba a la plena independencia, pero la mujer estaba sometida a una “capitis diminutio”, por lo que estaba en manos del marido. El matrimonio se basaba en una serie de requisitos entre los cuales cabe destacar: el consentimiento de los padres, que los esposos pertenecieran a parecido nivel social y que la mujer fuera virgen, punto que no se exigía al marido como tampoco la fidelidad conyugal, requerida a la esposa. El padre ejercía el poder absoluto sobre la familia, a la que debía proteger y mantener, por lo que no era común que la mujer trabajara fuera de casa. En cualquier caso, había profesiones normalmente desarrolladas por mujeres como la fabricación de tejidos y la elaboración de tabaco; aunque siempre con sueldos inferiores a los hombres. La mayor parte de las asalariadas se dedicaban al servicio doméstico. En definitiva, el matrimonio introducía a la mujer en la sociedad, a la que sino difícilmente podía acceder, además de salir del yugo paterno o de la posibilidad de profesar en un convento. Muchas soñaban con que al casarse obtendrían algún tipo de emancipación ya que la soltería estaba considerada era un problema grave para ella misma y para su familia. Una mujer sin “colocar” era un verdadero estorbo, afortunadamente esos tiempos pasaron para todos.

Francisco de Goya. Majas en el balcón. Hacia 1808-1812. Colección particular

Francisco de Goya. Majas en el balcón. Hacia 1808-1812. Colección particular

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La mañana y mas de Canal Sur. 4 de marzo de 2015. Hoy hablamos de Velázquez.

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Velázquez en documentos

          Sevilla, 6 de junio de 1599, Diego Rodríguez de Silva Velázquez es bautizado en la sevillana iglesia de San Pedro. Es el primero de los siete hijos del matrimonio formado por Juan Rodríguez de Silva, de origen portugués y Jerónima Velázquez. No hay información sobre su padrino y en el documento nadie lleva el “don”, tratamiento que indica linaje. Hoy incluyo una serie de documentos sobre la primera parte de su carrera para que podamos acercarnos a este genio universal.

Partida de Bautismo de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez:

“En Domingo seis días del mes de Junio de mil y qui°. y noventa y nueve años batizé, yo el Lic°. Gregorio de Salazar, cura de la iglesia de san Pedro de la ciudad de Seuilla a Diego, hijo de Ju°. Rodríguez de Sylva y de Germa. Velázquez su muger. fué su padrino Pablos de Ojeda vez°. en la collación de la Magdalena. Advirtiósele la cognación spiritual. ffª ut sª. El licd°. Greg°. de Salazar (rubricado)”.

Partida de bautismo de Diego Velázquez.

Partida de bautismo de Diego Velázquez.

          El 17 de septiembre de 1611 Juan firma el contrato de aprendizaje de su hijo con el pintor Francisco Pacheco. El documento es muy interesante ya que explica claramente las obligaciones del alumno, pero también las del maestro en lo concerniente al aprendizaje y manutención. Muy curioso resulta la obligación de vestirle y las prendas que debía tener. Las piezas son las básicas de un español de su tiempo: un traje y capa de paño, medias, zapatos, dos camisas y sombrero. Velázquez era un aprendiz al servicio de un hombre culto en cuya casa se reunía la intelectualidad de la época en Sevilla. Pacheco (1564-1644) no fue un gran pintor, pero si dejó un importante tratado titulado El arte de la pintura su antigüedad y su grandeza que fue publicado en Sevilla en 1649.

Juan Rodríguez de Silva contrata con el pintor Francisco Pacheco el aprendizaje de su hijo Diego Velázquez:

“Sepan quantos esta carta vieren como yo Juan Rodrigues, vezino deste ciudad de Sevilla en la Collación de San Vicente, como padre lijítimo y administrador que soi de la persona e bienes de Diego Velasques mi hijo, de hedad de doce años, poco mas o menos, que está constituido debaxo de mi dominio paternal, otorgo y conozco que lo pongo a deprender el arte de pintura con bos Francisco Pacheco, maestro de dicho arte y vezino desta ciudad en la Collación de San Miguel, por tiempo y espacio de seys años cumplidos (…) y vos le enseñéys el dicho vuestro arte bien e cumplidamente, según e como vos lo sabéys, sin encubrir dél cosa alguna (…) y en todo dicho tiempo le ayáis de dar de comer e bever e calsar, e casa e cama en que esté e duerma sano y enffermo (…) le ayáis de dar un vestido, que se entiende calsón, rropilla y ferreruelo de paño de la tierra, e medias e çapatos, e dos camisas con sus cuellos e un jubón e un sonbrero y pretina, todo ello nuevo cortado e cosido a vuestra costa (…)”.

Diego Velázquez. Francisco Pacheco. Hacia 1620. Museo del Prado. Madrid.

Diego Velázquez. Francisco Pacheco. Hacia 1620. Museo del Prado. Madrid.

Carta de examen de Velázquez como pintor:

          La carta es larga pero muy interesante para conocer cómo un hombre llegaba a maestro en su oficio, sus obligaciones y derechos con respecto a la práctica de su profesión. Las artesanías estaban asociadas en distintos gremios bajo la advocación de un determinado santo.

“En la ciudad de Sevilla. a catorce días del mes de março de mil e seiscientos e diez y siete años, ante Francisco Pacheco e Juan de Useda maestros del arte de la pintura de ymaginería desta ciudad de Sevilla alcaldes vedores del dicho arte desta dicha ciudad confirmados por los Señores alcaldes del crimen de la Real audiencia desta dicha ciudad y en presencia de mí Pedro del Carpio escribano público e familiar del Santo oficio de la Inquisición desta dicha ciudad e de los testigos y usoescritos pareció Presente Diego Velasquez de silba pintor de ymaginería vezino desta dicha ciudad en la collacion de San Vicente e dixo que él a deprendido el dicho arte de píntor en esta ciudad con maestros desaminados como consta e parecio por las obras que hizo con sus manos ante los dichos alcaldes e rrazones suficientes que dió a todas las preguntas que le hizieron en las cosas que serán declaradas; así les pidió le diesen carta dexsarnen en cumplida forma e le diesen licencia para usar el dicho su arte ansí en esta ciudad de Sevilla como en otra qualsquier partes e lugares de los rreynos e señorios de su magestad que quisicie e luego los dichos alcaldes vedores del dicho arte dixeron que ellas avían desaminado a el dicho Diego velazquez de silba de maestro pintor de ymaginería y el ólio v todo lo a ello anexo e perteneciente e lo hallaron ábil e suficiente como constó de las obras que dello hizo en su presencia e razones sufficientes que dió a todo lo que le preguntaron y a las rrepreguntas que le hicieron e ansí le mandaban e mandaron que haga el juramento e solemnidad que se rrequiere que ffecho esto están prestos de lo dar su carta examen e licencia de lo susodicho e luego el dicho Diego velasquez de silba en cumplimiento de lo mandado por los dichos alcaldes vedores dixo que juraba e juró a dios y a la cruz en forma derecho, que usará bien e fielmente del dicho arte e guardará las ordenancas que los maestros dél tienen en esta ciudad e no yrá contra ellas, so las penas en ellas contenidas e para ello obligó su persona e bienes abidos e por aber e dió poder cumplido a las justicias de su magestad para que a ello le apremien como por sentencia pasada en cosa juzgada e rrenunció las leyes de su fabor e la general del derecho, e luego los dichos alcaldes veedores dijeron que en quanto podían e de derecho abía lugar, daban e dieron por examinado a el dicho Diego Velázquez de silba del dicho arte de pintor de lo que está declarado e le daban e dieron licencia e facultad para que pueda usar y use del dicho arte en esta dicha ciudad y en otras cualesquier partes e lugares de los rreynos e señorios e poner e tener tienda pública y oficiales e aprendices del dicho arte como qualquier maestro examinado dél libremente, e pidieron e suplicaron a qualesquier jueces e justicias e otras personas ante quien la presente carta de examen e licencia pareciera dexen y consientan usar a el dicho Diego Velázquez el dicho su arte y en ello y en la tienda que pusiere no le pongan enbargo ni ynpedirnento alguno atento como dicho es lo an examinado y es ábil e sufficíente dello y pidieron á mí el dicho escribano público le dé por testimonio un traslado desta carta de esamen a Diego Velázquez e yo el dicho escribano público de su pedimento dí el presente testimonio que es ffecho en, el dicho día i mes y año dichos e lo firmaron de sus nombres en el registro, a los quales Yo el presente escribano público doy fe que conosco. Testigos Melchor de Morales e Diego Antonio de Herrera escribanos de Sevilla.-Prancisco Pacheco (rubricado). Juan de Uzeda (rubricado). -Diego Velázquez de Silva (rubricado).-Melchor Mórales escribano de Sevilla (rubricado).- Diego Antonio de Herrera, escribano de Sevilla (rubricado).- Pedro del Carpio, escribano público (signado y rubricado)”.

           En 1618 Diego contrajo matrimonio con Juana Pacheco, hija de su maestro. La boda se celebró en la parroquia de San Miguel, una iglesia gótico- mudéjar que fue derribada tras la revolución llamada “La Gloriosa” en el siglo XIX. San Miguel, que se encontraba próxima a la actuales plaza del Duque y calle Trajano, fue barrida del mapa como tantos otros edificios de la capital hispalense. En ella se encontraban las tumbas de Francisco Pacheco y de Américo Vespucci.

Derribo de la iglesia de San Miguel, 1868.

Derribo de la iglesia de San Miguel, 1868.

Partida de Casamiento de Diego de Silva Velázquez y Juana Pacheco Miranda:

“En lunes veinte y tres días del mes de abril de el año de mill y seiscientos y díez y ocho años, yo el bllr. Andrés Miguel cura de la yglesia de el Señor San Miguel desta ciudad de Sevilla auiendo precedido las tres amonestaciones conforme a derecho, en virtud de un mandamt° de el Sor Don Ant° de Covarrubias, Juez de la Santa Yglesia de esta dicha ciudad, firmado de su nombre y de Fran°. López, Notario, su fecha en 5 días del mes de abril de el dicho año, desposé por palabras de presente que hizieron verdadero matrimonio a diego velazquez, hijo de joan rodriguez y de Doña gerónima Velázquez, natural de esta cudad, juntamte, con doña joana de miranda, hija de francisco pachaco y de Doña María de el páramo: fueron testigos el Dor Acosta, presbítero, y el Ido. rioja v el P°. Pabón, Presbíteros ,y otras muchas personas. Y luego, el mismo día mes y año, velé y dí las bendiciones nupsiales a los sobredichos: fueron padrinos Joan Perez pacheco y doña María de los Angeles su muger, vezinos de la yglesia maior y fueron testigos los sobredichos y otras muchas personas v por verdad lo firmé de mi nombre, que es ffo. ut supra. El bller. Andrés Miguel (rubricado)”.

Diego Velázquez. Una sibila. Hacia 1632. Museo del Prado. Madrid. Se apunta como posible retrato de su mujer Juana Pacheco. El cuadro fue comprado por Isabel de Farnesio en 1746, de la Colección Real pasó al Museo del Prado.

Diego Velázquez. Una sibila. Hacia 1632. Museo del Prado. Madrid. Se apunta como posible retrato de su mujer Juana Pacheco. El cuadro fue comprado por Isabel de Farnesio en 1746, de la Colección Real pasó al Museo del Prado.

Velázquez pintor del rey

          El 6 de octubre de 1623 Velázquez comienza su andadura como pintor de cámara. El sevillano tiene veinticuatro años y pasará el resto de su vida al servicio de Felipe IV. Su carrera palatina es lenta pero constante, poco a poco va asumiendo cargos de mas responsabilidad sobre todo el labores burocráticas. Su vida transcurrirá en el Alcázar mientras que su cometido como pintor será retratar a la familia real; por sus pinceles pasará el rey, sus dos mujeres, sus hijos, hermanos, el conde-duque de Olivares, los bufones etc…La mayor parte de su producción pertenecía a la Colección Real por lo pasó al Museo del Prado. Velázquez fue descubierto en el siglo XIX a raíz de la inauguración de la pinacoteca madrileña en 1819.

“A Diego Velázquez, pintor, he mandado reciuir en mi servicio para que se ocupe en lo que se le ordenare de su profesión y le he señalado veynte ducados de salario al mes. librados en el Pagador de las obras destos Alcárares. Casa del Campo y del Pardo. Vos le hareis él despacho nescesario para esto, en la forma que se huviere dado a qualquiera otro de su profesión. -(Rúbrica del Rey).-En Madrid a 6 de Octubre 1623.-A P° de Hoff Huerta”.

Diego Velázquez. Autorretrato. Hacia 1640. Museo de Bellas Artes. Valencia.

Diego Velázquez. Autorretrato. Hacia 1640. Museo de Bellas Artes. Valencia.

Continuará…

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