El estrado


          En tiempos no tan lejanos la separación de los sexos en determinados actos sociales  era un hecho, al igual que en la iglesia había un lugar destinado a los hombres y otro a las mujeres, damas y caballeros tenían estancias para su uso exclusivo  dentro de la casa. La sala de estrado constituyó una parte esencial de la vivienda española hasta el siglo XIX, era el espacio doméstico destinado a la señora, donde recibía a sus visitas, cosía e incluso comía. Constaba de una tarima, que podía estar delimitada por una barandilla, de madera o corcho cubierta por esteras de junco o alfombras sobre la que se disponían los almohadones que servían de asiento (las mujeres se sentaban en el suelo por herencia árabe sobre todo en Andalucía). Para que el ambiente resultara más agradable, en invierno se calentaba con braseros (dentro de ellos se ponían huesos de aceituna para perfumar el ambiente) y en verano se colocaban recipientes con agua perfumada.

          El estrado era común a todas las clases sociales, lo que variaba era su tamaño y las piezas que lo decoraban, lógicamente según las posibilidades de cada familia. Según nos cuentan  las fuentes de la época,  las damas se visitaban por la tarde con el fin de  charlar de modas y cotillear todo lo que posible (las cosas no han cambiado nada),  mientras merendaban chocolate caliente sentadas sobre almohadones o en sillitas.

          Por lo general la sala de estrado aglutinaba las piezas mas valiosas,  las paredes se engalanaban con tapices o con colgaduras de telas ricas como el  damasco o el brocatel que solían estar hechas  a juego con los almohadones. Los colores de las tapicerías eran vistosos siendo habituales el verde y el carmesí; pero en el caso de que la familia estuviera de  luto, incluso los estrados se tapizaban de negro. El luto era muy riguroso y lo llevaban las personas y las casas.

         La tarima se decoraba con muebles de pequeño tamaño como taburetes, sillas, bufetillos (mesas pequeñas), escritorios o papeleras (los mal llamados bargueños), escaparates (vitrinas) e imágenes de devoción. En un país tan católico como España, las imágenes religiosas se prodigaban en una apabullante cantidad no solamente en sitios sagrados como iglesias, capillas etc… sino en cualquier lugar.  Las damas sentían predilección  por las pequeñas tallas de madera de la Virgen o del Niño Jesús, muchas eran imágenes de vestir y según he hallado en algunos documentos había tallas que  contaban con varios vestidos que las señoras iban cambiando.

Casa de Dulcinea. El estrado de Doña Ana. El Toboso.
Casa de Dulcinea. El estrado de Doña Ana. El Toboso.

          En las casas principales podía haber varios estrados, en tal caso  la señora recibía en el último llamado “de cariño” que era el más íntimo porque estaba en su alcoba. Esto se hacía con el fin de que las visitas, al tener que recorrer un amplío espacio,  admiraran las  riquezas de la casa y así los propietarios  podían presumir, algo que define al ser español a través de los siglos.

11 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nandy dice:

    Me encanta Barbara!
    Ameno y educativo.. es perfecto.
    Enhorabuena y ánimo
    Nandy

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias por tu comentario, me hace ilusión que te parezca entretenido y espero que te aficiones.
      Un fuerte abrazo

  2. Muy interesante, yo había oído lo de vestir de luto las casas, de hecho si no me equivoco se vestían las sillerías con de fundas de tela blanca entre otras cosas.
    Me ha hecho gracia cuando dices ” mal llamado bargueño”, efectivamente se llamaba papelera o contador pues en la mayoría de los casos servía como escritorio o para guardar objetos de valor o papeles.
    No obstante al fabricarse en Bargas ( Toledo ), se hizo famoso el nombre de bargueño, ya que allí había y hay muy buenos artesanos. Anuque se fabricaran en otros sitios también muy buenos.
    Me ha gustado como decribes el estrado, recientemente he visto el castillo de los duques de Alburquerque en Cuéllar ( Segovia ), por dentro ahora es un instituto público, no obstante te hacen una visita guiada para que veas un poco como se vivía antes, han puesto un estrado en una salita, la verdad es que el castillo por fuera no está mal debíó ser precioso antes de que lo saquearan los franceses en la Guerra de la Independencia ( está muy reconstruido ), por dentro es pura tramoya.
    Con respecto a los almohadones, ya sabes que las Damas de la Reina, además de tener que ser Grandes de España, muchas recibían la ” toma de almohada”, algo que significaba que podían sentarse con ella y hacerles compañía. La reina María de las Mercedes y María Cristina guardaban estos ceremoniales.
    Se supone que el nombre viene de lejos…
    Es un placer leer lo que escribes, francamente entretenido.

    1. Bárbara dice:

      Me cuentas cosas muy interesantes.
      El escritorio se definía como un mueble para guardar, y también se llamaba contador o papelera, para escribir se usaban las mesas llamadas bufetes. En lenguaje ha cambiado mucho a través de los siglos, hoy el escritorio es un mueble para escribir y la papelera es para tirar papeles no para guardarlos. El escritorio solía ser un mueble rico al que se destinaban materiales caros como el ébano, el marfil, el carey o el bronce. Los escritorios llamados “de Salamanca” eran muy valiosos.
      La importancia del estrado la veo en los inventarios de bienes que se hacían normalmente por motivo de un fallecimiento. En ocasiones, las personas que se encargaban de hacer el inventario iban de habitación en habitación enumerando y a veces describiendo lo que allí encontraban. En las llamadas “salas de estrado” es donde he encontrado las tapicerías y cortinajes mas ricos ( damascos, terciopelos, brocados, a veces incluso guarnecidos de encajes ), además de alfombras, tapices y todo tipo de muebles de pequeño tamaño.
      La moda cambió y a principios del siglo XVIII España comenzó a vestir ” a la francesa” pero en cuanto al mobiliario todavía pasó bastante tiempo hasta que se produjeron cambios.

  3. !Pero que de entradas nuevas! Esta noche me voy a sentar tranquilamente y te leo.
    Enhorabuena.

  4. Danitza Lorena dice:

    Hola Bárbara,
    Me encantó tu artículo. Soy estudiante de Historia y justamente estoy haciendo mi tesis de bachiller sobre mobiliario doméstico y me he topado en muchos documentos con la sala estrado. Durante el siglo XVIII en Cajamarca, Perú, fue muy habitual que las mujeres destinen parte de la sala de recibo para el estrado. Y como en el caso español, los enseres propios de este recinto, como los cojines, escritorios, alfombras, cujas o camas, doseles, imágenes religiosas, etc., pueden ser encontrados con facilidad en los documentos. Tu pluma es entretenida y clara. Estaré al pendiente de tu blog. Saludos 🙂

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias por tu comentario. La sala de estrado es muy interesante no solo porque a ella se solían destinar las piezas mas lujosas de la casa sino porque era un lugar destinado a las mujeres con lo que todo eso conllevaba. Ahora que todos compartimos el espacio nos extraña mucho que mujeres y hombres tuvieran sus propios ámbitos. Tal vez una sabia manera de vivir.
      Un saludo desde España.

  5. Pilar dice:

    Me ha parecido muy interesante, no tenía conocimiento de que las mujeres en España se sentaran en el suelo. Visitaré tu blog a menudo. Un abrazo.

    1. Muchas gracias. Encantada de que te aficiones.

  6. Muy interesante como siempre Barbara!! Blanca

    1. Muchas gracias Blanca.
      Un fuerte abrazo.

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