Los mejores amigos de un rey


          El diamante es la mas considerada de  las piedras preciosas, está compuesto por carbono cristalizado y es el mas duro de todos lo cuerpos. Su color es transparente aunque según las impurezas que contenga  puede oscilar del amarillento al negro pasando por el rosa o el azul. En la película “Los caballeros las prefieren rubias” (1953) una insinuante   Marilyn Monroe vestida de rosa y cargada de brillantes cantaba: “Diamonds are a girl´s best friends”; supongo  que la canción estaba en lo cierto, en general las mujeres son presumidas y les gusta lucir joyas. El solitario es considerado en el mundo occidental como  un símbolo del amor, o mas bien del compromiso.

Marilyn Monroe
Marilyn Monroe

          Hasta el siglo XVII las gemas mas valoradas eran las perlas, Colón las descubrió en su tercer viaje a América en 1498 en la actual Venezuela.  En el siglo XVI los soldados de Vasco de Gama encontraronperlas en el golfo de Panamá, el hallazgo mas notable se produjo en 1579 cuando  un esclavo encontró la famosa perla Peregrina.

Antonio Moro. Retrato de María Tudor luciendo la perla peregrina.1554. Museo del Prado. Madrid
Antonio Moro. Retrato de María Tudor. 1554. Museo del Prado. Madrid

           Las perlas eran muy caras debido a lo complicado de su extracción y al hecho de ser naturales, por lo que tener un collar de perlas parecidas en forma,  tamaño y color era algo verdaderamente especial que muy pocas mujeres podían permitirse. Hasta el siglo XVIII en que  los españoles descubrieron un yacimiento en Brasil, los diamantes llegaban a Europa desde la India. Desde el siglo XV los joyeros europeos fueron mejorando la técnica del tallado, pero fue a mediados del siglo XVII cuando los artífices flamencos perfeccionaron la talla brillante cuyas facetas debían ser múltiplo de ocho.

          Luis XIV en su afán por el lujo y la sofisticación decidió que los diamantes iban a convertirse en sus mejores amigos, adoraba su brillo y durante su largo reinado se hizo con una magnífica colección. Hasta ese momento las piedras preciosas se engastaban en monturas grandes y pesadas, pero el monarca francés decidió que la piedra debía ser la única protagonista y no enmascarar su belleza, por lo que comenzó a ponerse de moda el solitario. Uno de los  hombres que  proporcionó a la Corona francesa tan magnífico tesoro fue el joyero Jean-Baptiste Tavernier, un gran  aventurero que consiguió llegar a las minas indias de Golcona, lugar de extracción de los brillantes. El mismo contó en sus memorias como vio trabajando a miles de esclavos, hombres, mujeres y niños casi sin ropa con el fin de que no pudieran esconderse ninguna piedra en el cuerpo. El francés llevaba consigo piezas de joyería europea de oro y esmaltes muy apreciadas en ese país para intercambiar por piedras preciosas.

Nicolas de Largillière. Retrato de Jean-Baptiste Tavernier. Hacia 1700. Herzog Anton Ulrich Museum. Alemania.
Nicolas de Largillière. Retrato de Jean-Baptiste Tavernier. Hacia 1700. Herzog Anton Ulrich Museum. Alemania.

          Tavernier volvió de su largo viaje en 1668, Luis XIV prácticamente se hizo con toda su mercancía que consistía en 44 piedras grandes y 1.200 mas pequeñas, aunque esto es un decir, ya que las mas modestas pesaban como mínimo 8 quilates. El mas famoso de todos ellos fue un brillante azul de 111 quilates que una vez tallado quedó en 69, esta maravillosa piedra fue llamada el diamante Azul de la Corona francesa. El rey lo llevaba engastado en una sencilla montura y colgado del cuello con una cinta. La piedra se convirtió en la mas legendaria gema de la monarquía francesa hasta que fue robada en 1792 junto con parte del Tesoro Nacional. Actualmente se conoce como el diamante Hope que después de un largo periplo fue donado por el joyero americano Harry Winston  a la Smithsonian Institution en 1958.

          Luis XIV comprendió el hecho de que la posesión de brillantes significaba poder, apreciaba mucho su magnífica colección ya que cuando necesitó mas medios  económicos para sufragar las interminables guerras, no se desprendió de sus joyas sino que mandó fundir parte de las piezas de plata y oro que había en Versalles. El rey no solo compraba las piedras sino que se involucraba en su tallado y montura, el joyero realizaba un molde en cera que luego le presentaba para su visto bueno. Uno de los más celebres al servicio del rey fue Montarsy, tenía su tienda ubicada cerca del Louvre primer barrio donde se juntaron los negocios de joyería en París. Montarsy concibió  para el rey un nuevo tipo de aderezos compuestos por decenas e incluso de cientos de piezas.

Pierre de Montarsy. Siglo XVIII. Biblioteca Nacional de Paris. Gabinete de los Grabados.
Pierre de Montarsy. Siglo XVIII. Biblioteca Nacional de Paris. Gabinete de los Grabados.

          Lo mas curioso es que el rey llegó a usar todas sus piedras, cualquier prenda era adecuada para ser adornada con brillantes, ya fuera el sombrero, las hebillas de los zapatos, la empuñadura de la espada, los ligueros, los botones o incluso toda la superficie del traje. El ultimo acto oficial que presidió antes de morir fue la recepción al embajador persa, para deslumbrarle Luis XIV llevaba encima todos sus brillantes cuyo valor era aproximadamente 12 millones de libras de la época. Se tiene constancia de que el traje resultaba tan pesado al anciano rey que tuvo que quitárselo antes de tiempo. Probablemente ha sido el vestido mas caro y lujoso de la historia.

          París es la ciudad del glamour y la elegancia, la plaza Vendôme  fue inagurada en 1699 con el nombre de plaza de Luis el Grande; desde un principio dedicó su actividad al comercio de joyas,  en el centro se erigía una estatua ecuestre de Luis XIV realizada  en bronce por Girardon. En este mismo lugar pero tres siglos mas tarde encontramos las mas prestigiosas joyerías del mundo que Marilyn cantaba en su canción como Cartier o Tifanny & Co. A su muerte en 1715 el rey Sol había conseguido que Francia fuera el país europeo con el mas fabuloso Tesoro Real. Se ha calculado que el rey llegó a gastarse en piedras preciosas unos 480 millones de euros actuales. En fin, un verdadero disparate todo a mayor gloria de uno de los grandes monarcas de la historia.

Charles Le Brun. Luis XIV.1662. Hotel de los Invalidos. Paris.
Charles Le Brun. Luis XIV.1662. Hotel de los Invalidos. Paris.

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muy interesante como siempre tu comentario. Al leerlo se comprende cada vez más el porqué ocurrió la ” Revolución Francesa “. Los monarcas con tanto lujo y el pueblo en la miseria.

    Suena a demagogia, no es más que la verdadera historia.

  2. Andrés Hurtado dice:

    Interesante artículo, pero es altamente improbable que María Tudor luciera en el retrato de Antonio Moro la Peregrina, puesto que se encontró más de 20 años después de su muerte. La que luce en realidad es 54 gramos más grande y perteneció a Juana de Portugal, reina regente hasta que Felipe II fue mayor de edad, y que regaló a Tudor con motivo de su boda, en 1554.

  3. Andrés Hurtado dice:

    Curiosamente esta perla ‘desapareció’ a fines del s.XVI y estuvo en paradero desconocido hasta 2004. Ahora es propiedad de una empresa de coleccionismo londinense.

    1. Muchas gracias por tu comentario. No había reparado en el error que corregiré en cuanto pueda. La historia de la Peregrina es un poco complicada porque parece que las fuentes no se ponen de acuerdo. Lo repasaré con atención.

  4. May Amián dice:

    Magnífico Bárbara!

  5. Magnífica tú. Siempre tan atenta. Muchas gracias y un fuerte abrazo.

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