Una reflexión sobre el estudio de la moda


          Los tejidos son materiales perecederos y su conservación es compleja. La ropa se fabrica para usarla por lo que es complicado que se mantenga intacta a través de los años. El estudio de la indumentaria histórica se hace “lógicamente” a través de las pocas prendas que han sobrevivido a los siglos, aún así son necesarias otras fuentes para apoyarnos; estas son fundamentalmente las imágenes ya sean pinturas, dibujos o grabados y los documentos notariales.

Seda italiana siglo XVIII.
Seda italiana siglo XVIII.

       Hasta hace unos pocos años, no me había dado cuenta que durante la carrera (Historia del Arte)  al estudiar la historia de la pintura europea, se nos hablaba de mil cosas como la técnica, los colores, los artistas, las fechas, la perspectiva y un largo etcétera, pero se obviaba la indumentaria de las personas que protagonizaban esos cuadros, ya fueran reyes, mendigos, bellas damas, niños, o burgueses; y si se hacía era algo muy somero. Mas tarde, comprendí que el estudio de la indumentaria puede arrojar mucha luz para comprender diversas cuestiones, por ejemplo a la hora de fechar una obra, es decir, por el atuendo de los personajes podemos saber a que época pertenece. Está claro que la moda cambiaba lentamente, no como en la actualidad que nos vuelven locos con tantas tendencias, looks y demás cuestiones, pero sí que se pueden acotar fechas por como es un cuello, por la altura de una manga o por un tipo de peinado.

Retrato de dama. c 1650.
Retrato de dama. c 1650.

          Todo esto, es solo una parte nada desdeñable a mi juicio, de lo que puede ayudar al investigador el conocimiento de la moda, pero no solo eso; sino el acercamiento a los usos sociales de tiempos pasados. Las clases pudientes se hacían retratar con trajes costosos y cubiertos de joyas, por no hablar de reyes y sobre todo de reinas, que lucían espléndidas en los retratos, donde es posible que no les cupiera sobre su cuerpo una joya mas, porque llevaban diadema o corona, collares, broches, anillos y pulseras mezclando brillantes, oro, perlas o lo que se terciase. Las alhajas eran una parte mas en el adorno de las damas, se trataba de un conjunto que daba una información precisa de quien era la persona y a que status pertenecía. El querer pasar desapercibido, un fenómeno actual en las personas adineradas, antes no se daba. Los grandes señores debían hacer boato y ostentación de sus riquezas a través de distintos signos externos, como por ejemplo, a través de ropas lujosas, coches de caballos o muchos sirvientes.

Fyodor Rokotov. Catalina la Grande. 1770. Museo del Hermitage. San Petesburgo. Rusia.
Fyodor Rokotov. Catalina la Grande. 1770. Museo del Hermitage. San Petesburgo. Rusia.

          Hasta el siglo XX no se empieza a concebir la indumentaria de una manera mas práctica, mas al servicio del ser humano y sus necesidades. La mujer es liberada de las apreturas del corsé, de las faldas largas y de los pesados moños. La democracia comienza a llegar a la moda. Pero antes, la gente de clase alta debía demostrar su status por medio de unos códigos claros. De hecho, en los documentos antiguos como cartas de dote, se comprueba las enormes cantidades que se desembolsaban en vestidos, ropa interior y de cama, joyas y demás adornos como abanicos y mantillas. Es sorprendente ver como gente, en teoría sencilla, como artesanos y trabajadores gastaban mucho dinero en el ajuar de sus hijas. Teniendo en cuenta que el jornal medio de un trabajador cualificado era de unos cuatro reales, sorprende como padres de doncellas que van contraer matrimonio con albañiles, carpinteros o panaderos se gasten un mínimo de 2.000  reales en las dotes de sus hijas, con vestidos que podían alcanzar los 300 reales. Si era costoso equipar a la futura esposa de un sencillo trabajador, no digamos mantener el guardarropa a la última moda de París de una gran dama.

Federico de Madrazo. Isabel II. 1844. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid
Federico de Madrazo. Isabel II. 1844. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid

          El mundo se ha transformado completamente en los dos últimos siglos y todas estas consideraciones nos parecen absurdas, pero antes la sociedad estaba estructurada en base a unos principios, al igual que hoy tenemos otros, como el valor del propio esfuerzo, el cuidado del planeta o la solidaridad.

Dibujo de Janet krushkamp. Alta costura.
Dibujo de Janet krushkamp. Alta costura.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Me ha sido muy instructivo tu artículo. Tienes razón en lo que dices de que antes la moda cambiaba con mucha lentitud. Pienso que ahora también, no se inventa nada nuevo, es más de los mismo, como un bucle de modas. Falta originalidad o ya está todo inventado.
    He visto en museos telas casi hechas polvo sacadas de ataudes y enterramientos de hace 700 años, tenían un colorido precioso, mezclando colores magistralmente.
    La tela que tienes en la fotografía pudiera estar hecha ahora, es más eran muy atrevidos en el s. XVIII en la mezcla de tonos. Ahora empezamos a serlo, ha habido unos años en que los diseñadores eran muy cautos mezclando colores. Blanco y negro, azul y rojo, etc, etc,…..ahora se mezcla naranja y granate, marrón y negro, rojo y amarillo oro o azul pavo real y morado….¡ Antes era impensable ! ( Me refiero a los años 50, 60, y 70 del pasado siglo )…..
    Creo como tu dices la pintura ha sido una gran aliada para conocer costumbres e historia.
    Me ha gustado tu artículo, como siempre.
    ¡ Enhorabuena por las ya casi 10.000 entradas !, llevas un buen ritmo. Bss.

  2. Bárbara dice:

    El siglo XVIII es el siglo del color. Cuando veo en los documentos la cantidad de colores que se ponían encima me quedo alucinada. Gustaban mucho los colores pastel y los estampados de flores. Los hombres no se quedaban atrás y vestían de naranja, rojo o lo que se terciara. Era una moda muy sofisticada y alegre. Ya te seguiré contando.
    Un fuerte abrazo.

    1. Cuando yo era pequeña los hombres no usaban colorido. Ahora se visten de todos los tonos. ¡ Me encanta !.
      Sigueme contando, soy fan tuya.

  3. Francisco Hernandez. dice:

    Holaa!!
    Toda la razon la moda cambia muy rapido , ocurre igual con los muebles , con la pintura y escultura, con todas las manifestaciones artisticas y las no artisticas.
    Muy interesante articulo ,como siempre.
    Un abrazo.

    1. Bárbara dice:

      Es verdad, hoy todo va demasiado rápido. Supongo que el tiempo dirá (como siempre) lo que merecía la pena y lo que no.
      Muchas gracias por estar ahí y un abrazo.

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