El sueño del patricio.


Hoy voy a hablar sobre un maravilloso cuadro que puede verse en la exposición dedicada a Murillo en el Hospital de los Venerables de Sevilla con el nombre de “Murillo y Justino de Neves. El arte de la amistad“. Se trata de El sueño del patricio Juan un enorme lienzo que el maestro sevillano pintó junto con otras tres obras para decorar la iglesia de Santa María la Blanca. El artífice de la reconstrucción y decoración de este templo fue Justino de Neve y Yébenes, canónigo de la catedral sevillana y fundador del Hospital de los Venerables. El hilo conductor de la muestra, que se pudo ver anteriormente en el museo del Prado, es la estrecha colaboración y amistad que surgió entre Justino de Neve y Murillo.

Portada con cartel de la exposición.
Fachada con cartel de la exposición.
Bartolomé Esteban Murillo. Retrato de Justino de Neve. 1665. National Gallery. Londres.

          Una de las cosas que mas sorprende al espectador es que, por desgracia, una gran cantidad de pinturas de Murillo no se encuentran en los lugares para los que fueron concebidas. Los distintos avatares de la historia provocaron que muchas salieran de España, gran parte de ellas debido al expolio que se produjo por parte de los franceses en la guerra de la Independencia. Las cuatro pinturas de Santa María la Blanca se fueron de Sevilla para siempre aunque las dos de mayor tamaño El sueño del patricio y El patricio y su mujer ante el Papa Liberio fueron devueltas a nuestro país en 1816 y desde 1901 se hallan en el museo del Prado.

Vista de la sala de la exposición en el Museo del Prado. Madrid.

          El sueño del patricio es una pintura de gran formato, mide 2,32 cm x 5,22cm. Su tamaño semicircular se debe a que ocupaba el espacio bajo la cúpula del templo. A lo largo de los años, he tenido muchas ocasiones de verlo en el museo del Prado y desde el principio me llamó la atención. Es un cuadro que transmite. Murillo narra un milagro con profunda sensibilidad. Coloca a dos los personajes en un íntimo rincón de su dormitorio, la pareja se han quedado traspuesta en la penumbra.

Bartolomé Esteban Murillo. Sueño del patricio. Hacia 1662-65. Museo del Prado. Madrid.

          El patricio apoya su brazo en un bufete (mesa) vestido de rojo sobre el que descansan un libro y un trozo de tela. Reclina la cabeza sobre la mano, su rostro dormido y su postura relajada  reflejan una gran serenidad. Viste de manera informal una bata sin mangas cuyas solapas de seda son de un precioso rosa.  Bajo la bata vemos parcialmente su traje, es sencillo, color pardo claro y todo abotonado,  de este  emerge el pequeño cuello blanco de la camisa. Cubre sus piernas con medias blancas y calza unas zapatillas de estar por casa, modelo de calzado que a pesar de haber transcurrido mas de trescientos cincuenta años, parece que ha cambiado poco. El noble esta sentado cómodamente  en una silla de brazos, el típico modelo español de asiento del siglo XVII.

Bartolomé Esteban Murillo. Sueño del patricio. Detalle.

          A sus pies se encuentra su mujer, también se ha quedado traspuesta después de hacer la labor. La dama está sentada sobre un cojín, asiento que usaban las mujeres en España por influencia mora, y apoya la cabeza sobre un escabel.  Sobre la camisa blanca  fruncida al cuello,  luce una indumentaria con una atractiva y osada mezcla de colores. La basquiña (falda) es anaranjada, el cuerpo del vestido  rosa y las mangas en dos colores, en la parte superior abiertas y abombadas del mismo color que el cuerpo para después transformarse en verdes. Este modelo de mangas es frecuente en el siglo XVII, podían ser acuchilladas (con pequeñas aberturas) o incluso  franjas de tela separadas y dispuestas en paralelo de tal manera que la camisa quedaba prácticamente al descubierto.

Bartolomé Esteban Murillo. Sueño del patricio. Detalle.

          En cuanto al peinado, lleva raya en medio y un moño bajo adornado con una cinta roja. He podido comprobar como Murillo reproduce este tipo de peinado en otras obras, como por ejemplo en las santas Justa y Rufina. Al lado de la dama duerme su perrito plácidamente. El pintor es muy aficionado a incluir perritos en sus obras, elemento que aporta sensación de familiaridad y de ternura.

Bartolomé Esteban Murillo. Santa Rufina. Hacia 1665. Meadows Museum. Dallas. Texas
Bartolomé Esteban Murillo. Santa Justa. Hacia 1665. Meadows Museum. Dallas. Texas.

          Detrás de los personajes y en segundo término  aparece la gran cama del matrimonio. Se trata de un mueble lujoso que podría tener una persona pudiente en la Sevilla del siglo XVII. Las llamadas “camas de barandillas” eran piezas costosas y mas si estaban realizadas con maderas de Indias como el granadillo. Una de las partidas que las futuras esposas solían llevar en la dote era la cama de matrimonio junto con todo su ajuar, es decir,  los colchones y las almohadas (“bien poblados” como se decía en la época, es decir, bien rellenos de lana) con sus fundas mas la ropa de cama como sabanas, colchas y cobertores. El ajuar de cama se confeccionaba con lino llamado lienzo en la época ya que hasta el siglo XIX no se popularizó el uso del algodón. La gente pudiente usaba sábanas y fundas de almohadas adornadas con encajes.

Bartolomé Esteban Murillo. Sueño del patricio. Detalle.

          Murillo, ha sabido describir a la perfección y con un gran intimísimo la escena de un milagro. A la izquierda de la composición la Virgen con el niño surgen de los cielos en un rompimiento de Gloria, María se aparece  al patricio  para señalarle donde quiere que  construyan un templo en su honor. La leyenda cuenta que el milagro de la Virgen de las Nieves ocurrió en Roma en el siglo IV. Inexplicablemente un  5 de agosto se produjo una nevada en el monte Esquilino, el patricio Juan lo supo por su sueño y junto a su esposa visitó al Papa Liberio para hacerle partícipe de la revelación. Una vez que llegaron al monte comprobaron que había habido una nevada y como esos copos de nieve dibujaban la planta de un templo. Esta es la preciosa historia sobre la fundación del primer templo de la cristiandad dedicado a la Virgen María, la iglesia de Santa María la Mayor en Roma narrada por los pinceles de Murillo muchos siglos después como una escena cotidiana que con su sencillez se eleva para representar el mensaje divino. Una obra cargada de maestría, armonía y delicadeza.

Basílica de Santa María la Mayor. Interior. Roma.
Basílica de Santa María la Mayor. Roma.
Bartolomé Esteban Murillo. Visita del patricio Juan al Papa Liberio. Hacia 1663. Museo del Prado. Madrid.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. cari dice:

    que preciosidad de articulo, muchas gracias Barbaruchi

    1. Bárbara dice:

      ¡¡¡Que alegría saber que estás por ahí!!!
      Si alguna amiga tuya quiere hacerse seguidora no dejes de decirmelo.
      Muchos besos.

  2. Cristobal Castillo dice:

    Mil gracias por los buenos articulos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    1. Bárbara dice:

      Lo mismo a ti por leerlos.
      Un fuerte abrazo.

  3. Rocío Caruncho dice:

    Me encanta Bárbara!!!!, bstes

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Rocío, que ilusión saber que lees mi blog. Espero que lo promociones por tus nuevas tierras.
      Un fuerte abrazo con mucho cariño.

  4. Conchita valenzuela dice:

    Me gusta leerte. Enhorabuena por hacerlo también!!!. besos

    1. Bárbara dice:

      Mil gracias Conchita!! La historia del sueño del patricio Juan es preciosa. Si quieres puedes hacerte seguidora del blog introduciendo tu correo en el recuadro que aparece en el margen inferior derecho del blog, donde pone SEGUIR.
      Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s