El inventario de una marquesa II.


Para Adri, te lo dedico por tu cumpleaños.

En mi anterior post comencé a hablaros del inventario de bienes de María Teresa Thous de Monsalve, fallecida en 1772 y vecina de la sevillana plaza de la Gavidia. Si bien este tipo de documentos eran prolijos en determinados detalles, algunos datos que hoy en día son esenciales como la edad del finado o su fecha de nacimiento no solían constar. En este inventario a través de las partidas denominadas “Ropa de la Excelentísima Señora” y “Ropa blanca” podemos conocer como vestía por dentro y por fuera una dama de pleno siglo XVIII. El guardarropa de la marquesa de la Candia contenía distintos tipos de prendas e interesantes complementos que trataré de analizar a continuación. Aún así, no os imaginéis el vestidor de una “fashion victim” del siglo XXI literalmente abarrotado de vestidos, zapatos, bolsos y mil accesorios inútiles.

Casaca femenina. Siglo XVIII. Museo del Traje. Madrid
Casaca femenina. Siglo XVIII. Museo del Traje. Madrid.

          En tiempos pasados todo era mucho mas sencillo. La ropa se confeccionaba a mano, la máquina de coser no fue inventada hasta mediados del siglo XVIII aunque todavía faltaban décadas para que su técnica fuera perfeccionada. Los tejidos eran costosos, máxime si procedían del extranjero. No existía un mercado que proporcionara a las clientas ropa confeccionada a gran escala, casi todo eran piezas únicas y se hacían a medida. Muchas de las veces, en las propias casas se realizaban  prendas de corte  sencillo como las camisas y la ropa interior. Hay una idea que vengo tratando a menudo acerca de la imagen  que debía proyectar el individuo por aquellos tiempos. La aristocracia no solo debía serlo sino parecerlo y por consiguiente demostrarlo a través de su arreglo exterior. Una dama era tal por sus títulos o propiedades pero también por su atuendo. En un mundo donde existían hondas diferencias entre clases sociales, las señoras de alta alcurnia debían vestir  y aderezarse conforme a su estatus. Repasaremos las prendas de doña María Teresa y así nos podremos aproximar a cómo se ataviaba  una señora sevillana hacia 1770.

Vestido a la francesa. Inglaterra. Hacia 1770-79. Metropolitan Musemum. Nueva York.
Vestido a la francesa. Inglaterra. Hacia 1770-79. Metropolitan Musemum. Nueva York.
Vestido a la francesa. Inglaterra. Hacia 1770-79. Metropolitan Museum.
Vestido a la francesa. Inglaterra. Hacia 1770-79. Metropolitan Museum.

          En España era muy común el traje femenino compuesto por dos piezas: casaca y basquiña. La casaca se inspiraba en  la masculina, era entallada y ceñida a la cintura. Su escote despejado y las mangas llegaban por debajo del codo. A veces iba acompañada del llamado peto o petillo, una pieza rígida en forma de triángulo invertido que normalmente se confeccionaba con la misma tela que la casaca. El peto cerraba la casaca e iba  cosido o cerrado mediante alfileres, por lo que una dama precisaba de ayuda para vestirse. Doña María Teresa tenía varios conjuntos formados por casaca, basquiña y peto. Pero también contaba con ocho casacas sueltas de distintos tejidos como laberinto, tafetán o damasco y varias faldas negras de distintas hechuras y materiales.

Petillo bordado. Siglo XVIII.
Petillo bordado. Siglo XVIII.

          Una de las prendas “a la última” en aquellas épocas fue el cabriolé. Se trataba de una especie de capa con aberturas para los brazos. La protagonista de El quitasol, cartón para tapiz de Goya, luce un elegante cabriolé con vueltas y forro de piel. Nuestra marquesa tenía cuatro cabriolés cuyas descripciones nos informan que el anverso solía ser de un tejido y color y el forro de otro, por ejemplo uno de ellos está confeccionado en seda blanca y forrado en negro.

Francisco de Goya. El quitasol. 1777. Museo del Prado. Madrid. La dama va ataviada a la francesa mientras que el hombre viste de majo. La sombrilla fue un accesorio femenino inexcusable en el siglo XVIII.
Francisco de Goya. El quitasol. 1777. Museo del Prado. Madrid. La dama va ataviada a la francesa mientras que el hombre viste de majo. La sombrilla fue un accesorio femenino inexcusable en el siglo XVIII.

          Otro de sus conjuntos estaba formado por un guardapiés (falda) de terciopelo carmesí con sobrepuestos de seda y plata a juego con un capotillo (capita) del mismo tejido con forro y vueltas de piel de tigre, algo que me resulta verdaderamente sofisticado. A veces los conjuntos se acompañaban de manguitos, es decir, casaca, basquiña, peto y manguitos a juego; lo que hoy las revistas de moda llaman el “total look”. En cuanto a los trajes enteros cabe destacar el “vestido a la francesa” que en España se llamó bata. La bata llevaba debajo cotilla (corpiño con ballenas) y tontillo (ahuecador atado a la cintura) por lo que era pieza complicada. De su espalda salían unos pliegues que llegaban hasta el suelo formando la cola. La bata es el vestido femenino típico de pleno siglo XVIII y doña María Teresa contaba con tres de color negro. Este atuendo fue sucedido por otros como el vestido “a la polonesa” y “el vaquero” de los que os hablaré próximamente.

Vestido a la francesa. 1765. Francia. Vestido con tontillo.
Vestido a la francesa. 1765. Francia. Vestido con tontillo. Metropolitan Museum. Nueva York.

          En cuanto a los complementos no faltaban las bolsas (bolsos), manteletas (chales), mantillas y pañuelos. La dama contaba con dos bolsos descritos de la siguiente manera: “Una bolsa de terciopelo carmesí con su borla y cordón de seda y otra con galón de oro de damasco”. Por lo que he podido rastrear, la existencia del bolso femenino es muy antigua. Lógicamente eran piezas delicadas, de pequeño tamaño e incluso bordadas. Estas “bolsas” podían tener diferentes hechuras como saquitos o tipo cartera con o sin asas (tan de moda recientemente). El bolso hoy en día es un icono de la moda, no solo nos habla de la capacidad económica de la persona sino de su gusto y personalidad, aunque no hay duda de que es un accesorio insustituible en la vida de la mujer actual.

Bolso bridal bag frances. Siglo XVIII. Museo del bolso. Amsterdam.
Bolso  francés. Siglo XVIII. Museo del bolso. Amsterdam.
Bolso. América. Último cuarto siglo XVIII. Lana, lino y seda. Metropolitan Museum.
Bolso. América. Último cuarto siglo XVIII. Lana, lino y seda. Metropolitan Museum.
Clutch de Zara. Colección primavera-verano 2013.
Clutch de Zara. Colección primavera-verano 2013.

          Para salir a la calle las señoras se podían cubrir el cuerpo con un  manto mas o menos abrigado según la estación del año. Se confeccionaban con cualquier tipo de tela desde seda a terciopelo o paño; el llamado “de lustre” era brillante y el “de humo” muy fino . En cuanto al peinado se puso de moda la cofia de red (adorno típico de las majas), donde se guardaba el pelo y que a veces se remataba en un gracioso lazo en lo alto de la cabeza. Aunque también usaban sombrero (nuestra protagonista tenía dos “monterillas de camino”), lo mas habitual era tocarse la cabeza con mantilla. Una dama no solía salir a la calle con la cabeza descubierta. Francisco de Goya retrató a señoras de toda clase y condición con mantilla. Hasta el siglo XIX, cuando se popularizó el uso del sombrero femenino, la española fue devota de la mantilla. No solo la llevaban las mujeres sino también las niñas, que eran vestidas como mujeres de pequeño tamaño.

Francisco de Goya. María Teresa de Borbón y Vallabriga. 1783. National Gallery. Washington. La futura Condesa de Chinchón contaba con tres años cuando Goya la retrató luciendo una delicada mantilla de encaje blanco.
Francisco de Goya. María Teresa de Borbón y Vallabriga. 1783. National Gallery. Washington. La futura Condesa de Chinchón contaba con tres años cuando Goya la retrató luciendo una delicada mantilla de encaje blanco.
Francisco de Goya. Volaverunt. Los Caprichos. Grabado 61. 1799.La misteriosa dama que vuela aupada por las brujas lleva una mantilla negra que se ve abierta ya que ondea en el aire.
Francisco de Goya. Volaverunt. Los Caprichos. Grabado 61. 1799.La misteriosa dama que vuela aupada por las brujas lleva una mantilla negra que se ve abierta ya que ondea en el aire.

Continuará…

13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ida dice:

    Uauuu !! Me encanta 🙂 

    Enviado de Samsung Mobile

    1. ¡¡¡Gracias!!!
      Un fuerte abrazo.

  2. MARTA dice:

    me ha encantado Barbara¡¡, pero ¡donde guardaban tanta indumentaria¡ ¿en armarios o baules gigantes?, me encantaria saberlo

    1. En principio la ropa se guardaba en arcones. Es un tema muy interesante que tengo que indagar. En esa época en Sevilla he encontrado muy pocos armarios destinados a guardar la ropa.
      Muchas gracias Marta.

  3. !Hola Barbara! Mi nombre es Carlos Cólogan. Te felicito por tu trabajo sobre la marquesa, mi antepasada. Pese a mi apellido, nosotros guardamos los archivos de la familia Franchi y en particular los de Cristobal Joachin Franchi y Benitez de Lugo. Tengo muchas cartas de ambos (mas de 200) pero trataba de saber donde vivieron en Sevilla. ¿Crees tú que vivieron en ese palacio de Monsalves?, ¿sabes si en Sevilla hay algún retrato de él o de ella?, yo tengo el de su hermano mayor.
    Te dejo mi correo: cologanmorales@gmail.com

  4. Bárbara dice:

    Estimado Carlos:
    Manejo el inventario de bienes de Teresa Thous de Monsalve para mi tesis doctoral. Acabo de repasar la información y al morir vivía en la plaza de la Gavidia no en el palacio de Monsalves. Este palacio fue construido en el siglo XVI pero en el siglo XX, al ser vendido por los descendientes de los Thous de Monsalve, fue profundamente alterado. Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

  5. Gracias Bárbara. ¿Puedes ver en ese testamento si figura algún cuadro de él o de ella?
    Soy un pelma, pero te lo agradecería. Sabes la fecha exacta de su fallecimiento, mencionas 1772, pero, ¿el día y mes?
    Muchas gracias y un abrazo.

    1. Bárbara dice:

      Se trata del inventario post-mortem de “la Exma. Srea. Doña Teresa Josefa Thous de Monsalve y Henestrosa, marquesa de la Candía, viuda del Excmo. Sr. Don Crstóbal Joaquín de Franchi y Lugo, marqués de la Candía y del Sauzal, Caballero de la orden de Calatrava y Teniente General de los Ejércitos de su Majestad” realizado ante escribano público (notario) en Sevilla el 3 de agosto de 1772. Este documento se encuentra en el Archivo de Protocolos de Sevilla en el Legajo 9568, folios 663-684. Esta es la información que te puedo dar de momento. Cuando vuelva al archivo trataré de verlo otra vez a ver si te puedo contar algo mas. Un saludo.

  6. La Marquesa no nadaba en la opulencia ni mucho menos. Esta carta lo muestra. Espero que la disfruten:
    Mi mas estimado Sobrino.
    Por dirección de mis Correspondientes los Señores Voltas de Cádiz he rezivido, con el aprecio que debo tu Carta de 10 de Octubre próximo pasado [P.P.] en que me participas haverte restituido de la Ysla de Canaria a tu Casa, sin haver dejado finalizada tu dependencia ni aguardar la Sentencia, que aquel Tribunal diesse en ella, sintiendo en gran manera la fatalidad, que has experimentado a la subida de Santa Cruz de haver caído el Caballo, en que ibas, y arrojándote alguna distancia con cuio golpe, te havias lastimado el lado derecho, y desconcertado la mano del mismo lado; celebraré que al presente te halles enteramente libre de este fatal acaecimiento. Yo (a Dios gracias) boi continuando sin novedad particular en mis males habituales, y lo sucede a tu hermano Faustino según me expresa en su ultima Carta, que he rezivido, aunque se halla mui sofocado con esta revolución de Guerra tanto por los trabajos, e incomodidades, que esta trahe consigo, como por los indispensables gastos que se ofrezen en la Campaña: Esto mismo me hizo presente en una de las suias, dándome a entender que como siempre que se verificasse la declaración de la Guerra, no tenia medios para equiparse, y comprar muchas Cosas, (para equiparse) que nezecitaba; a lo que le respondí, con harto dolor mío que yo no podía alargarme a mas, por experimentar mi Casa de algunos a esta parte una total decadencia, y haverme esta Real Audiencia quitado el único Mayorazgo, que tenía que me valia al año 20 Ducados y estoi esperando el golpe, de que me hagan desembolsar todo el producto de los años que lo poseo, que asciende a mas de 1800 Reales. Estos golpes, como puedes tu conocer son mui recios, y más para una Casa, que no tienen más que el Sueldo de Viuda que son 120 Reales al año y 80.800 por Señora de honor: Yo me alegraría infinito poderlo en todo socorrer.
    Me ha sido de mucha Complasencia el que el Rey te haya concedido quatro años, para que en ellos le hagas los pagamentos de Lanzas, y medias annatas, y que con este plazo te animes a usar del Título como piensas.
    Me repito a tu disposición, deseosa de Complazerte, y que nuestro Señor guarde tu vida muchos años. Sevilla, y Diziembre, 4 de 1770.
    Tu tía que más te quiere, y estima
    La Marquesa de la Candia

    1. Bárbara dice:

      Muy interesante. El inventario de doña Teresa no estaba nada mal en cuanto a prendas de vestir.
      ¿Sabes qué significa Señora de honor? Nunca lo había oído. Un saludo.

  7. En 1746 fue nombrada “dueña de honor” o “dama” de la Reina Isabel de Farnesio (mujer de Felipe V). Supongo que se referirá a eso pero aún no se mucho. Me imagino que eran pagos a su servicio, pero aun ando en busca de esos papeles para tener los detalles.
    En sus años de viudedad andaba muy escasa de efectivo y solo subsistía de la pensión de viudedad. En las cartas se la vé pese a las estrecheces y las penurias, sobreviviendo a su tiempo, pero siempre es muy franca y sin pretensiones. Muy honesta y sincera.

  8. Bárbara.
    Según he visto el marqués de la Candia era benefactor de la Hermandad o congregación de los Clérigos Regulares Menores (fundada en Nápoles), que actualmente (creo) se corresponde con la actual iglesia de Santa Cruz de Sevilla. Mencionan sus exequias que fue enterrado en pavimento dicen sus exequias yace Don Cristóbal de Franchi y ella siguió apoyándoles con lo cual es normal que también ella fuera enterrada allí mismo. En fin, solo son conjeturas que quiero verificar. Un abrazo

  9. Graciela María Viñuales dice:

    En ese bolso que dice ser de “América”, ¿a qué sitio del continente se refiere?

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