Y la mujer se liberó


Dedicado a mi amiga María Soto.

La moda puede parecer algo frívolo y banal pero no lo es en absoluto ya que encierra toda una serie de interesantes componentes sociológicos, además de ser un motor económico clave. En la actualidad disfrutamos de una enorme libertad en cuanto al vestir se refiere ya que accedemos a todo tipo de prendas y complementos a precios asequibles. Los armarios femeninos están literalmente abarrotados porque la publicidad se encarga de hacernos desear las nuevas tendencias para hacernos con ellas a la mayor brevedad posible. Simplemente observando como se viste un individuo podemos tener información no sólo de su capacidad económica, sino también de sus gustos y hasta de su personalidad. La globalización y el impresionante fenómeno de Internet han hecho posible una verdadera eclosión en lo que al negocio de la moda se refiere.

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          Antiguamente sólo las personas adineradas disfrutaban de la posiblidad de contar con absolutamente de todo y en grandes cantidades. Repasando documentos notariales del siglo XVIII observo como muy poca gente tenía variados atuendos. La ropa era muy cara y todo se confeccionaba a mano por lo que la invencción y perfeccionamiento de la máquina de coser supuso en el siglo XIX una autentica revolución. En pasados artículos he venido hablando del complicado proceso al que debían someterse caballeros y damas para su atavío. La sencillez era algo que en personas de alto rango, por lo general, ni siquiera se contemplaba ya que debían ir arregladas conforme a su estatus lo que implicaba un desembolso considerable. Los gobernantes se preocupaban y continuamente se dictaban pragmáticas contra el lujo con el fin de prohibir el uso de costosos tejidos y de proteger la industria nacional.

Antigua máquina de coser.
Antigua máquina de coser.

         La moda puede llegar a esclavizar, sobre todo a la gente joven. Como he apuntado anteriormente, las mujeres del siglo XXI gozamos la posibilidad de elegir por lo que se puede ir vestida a la última y cómodamente. Por desgracia nuestras antepadasas no tuvieron la misma suerte, hasta donde llegan mis conocimientos compruebo que las señoras iban embutidas en un sinfin de prendas como el corsé y su antepasado la cotilla o corpiño. La cintura debía ser ínfima, la falda larga y repleta de ahuecadores por dentro, los tacones altos y las joyas grandes. Esto sin hablar del furor, surgido en Francia y exportado a todo el continente, de las descomunales pelucas llamadas “poufs”, eran un auténtico dislate y su peso debía producir terribles dolores de cabeza; a tal extravagancia se llegó que las damas iban de rodillas en los carruajes ya que sino no cabían tan inmensos artilugios.

Keira Knightley como la duquesa de Devonshire en “La duquesa” (Saul Dibb,  2008).
Keira Knightley como la duquesa de Devonshire en “La duquesa” (Saul Dibb, 2008).

          La historia es cíclica y a grandes excesos suelen suceder periodos mas discretos. La moda suele estar en íntima conexión con cada época y hasta la misma María Antonieta, una adelantada a su tiempo en estas cuestiones, decidió adoptar un “look” mas sencillo y natural usando un traje vaporoso y sin apreturas al que se llamó “vestido camisa”. Sus contemporáneos quedaron desagradablamente impresionados  con esta nueva ocurrencia de la reina ya que daba la sensación de ir vestida con un simple camisón. María Antonieta se hizo retratar por su pintora madame Vigée Le Brun con este nuevo atuendo.El cuadro fue expuesto en el Salón de París en 1783 pero el vestido demasiado moderno para la época, por lo que provocó un fuerte rechazo.

Elisabeth Vigée le brun. Marie Antoinette con traje de muselina. 1783.
Elisabeth Vigée Le Brun. Marie Antoinette con traje de muselina. 1783.

          El descubrimiento de las ruinas de Pompeya y Herculano a mediados del siglo XVIII siendo rey de Nápoles Carlos VII (mas tarde Carlos III de España) posibilitaron una vuelta a la Antigüedad clásica y a su estética. Esta tendencia unida al estallido de la Revolución Francesa con el enconado rechazo a todo lo anterior, fueron los motores de un cambio radical en la indumentaria femenina. La mujer de golpe y porrazo se liberó del corpiño, de las pelucas imposibles y de los tacones comenzando a vestir como las estatuas clásicas. Los colores eran claros fundamentalmente el blanco y los tejidos vaporosos como la muselina. El calzado también se hizo a imitación de los modelos romanos y se usaron sandalias planas. El llamado estilo Imperio se decantó por siluetas sencillas con el talle bajo el pecho, brazos al descubierto y escotes despejados (sobre todo para la noche). Los vestidos eran enteros y se colocaban por la cabeza o por los pies, como abrigo se usaban chales o unas chaquetillas cortas llamadas spencer.Los peinados también se decantaron por la sencillez, con simples recogidos que imitaban modelos de la antigüedad. En definitiva, podemos asegurar que la mujer se liberó de apreturas y tormentos aunque solo fuera por unos años.

Jacques-Louis David. Madame Récamier. 1800. Museo del Louvre. Paris.
Jacques-Louis David. Madame Récamier. 1800. Museo del Louvre. Paris.
Françoise Gérard. Retrato de Madame Récamier. 1805. Museo Carnavalet. Paris.
Françoise Gérard. Retrato de Madame Récamier. 1805. Museo Carnavalet. Paris.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Fernando dice:

    Gracias Bárbara, es un placer leer tus posts. Esta Mme Recamier se esforzaba por lucir su diván. Un poco de fijación o qué?

    1. Muchas gracias por tu comentario. Tienes toda la razón sobre los asientos. En el primer retrato aparece recostada sobre una especie de cama de día cuyas patas parece sacadas de modelos de la Antiguedad. El segundo retrato es espectacular, ella muy bella con su atuendo sencillísimo al igual que su recogido, todo se inspira en modelos clásicos; no sólo la ropa sino las columnas y el asiento, incluso el escabel donde apoya los pies.
      Un fuerte abrazo.

  2. may dice:

    Me encanta Barbara . Quie era las Sra Recamier? Guapisima y muy sensual por cierto. Un beso.

    1. Madame Récamier fue una dama francesa muy influyente en la época de la Revolución Francesa ya que en su salón se reunían las mayores celebridades: políticos, aristócratas, filósofos, literatos y un largo etc…Casada con un rico banquero, fue muy famosa por su belleza y por ser enemiga de Napoleón que la mandó al exilio.

  3. Ingeniosa la máquina de coser si intentas averiguar como hilaba .

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