Un rey para la historia


De todos es bien conocida la rivalidad que ha habido entre Francia e Inglaterra desde tiempos lejanos, entre los siglos XIV y XV se libró la guerra de los cien años (1337-1453) que en realidad duró unos cuantos mas. Las naciones vecinas normalmente no se llevan bien. La proximidad conlleva roces de todo tipo que antiguamente solían terminar en el campo de batalla. A finales del siglo XVII Francia se hizo con el control político en Europa, era una nación muy fuerte demográficamente hablando, bajo el cetro de un rey joven, inteligente y con las ideas muy claras sobre el papel que debía desempeñar. Luis XIV fue un hombre que nació para ser rey y el destino lo puso en el trono de Francia.

Henry  y Charles Beaubrun. El delfín Luis de Francia con su nodriza la señora Longuet de la Giraudiere. 1638. Museo Nacional de Versalles y Trianon. El delfín Luis de Francia con su nodriza la señora Longuet de la Giraudiere. 1638. El bebe aparece fajado como era costumbre y engalanado con delicados encajes. Luce la cinta azul con la medalla de la Orden del Espíritu Santo, creada en 1578..
Henry y Charles Beaubrun. El delfín Luis de Francia con su nodriza la señora Longuet de la Giraudiere. 1638. Museo Nacional de Versalles y Trianon. El bebe aparece fajado como era costumbre y engalanado con delicados encajes. Luce la cinta azul con la medalla de la Orden del Espíritu Santo, creada en 1578..

          A pesar de sus sentimientos con respecto a Francia, Europa volvió los ojos hacía la corte de Versalles en materia de vestimenta, en este sentido es muy reveladora la frase de un inglés de la época: “Cogemos nuestras modas de la tierra que odiamos”. Se ve que las damas inglesas no estaban muy interesadas en los problemas políticos entre las dos naciones sino en ir vestidas a la última moda de París. El predominio de la Francia del Rey Sol llegó a todo el continente europeo pero sin duda alguna el hecho mas revelador fue lo que sucedió con respecto a la moda. Las diferencias que en esta materia existían entre los distintos países quedaron literalmente arrolladas por la moda francesa, es mas, se puede afirmar que el traje de sociedad durante el siglo XVIII fue el mismo en todas partes.

Caballero en traje de invierno. 1692.
Caballero en traje de invierno. 1692. Grabado de la publicación Mercure Galant.

          En muchas ocasiones he venido contando como la indumentaria era un asunto capital en el Antiguo Régimen. Existe un evidente vínculo entre la mentalidad de una época y la moda que en ella se usa. El gustó francés quedó afianzado durante el largo reinado de Luis XIV (1654-1715) y continuó ejerciendo el predominio durante la siguiente centuria. En este sentido hay que tener muy en cuenta la visión que tuvo el rey al poner las artes al servicio del poder. El hijo de Luis XII y de la española Ana de Austria ocupó el trono siendo joven y mostrando desde el primer momento que no iba a ser un simple florero en manos de validos. Al día siguiente de la muerte del Cardenal Mazarino convocó una reunión en su despacho e informó que él mismo se ponía al frente del gobierno de la nación. La inteligencia y eficacia de Colbert, su ministro de finanzas (hoy diríamos de Economía), consiguieron impulsar un Estado fuerte y mas eficaz. Juntos crearon la conocida como Manufactura de los Gobelinos, que en realidad se llamaba Manufactura Real de Muebles de la Corona un enorme taller cerca de París donde se fabricaron objetos de lujo como tapices, alfombras y todo tipo de mobiliario destinado fundamentalmente a amueblar el magnífico palacio de Versalles.

Gian Lorenzo Bernini. Estatua ecuestre de Luis XIV. 1677. Palacio de Versalles. El escultor realizó la escultura en Italia, parece ser que al rey no le gustó demasiado y encargó al francés Girandón que realizara algunas modificaciones, el francés lo convirtió en Marco Curcio, un héroe romano.
Gian Lorenzo Bernini. Estatua ecuestre de Luis XIV. 1677. Palacio de Versalles. El escultor realizó la escultura en Italia, parece ser que al rey no le gustó demasiado y encargó al francés Girandón que realizara algunas modificaciones, el francés lo convirtió en Marco Curcio, un héroe romano.

          El rey y Colbert nombraron al pintor Charles Le Brun director de la gran manufactura en 1663. Lebrun era lo que hoy llamaríamos un artista multidisciplinar con un gran capacidad de trabajo y organización, a sus órdenes figuraban doscientos cincuenta artistas entre pintores, tejedores, tintoreros, bordadores, orfebres, ebanistas, escultores, grabadores y marmolistas a los que en primer lugar, para comenzar su aprendizaje se les daba una buena base de dibujo. El famoso tapiz de la visita de Luis XIV a los Gobelinos nos muestra la extensa tipología de objetos que allí se fabricaban como tapices, alfombras, objetos de plata y un largo etcétera. Lebrun fue además un gran dibujante y diseñador al que se le deben entre otras cosas, la Galería de los Espejos del palacio de Versalles. Este fuerte empeño no solo afectó a las llamadas bellas artes sino que se abrieron fábricas de encajes que abastecían a las damas de las nuevas tendencias. El encaje se puso de moda no solamente para la indumentaria femenina sino también para los caballeros que lo usaban en sus corbatas, en los puños de sus camisas e incluso en sus camisones.

Tapiz según un cartón de Charles Lebrun. Luis XIV visitando los Gobelinos. Entre 1663 y 1675. Museo de los Gobelinos. París.
Tapiz según un cartón de Charles Lebrun. Luis XIV visitando los Gobelinos. Entre 1663 y 1675. Museo de los Gobelinos. París.

          El joven Luis se proclamó el Rey Sol, nada mas y nada menos que el símbolo de Apolo, dios de la belleza y de la razón. El Sol es el astro de la vida y el monarca se identificó con él. Para mayor gloria de su mandato y de su país construyó el palacio mas espectacular de la época donde se trasladó la corte en 1682, una inmensa residencia donde se siguió un complejo programa iconográfico rodeada de impresionantes jardines que aún hoy nos dejan atónitos. El Sol es emblema muy presente en Versalles junto con otros atributos de Apolo como los laureles y la lira. Un magnífico símbolo para el reinado mas largo de la historia de Europa.

J.H. Mansart y Charles Lebrun. Galería de los Espejos. Hacia 1678. Palacio de Versalles.
J.H. Mansart y Charles Lebrun. Galería de los Espejos. Hacia 1678. Palacio de Versalles.
Carro de Apolo. Palacio de Versalles.
Carro de Apolo. Palacio de Versalles.
Verja en el Palacio de Versalles.
Verja en el Palacio de Versalles.

12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luis Silos dice:

    Interesante artículo, a los que os guste la historia os recomiendo seguir este blog
    .

    1. ¡Muchas gracias Luis! Espero que tu sugerencia sea escuchada.

  2. Fini dice:

    Versalles siempre me ha gustado y a la vez produce entre expectación, curiosidad, alegría y un cierto grado de inquietud. Es muy ilustrativo tu artículo y a la vez ameno.

    1. Muchas gracias por tu comentario. Verdaderamente el palacio de Versalles es una obra faraónica que marcó una época. La figura de Luis XIV me interesa especialmente ya que en su reinado se marcaron una serie de las pautas con respecto al lujo y la moda que todavía persisten.

  3. may dice:

    Fantastico como siempre Barbara!

    1. ¡Tu sí que eres fantástica! Gracias por tu fidelidad.

  4. Manuel S. dice:

    Fantástico como siempre Barbara!!! Me ha sorprendido lo bien vestida que esta el ama de cria. A mi padre lo crió una señora de estas, y según me contó mi abuela, el ama estaba instalada en casa como una reina, la alimentaban maravillosamente, para que diera buena leche. Y si salía a la calle, iba siempre acompañada por alguna tata de la casa, para que no fuera a amamantar a otro bebe. Curioso verdad??

    1. Bárbara dice:

      Muy curioso la verdad.
      El retrato del ama de cría con el bebé me encanta, pienso que para amamantar al Delfín escogerían entre lo mas granado, de hecho se ve que es una dama. Una curiosidad que no he contado es que Luis XIV nació con dos dientes bien formados, algo bastante curioso también.
      Un fuerte abrazo y gracias por tu participación.

  5. Tereta dice:

    Magníficas historias de la Historia Bárbara. La historia vista a través de la moda es divertida, amena y muy didáctica. Tu hija ha tenido un bonito regalo de cumpleaños. Me hago seguidora fiel.
    Un abrazo.

    1. ¡Que alegría me das Tereta! Me alegra que te parezca ameno. Si quieres hacerte seguidora del blog basta con introducir tu correo en Following (a la derecha en la página principal). WordPress manda un correo que se debe confirmar y listo.
      Muchas gracias y espero que lo compartas con amigos y compañeros de facultad.
      Un abrazo.

  6. Mercedes dice:

    No lo habia leido !! Ameno e interesante como siempre !!!

  7. Gracias por ser una seguidora tan fiel. Un abrazo.

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