Mobiliario español en el siglo XVIII


          El mobiliario español del XVIII presenta pocas variantes con respecto al siglo anterior, sobre todo en la primera mitad. El ajuar doméstico que he podido hallar en los documentos no es muy sofisticado. Las piezas típicas son asientos, arcas, mesas, escritorios, papeleras (mueble para guardar papeles), contadores, espejos, camas y escaparates (vitrinas). En Sevilla, ciudad comercial por antonomasia, no solamente con ultramar sino también con Europa, aparecen con relativa frecuencia muebles alemanes, flamencos, franceses y portugueses. Las maderas españolas más comunes son pino, nogal, castaño, roble y encina. Las importadas de Las Indias, caoba, granadillo, palo de santo, ébano y cedro, cuyo precio era mas elevado. Para marquetería y embutidos se usaban hueso, marfil y carey, este último procedente del golfo de Méjico.

Antonio de Pereda. Bodegón. 1652. Museo del Hermitage. San Petersburgo. Sobre la mesa con distintos recipientes y alimentos aparece un precioso escritorillo de ébano y marfil.
Antonio de Pereda. Bodegón. 1652. Museo del Hermitage. San Petersburgo. Sobre la mesa con distintos recipientes y alimentos aparece un precioso escritorillo de ébano y marfil.

          El escritorio es mueble nacional por excelencia, se considera que su origen radica en oriente y está documentado en la Corona de Aragón desde el siglo XV. En el Diccionario de Autoridades (1726-1739) aparece definido como: ”Alhaja de madera” ya que normalmente se fabricaba con materiales ricos. En su frente se disponen gavetas (cajones) de diversos tamaños y formas. Como era muy pesado, en los costados se disponían aldabas para su transporte. Si portaba tapa, ésta lógicamente tenía cerradura, si no cada cajoncito llevaba su bocallave. El escritorio se asentaba sobre pie cerrado o abierto y se utilizaba para guardar no para escribir, para tal fin se usaban las mesas. Los escritorios eran costosos; os pongo un ejemplo de 1733 en el que un caballero sevillano otorga: “dos escritorios contadores de carey con coronas de bronce hechos en Flandes con sus pies cubiertos de ébano” cuyo valor ascendía a tres mil reales. Los llamados “de Salamanca” se decoraban con arquillos y columnillas de hueso y su frente se inspiraba en motivos arquitectónicos. En el siglo XIX al escritorio se le empezó a denominar bargueño, termino incorrecto según los investigadores.

Escritorio salmantino. Siglo XVII. Museo de Bellas Artes de Springfield. Massachusetts. USA.
Escritorio salmantino. Siglo XVII. Museo de Bellas Artes de Springfield. Massachusetts. USA.

          Los escaparates eran las actuales vitrinas, se llenaban de todo tipo de objetos que genéricamente se denominaban “regalillos”. Su finalidad consistía en exhibir cosas valiosas o curiosas. Las mesas se llamaban bufetes y se movían de una habitación a otra según necesidad. El comedor o estancia destinada exclusivamente a comer surge en Francia. En España, todavía a principios del siglo XVIII, las comidas se realizaban sobre mesas que se trasladaban de un lugar a otro y se llamaban “bufetes para comer”.

          Las arcas se destinaban a guardar ropa y objetos, el armario ropero como tipología de mueble aparecerá mas adelante. En cuanto a las camas, la mujer la aportaba al ajuar doméstico al contraer matrimonio. No solamente compraba el mueble en sí, mas o menos lujoso según sus posibilidades, sino también los colchones, sábanas y almohadas. La cama mas común era la llamada “de barandillas” y la mas lujosa la “de colgar”, esta última lucía una colgadura de varios paños normalmente a juego con la colcha. Por lo que he podido observar, las damas pudientes echaban el resto en el adorno de la cama principal. Se utilizaban materiales ricos como terciopelo o damasco, muchas veces bordados incluso con hilo de oro. Debajo de la colcha lujosa cuyo fin era vestir la cama se disponían colchas de algodón o los llamados cobertores que eran de abrigo. Las colgaduras podían ser cambiadas según la estación del año, en verano se solían retirar y sustituir por mosquiteras. Las camas con cortinajes aparecen con mucha frecuencia en las escenas de interior de la pintura holandesa y francesa, se solían encajonar en la pared para aislarse del frío.

Pieter de Hooch. La visita. Hacia 1657. Metropolitan Museum. Nueva York.
Pieter de Hooch. La visita. Hacia 1657. Metropolitan Museum. Nueva York.

          Con la llegada de los Borbones al trono español surge una nueva tendencia: el mobiliario cortesano al gusto europeo, que será el demandado por las clases altas. El mueble tradicional español se sigue fabricando pero sus formas pesadas se han quedado un poco anquilosadas. Durante el siglo XVIII se produce una verdadera eclosión en la creación de nuevos tipos. La principal abanderada de este cambio es Francia, aparecen nuevas tipologías de asientos, mas cómodos y confortables. Las sillas se acomodan a la moda femenina ya que los brazos se retranquean para que las faldas puedan caber holgadamente. Las damas francesas tuvieron un papel crucial en el desarrollo de nuevas formas de mobiliario; los asientos comienzan a ser verdaderamente cómodos debido a una correcta disposición del almohadillado. La refinada corte de Versalles se convirtió en el espejo de Europa y la novedosa manera de amueblar las casas, fue sin duda, un ejemplo de la nueva comodidad que las clases pudientes comenzaron a disfrutar.

Boucher. Muchacha tumbada. 1752. Alte Pinakothek. Munich. La joven, probable amante de Luis XV, está echada sobre una chaisse longue, tipología de asiento surgida en el siglo XVIII.
Françoise Boucher. Muchacha tumbada. 1752. Alte Pinakothek. Munich. La joven, probable amante de Luis XV, está echada sobre una chaisse longue, tipología de asiento surgida en el siglo XVIII.

          Todos estos cambios van llegando paulatinamente a España a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. El antiguo estrado de herencia musulmana, donde las señoras recibían sentadas sobre cojines a sus visitas y plagado de imágenes de devoción, va quedando obsoleto. La nueva sociedad requiere espacios donde hombres y mujeres se reúnan. Las damas de la aristocracia adquieren una enorme importancia, son las anfitrionas de sus salones donde recibirán a los círculos mas granados e interesantes. El escenario de la vida social del siglo XVIII será el salón francés con sus elegantes sillerías, acompañadas de mesitas de marquetería con las paredes enteladas o forradas de preciosas maderas. Esta estancia pasa al resto del continente no sólo en la forma, sino también en el fondo, es decir, como un espacio preferente de encuentro a todos los niveles: social, artístico, político o literario. Ya hombres y mujeres no permanecen separados sino que los nuevos dictados de la sociedad les permiten un contacto directo en el mismo ambiente, algo que supongo causaría alegría para la gran mayoría y cierto escándalo en los mas puritanos.

Jean-Francois de Troy. La lectura de Molière. Cerca de 1728. Colección marquesa de Cholmondeley. Houghton. EEUU.
Jean-Francois de Troy. La lectura de Molière. Cerca de 1728. Colección marquesa de Cholmondeley. Houghton. EEUU.
Salón del siglo XVIII. Museo Lambinet. Versalles.
Salón del siglo XVIII. Museo Lambinet. Versalles.

12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Reblogueó esto en Las noticias más absurdas de España.

  2. Artículo muy bueno.

    1. Muchas gracias Salvador.

  3. Manuel S. dice:

    Porque lo reblogueas? ( que palabro! no lo había oído jamas) a mi me ha parecido muy interesante. Bueno, como todo lo que tu haces. Un abrazo fenomena!!!!

    1. Muchas gracias Manolo y otro para ti. Por lo menos hoy no te he hablado de personas feas.

      1. Manuel S. dice:

        Para guapa, ya estas tu!!!!

  4. El bargueño es mi mueble preferido.
    Se le llamaba papelera o contador.
    Su nombre actual he leído, ( no deja de ser una versión ) que es porque proviene de Bargas , pueblo en la provincia de Toledo donde se fabricaban y se fabrican en la actualidad buenos contadores.
    Suelen ir encima de una mesa llamada San Antonio. Esta lleva uniendo las patas unos hierros que parecen espadas. La pata de dicha mesa va torneada.
    En la actualidad también hay buenos artesanos en Paterna ( Valencia ).
    Los más antiguos eran muy sencillos. Prácticamente no llevaban cajones.
    En un libro que poseo sobre el mueble español lo sitúan en el s XIII.
    En Portugal hay buenos bargueños, suelen ir estofados o dorados con pan de oro.
    Los italianos llevan pinturas en ocasiones.
    Me ha gustado mucho tu articulo.
    En particular no soy muy dada al mueble de estilo francés. Ya que lleva mucho brillo debido a la goma laca, odio los brillos y la pomposidad.
    Aunque reconozco que aportó ligereza y comodidad.
    Me gustan tiendas como Blanc de Provence por poner un ejemplo que han optado por actualizarlos pintándolos. Aunque eso ya no es historia del mueble.
    Enhorabuena !

    1. Querida Concha:
      La palabra bargueño, tal y como explico en el artículo, es una denominación del siglo XIX sin ningún rigor histórico. Este tipo de muebles se llamaban escritorios, contadores o papeleras. No he encontrado en ningún documento del siglo XVIII la palabra bargueño. Cuando estudié en la Escuela de Arte y Antiguedades de Madrid, el profesor de Historia del Mueble nos hizo mucho énfasis en que debían llamarse a las piezas por su nombre original. El idioma ha cambiado mucho y hoy entendemos que el escritorio es un mueble para escribir pero en el siglo XVII no era lo mismo. Hay muchas palabras comunes en tiempos pasados y que hoy en día ni siquiera se enuentran en el Diccionario de la Real Academia. La palabra bargueño es muy popular, pero es no significa que sea una acepción correcta. Mi profesor daba poca credibilidad a la historia del ebanista Bargas o al pueblo toledano ya que estamos hablando de una tipología de mueble muy antigua.
      Muchas gracias por comentar y un fuerte abrazo.

      1. En efecto Bárbara, por eso te digo en mi comentario que es la forma actual o mas reciente de denominarlos.
        Todo el mundo les llamamos bargueños, en la actualidad.
        Me gustan mucho los muebles antiguos.
        De hecho estudié en la Escuela de Artes y Oficios de la calle de La Palma en Madrid, como hobby, pues sabes que trabajo en el Estado, en algo que no tiene nada que ver con mis aficiones, pues soy una simple aficionada a la historia.
        Voy a clases de restauración y allí me he restaurado muebles, me encanta y relaja.
        En este mundo del arte y la historia, tu mejor que yo sabes que las opiniones se contradicen.
        Un experto opina así y el otro asá.
        En lo esencial suelen estar de acuerdo.
        En Sudamérica se les sigue llamando escritorios.
        Conservan la palabra original.
        Muy amenos y documentados tus articulos..
        Me encantaría escribieses también sobre las sillas bajas, como te ha apuntado un lector.
        En mi casa de campo en Segovia, tengo en la cocina. .
        Es más compré en Ciutadella dos mecedoras bajas torneadas, a Gabriel Saura.
        Me dijo que las llevaban las payesas ricas de dote.
        También están en Segovia.
        Un abrazo.

  5. Aunque el mueble francés va también lacado.
    La forma actual de tratarlos para darles un aire más cálido y sobrio es otra.

  6. Valentín Céspedes dice:

    Interesante artículo. Me gustaría conocer tu opinión acerca de las sillas bajas que se usaban hace 40 años en las cocinas y fuera de casa en verano -sobre todo en zonas rurales-. Crees que podrían ser una evolución de los almohadones de los antiguos estrados. Las sillas altas las usaban únicamente para comer. Es una imagen que tengo grabada de la gente del campo desde niño.

    1. Querido Valentín:
      Perdona que haya tardado en contestarte. El estrado era una tarima cubierta por una alfombra. Las señoras se sentaban en el suelo sobre cojines pero también había asientos de pequeño tamaño como silitas y taburetes. El espacio se decoraba con escritorillos, escaparates o imágenes de devoción. Puede ser probable que ese tipo de mueble popular haya quedado como reminiscencia del pasado. Te adjunto un post que escribí sobre el estrado. Muchas gracias y un abrazo:
      Bárbara
      https://barbararosillo.wordpress.com/2011/09/30/el-estrado/

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