Un vestido que marcó época


          Un buen traje de novia siempre es el reflejo de la época en que fue lucido. La moda es cultura y fiel manifestación de la sociedad que la crea siendo el atuendo elegido para contraer matrimonio el sueño de cualquier mujer. Hoy voy a detenerme en el vestido que marcó una época e inaguró una tendencia que ha llegado al siglo XXI. Nuestro protagonista es el atuendo que eligió la reina Victoria del Reino Unido para contraer matrimonio en 1840.

Franz Xavier Winterhalter. Victoria de Inglaterra. 1847. Colección Real Británica. Este retrato fue un regalo de la reina a su marido por su aniversario de boda en 1847.
Franz Xavier Winterhalter. Victoria de Inglaterra. 1847. Colección Real Británica. Este retrato fue un regalo de la reina a su marido por su aniversario de boda en 1847.

          Victoria de Hannover (1819-1901) no estaba destinada a reinar pero una serie de avatares familiares la colocaron en el trono de Gran Bretaña con tan sólo dieciocho años. Era nieta de Jorge III (1738-1820) e hija única del duque de Kent (1767-1820). La joven reina contrajo matrimonio con su primo Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, en la Capilla Real del palacio de Saint James. Fue una boda por amor que tuvo un enorme eco en la prensa y la fotografía de la flamante novia fue ampliamente difundida por todo el mundo. La realeza y la nobleza son el espejo donde siempre se ha mirado el resto de la sociedad, fenómeno al que han contribuido decisivamente los medios de comunicación en la Edad Contemporánea. El reinado de Victoria I, el mas largo de la historia del Reino Unido, marcó toda una época y vino aparejado con un claro puritanismo siendo el color blanco considerado símbolo de virginidad e inocencia.

George Hayter. La boda de la reina Victoria. 1840. Colección Real Británica
George Hayter. La boda de la reina Victoria. 1840. Colección Real Británica
George Hayter. La boda de la reina Victoria. 1840. Detalle. Colección Real Británica
Detalle.

          Para su atuendo nupcial, Victoria se decantó por el blanco, una decisión original para ese momento histórico. El vestido que seguía la moda, amplio escote, cintura de avispa y voluminosa falda, no era excesivamente lujoso por decisión propia. El diseño guardaba connotaciones políticas ya que estaba confeccionado únicamente con materiales procedentes del Reino Unido: satén blanco y encaje de Honiton. Esta labor de encaje de bolillos se realizaba en la pequeña ciudad de Honiton, en el condado de Devon. La joven adornó su cabeza con unas simples flores de azahar, en vez de con una corona o diadema adecuada a su rango, y un velo unos tres metros y medio de largo. Como joyas llevó un collar y pendientes de brillantes y un broche que le había regalado su prometido. En su diario dejó escrito: “Llevé un vestido blanco de satén con volantes de encaje de Honinton, que reproducía un diseño antiguo. Mis joyas fueron mi collar y pendientes turcos y el precioso broche de zafiro de mi querido Alberto”. Siguiendo a la reina, el blanco fue rápidamente adaptado por las novias con posibles que querían estar a la última.

Par de zapatos de satén que usó la reina Victoria el día de su boda. Museo de Northampton.
Par de zapatos de satén que usó la reina Victoria el día de su boda. Museo de Northampton.

          La princesa Alexandra de Dinamarca, que contrajo matrimonio con su hijo el futuro Eduardo VII en 1863, también adornó su peinado con flores de azahar (considerado símbolo de la fertilidad). Posteriormente, la princesa María de Teck en su boda con el futuro Jorge V en 1893 introdujo novedades como incorporar encajes del traje de novia de la princesa Alexandra, es decir usar elementos antiguos o prestados de otros modelos. María (abuela de la actual reina), adornó su traje con los símbolos del Reino Unido, rosas de Inglaterra, cardos de Escocia y tréboles de Irlanda. Por lo tanto el traje adquirió un sentido dinástico y de representación de los emblemas de la nación. La familia real británica comenzó, por tanto, una costumbre que pronto se convirtió en moda y en un símbolo a través de países y culturas.

Fotografía de la boda del futuro rey Eduardo VII con la princesa Alexandra de Dinamarca. 1863.
Fotografía de la boda del futuro rey Eduardo VII con la princesa Alexandra de Dinamarca. 1863.
Fotografía de la boda de futuro rey Jorge V con la princesa María de Teck. 1893
Fotografía de la boda de futuro rey Jorge V con la princesa María de Teck. 1893

 

 

 

 

 

 

9 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manuel domínguezh dice:

    Interesantísimo y totalmente novedoso para mí . Vasta ciultura Bárbara

    1. ¡Muchas gracias Manolo!

  2. Manuel domínguezh dice:

    Genial y desconocido para mí

    1. Me alegro mucho. Creo que en el próximo voy a seguir con el mismo asunto. Un fuerte abrazo y gracias por comentar.

  3. Manuel S. dice:

    Muy interesante Barbara!! no tenía ni idea!!!

    1. ¡Eso me alegra mucho! Entonces seguiré contando cosas al respecto. Un fuerte abrazo.

  4. Liu dice:

    Querida Barbara,

    Me ha encantado este artículo, muy bonito!! Un fuerte abrazo

    1. ¡Me alegro mucho! Creo que seguiré hablando del asunto porque hay cosas muy interesantes sobre la historia del vestido de la novia. Un fuerte abrazo y muchas gracias por comentar.

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