Louis Hippolyte Leroy, “príncipe de sastres y sastre de príncipes”


Dedicado a mi amiga Ana Rosa Arteaga por su cumpleaños.

François Gerard. Josefina Bonaparte en su salón de la Malmaison. 1801. Hermitage Museum.
François Gerard. Josefina Bonaparte en su salón de la Malmaison. 1801. Hermitage Museum. San Petesburgo.

          En 1800, madame Rose Bertin “Ministra de la moda” de la reina María Antonieta regresó del exilio a París. La indumentaria femenina había dado un vuelco tras los avatares políticos tras le Revolución, el Consulado y el Directorio. En la última década del siglo XVIII surgieron una serie de nuevos modistos que tomaron las riendas y se hicieron indispensables para la Corte, especialmente en lo que afecta a los gastos suntuarios. Napoleón estaba cansado de la extrema sencillez de líneas y adornos del llamado “vestido camisa”, y deseaba un mayor esplendor en la indumentaria de la mujer francesa. Más allá de las razones estéticas o sociales, se encontraban las relacionadas con las políticas económicas del nuevo estado francés. Napoleón se había dedicado a reanimar la industria textil francesa, gravemente afectada durante los años de la Revolución. La mítica industria sedera de Lyon, cuya producción había sido prácticamente detenida desde 1793 con fábricas cerradas y telares destruidos, tenía que volver a ser rentable y para ello, la moda femenina debía volver a demandar tejidos ‘ricos’ para la elaboración de sus trajes. La muselina era el tejido casi único, conjuntamente con los algodones, utilizado para la elaboración de los vestidos-túnicas propios del estilo Directorio…el gusto tenía que ser cambiado. La moda debía  tener un referente de mayor riqueza y elaboración en el atuendo de las damas. Josefina fue la encargada de proporcionar el boato necesario a través de su vestimenta, joyas y mobiliario.

Baron François Gérard. Josefina con el vestido de la coronación. 1807-1808. Museo del Nacional del Castillo de Fontainebleau.
Baron François Gérard. Josefina con el vestido de la coronación. 1807-1808. Museo del Nacional del Castillo de Fontainebleau.

            María Josefina Rosa Tascher de la Pagerie, vizcondesa de Beauharnais (1763– 1814), había nacido en Martinica. En 1779 su padre la condujo a Francia y la casó con el noble Alejandro de Beauharnais con el que tuvo dos hijos, Eugenio y Hortensia. Antes de conocer a Napoleón, era llamada Rose pero éste le cambio el nombre por el de Josefina, mucho más elegante y melodioso. En 1796 contrajo matrimonio civil con Napoléon Bonaparte, unos años más joven que ella. Josefina, había sufrido el Terror llegando a estar prisionera, hecho que le marcó profundamente. Según atestiguan las fuentes el stress que padeció en la cárcel temiendo por su vida y la de sus hijos le hizo no poder volver a concebir lo que propició que Napoleón la repudiara por no poder darle un heredero.

            Volviendo a nuestro asunto inicial nos encontramos en París. Tal y como venía sucediendo desde el siglo XVII, la capital de Francia era el templo de la moda en Europa con nada menos que dos mil cuatrocientos sastres. En el mismo Palais Royal, se ubicaban seis comerciantes de tela, ocho tiendas de moda, dos mercerias, tres sombrereros, cuatro mercaderes de pelucas, doce comerciantes de ropa y cuatro comerciantes de botas .

Sello de una factura de LeRoy. 1807.
Sello de una factura de Leroy. 1807.

          Considerado un modisto y comerciante de modas LeRoy logró, gracias a la eliminación de las férreas ordenanzas de los gremios, tener su propio taller en la rue de Richelieu de París, desde donde vendía trajes y todo tipo de accesorios. Hijo de un tramoyista de la Opera Paris, comenzó como aprendiz de barbero de la ópera para introducirse después en Versalles como peluquero eventual de la reina Maria Antonieta. Cuando Napoleón instaura su corte, su fama ya estaba consolidada, primero como peluquero y luego como sastre.  El sastre propone la vuelta a los tejidos lujosos, a los bordados, los encajes finos, asimismo se le atribuyen muchos de los tocados más fantasiosos de los primeros años del siglo XIX.

Jaques-Louis David. Coronación de Napoleon. 1805-1807. Museo del Louvre. Paris.
Jaques-Louis David. Coronación de Napoleón. 1805-1807. Museo del Louvre. Paris.

          LeRoy fue el modisto favorito de la emperatriz Josefina, ávida consumidora de todo tipo de productos de lujo. El vestido de la coronación de Josefina (1804) ha representado una de las grandes contribuciones en la historia de la moda occidental: la línea imperio. Algunos historiadores sostienen que el traje de la coronación fue diseñado por el pintor de corte Jean-Baptiste Isabey y confeccionado por el sastre Leroy. El llamado “vestido imperio” o “corte imperio” se refiere a la colocación de la línea del talle bajo el pecho con caída recta y confeccionado en muselina de algodón.

Detalle del vestido.
Detalle del vestido. El manto esta cuajado de abejas bordadas en hilo de oro, símbolo de Napoleón. En 1653 se había descubierto en Tournai (Bélgica) el sepulcro de Childerico I, rey de los francos en el siglo VI. Aunque parcialmente saqueado, se encontró una serie de abejas de metal, que pudieron haber pertenecido al atuendo de la reina junto a la que estaba enterrado. Así que Napoleón l, la adoptó como símbolo personal.

          Louis Hippolyte Leroy (Paris, 23 septiembre 1819-Venteuil, 18 de septiembre de 1896) se convirtió en el proveedor oficial de la emperatriz y muchas otras cortes europeas. En seis años facturó de la suma de 1,5 millones de francos. En 1813, un año antes de su muerte, Josefina había acumulado una deuda de 152.000 francos con su talleres de costura. El estilo de LeRoy transmite las líneas fluidas y sencillas del vestido romano, a través de mangas cortas, un profundo escote y una  la falda en cascada que parte de una estrecha cinta que forma un círculo completo bajo el busto. Este estilo delicado se mantendría los primeros años del siglo XIX hasta la derrota de Napoleón. La reina de España, María Luisa de Parma también fue clienta del célebre Leroy, aunque no tenía ni la belleza ni el porte de la bella criolla que se convirtió en emperatriz de Francia.

Traje de Josefina atribuido a LeRoy. Hacia 1804.
Traje de Josefina atribuido a Leroy. Hacia 1804.

          Convertido en el sastre más codiciado para la realeza y la alta burguesía europea, Leroy llegó a marcar un antes y un después en los hábitos de consumo: reunir en un solo local la venta de tejidos, vestidos y accesorios.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. May dice:

    Barbara, como siempre….Barbara!!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias May. Un fuerte abrazo.

  2. ana arteaga dice:

    Muchísimas gracias amiga! Que maravilla de regalo! Y cuanto me gustan estas miradas que haces a la historia a través de unos personajes secundarios ahora, pero que fueron tan protagonistas del día a día entonces que sin ellos no se entendería su época.

    1. Bárbara dice:

      Me alegra mucho te haya gustado. El vestido imperio me parece muy elegante y femenino. Muchas gracias a ti por seguirme desde el principio y un beso fuerte.

  3. Bordado

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Manolo. Un abrazo.

  4. Manuel S. dice:

    Extraordinario como siempre, Barbara!! Cuanto aprendemos de tus artículos!!!!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Manolo. Contigo da gusto! Un fuerte abrazo.

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