La belleza de la mentira


            No hay más que acercarse a los medios de comunicación para comprobar las profundas transformaciones físicas de muchas mujeres y algunos hombres. La cirugía estética parece haberse convertido en un aliado primordial para las personas que se dedican al mundo del espectáculo. Es habitual ver a actrices mayores de 40 años con cutis increíblemente tersos y lisos para su edad, pechos inamovibles y narices en serie. La perfección física se valora hasta el extremo y como consecuencia de la presión social a la que inevitablemente se ven sometidas determinadas mujeres, en algunos casos, se cometen auténticas atrocidades. El asunto es serio y conduce a la reflexión, todos tenemos en mente el drástico cambio de aspecto de Michael Jackson, uno de los grandes genios de la historia de la música y del baile. El “rey del pop”, a pesar de ser admirado por millones de personas, no debía sentirse cómodo con su rostro a juzgar el paulatino cambio al que se sometió y que por desgracia, resultó absolutamente artificial. Tal vez el éxito desmesurado lleve a un descontento absoluto.

Michael Jackson. Foto: Annie Leibovitz.
Michael Jackson. Foto: Annie Leibovitz.

            Si nos fijamos comprobaremos que es factible se esté produciendo una globalización sobre el concepto de belleza. Lo mismo que se compra la misma chaqueta o bolso a lo ancho del planeta, uno se puede hacer con una determinada nariz. El problema reside en varios factores; uno de ellos es pensar que nuestra vida cambiará a mejor por alterar nuestro aspecto físico cuando lo más probable es que todo siga igual. Otro es la fascinación que se tiene por determinados artistas o famosos de manera que se pide una copia literal, de su nariz, pómulos o labios. Esta opción es arriesgada ya que cabe la posibilidad de que los rasgos deseados no encajen con los nuestros; el asunto de las proporciones es complejo y distinto en cada rostro y cuerpo. Está visto que la cirugía estética realiza una gran labor en determinados casos, no solo en lo referente al aspecto exterior sino también a la autoestima del individuo. El quid de la cuestión está en abusar de ella y en la falta de aceptación. La vejez es inevitable pero la esperanza de vida se ha disparado de tal manera a lo largo del siglo XX que el modo de enfocar la madurez se ha visto modificado por completo. En la actualidad la mujer madura pisa fuerte, se siente atractiva y ha abandonado para siempre el look de abuelita vestida de negro, con canas y moño.

Cara Delevingne. Foto: Mario Testino.
Cara Delevingne. Foto: Mario Testino.

            La belleza es y será admirada mientras el hombre habite la Tierra, la belleza nos pierde, nos embriaga y nos fascina; queremos alcanzarla, poseerla y exhibirla. A mi juicio, uno de los principales problemas de los que han abusado de quirófano es el paso de los años. Llega el momento en que la edad se presenta, se hace visible, ya sea en las manos, en el cuello o en la pérdida del brillo de la mirada. Es en ese instante cuando el aspecto de la persona puede convertirse en grotesco, algo mucho peor que las arrugas y el descolgamiento. Tal y como apuntaba, los medios de comunicación nos ofrecen habitualmente imágenes de mujeres que se han sometido a cambios, ya sean discretos o profundos. No solamente se trata de afamadas actrices de Hollywood que ganan millonadas, sino personas anónimas que trabajaban en los más diferentes sectores. Todas las épocas tienen su canon de belleza, antiguamente se valoraban especialmente las mujeres rubias, muy blancas de piel y con rasgos finos y delicados. En la actualidad parece que el estereotipo de la Barbie Superstar ha cobrado vida en las calles de las grandes ciudades pero la belleza auténtica no aparece en serie. Algunas personas (muy pocas) nacen con ella pero esta cualidad tan apreciada tiene matices complejos, difíciles de precisar y ahí reside su auténtica magia; como dijo Oscar Wilde: “La belleza es muy superior al genio, no necesita explicación”.

Jessica Biel. Foto: Annie Leibovitz.
Jessica Biel. Foto: Annie Leibovitz.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manuel Domínguez dice:

    ¿No decía la canción..”.Con la cara lavá y recién peiná…”.?…pues con eso hay que atreverse,

  2. Bárbara dice:

    ¡Me parece que eso es pedir demasiado! Un fuerte abrazo guapo.

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