Tacones de siete pisos


Christoph Weiditz. Libro sobre indumentaria. Acuarela de una mujer española hacia 1530.
Ilustración de Christoph Weiditz para el Trachtenbuch. Mujer española hacia 1530. Museo Nacional Germano. Nürnberg.

          La moda de los tacones altos, y a veces desproporcionados con respecto a la silueta, podría parecer surgida en el siglo XX pero viene de hace siglos, de hecho las españolas ya los usaban en la Edad Media. Los chapines eran un tipo de calzado sin punta ni  talón donde se metía el pie ya calzado previamente con un zapato bajo y ligero como las servillas. Constaba de las siguientes partes: plantilla, cerco, orejas y suela. Para poder caminar se sujetaba el empeine por una guía.  Se fabricaban con muy diversos materiales tales como  terciopelo, cordobán, telas bordadas y cintas. El chapín era un calzado generalmente lujoso que incluso podía estar decorado con plata. Los denominados en la época “tacones de siete pisos” fueron llevados por ambos sexos aunque en el siglo XVII se restringió a uso femenino. La suela aunque normalmente era de corcho  también podía fabricarse  de madera. Tal y como cuenta en sus memorias madame de Aulnoy:

“son una especie de sandalias donde se mete el zapato, y que hacen crecer prodigiosamente, pero que no es posible andar con ellos sin apoyarse en dos personas.”

Chapines venecianos. Madera y piel. Museo Bata. Toronto. Canada.
Chapines venecianos. Siglo XVI.  Madera y piel. Museo Bata. Toronto. Canada.

        La altura de estos “prodigios” variaba según la cantidad de láminas de corcho. En cuanto a su origen, se cree que pudiera ser romano y que tal vez fuera usado en los baños para aislar los pies del agua y la humedad. Los musulmanas también usaban este tipo de calzado llamándolo alcorques. Aunque  en el Tesoro de la lengua castellana (1611) se define como: “Calzado de mujeres principales”, se sabe que fue común a todas las mujeres, la diferencia estribaba en la riqueza de sus materiales. Los chapines también eran útiles para no mancharse las largas faldas al transitar por las calles,  no debemos pasar por alto que antiguamente las ciudades estaban muy sucias y enfangadas aunque las damas principales normalmente se paseaban en coche de caballos o en silla de manos.

Jan Cornelisz Vermeyen. Mujeres españolas. 1540. Museo Stibbert, Florencia, Italia.
Jan Cornelisz Vermeyen. Mujeres españolas. 1540. Museo Stibbert. Florencia. Italia.

          Las Ordenanzas de chapineros de Sevilla atestiguan que este calzado podía ser abierto o cerrado. Los primeros se confeccionaban con piel de oveja mientras que los segundos de idéntico material o de cordobán. Para su examen el chapinero debía realizar dos pares distintos con “cinco corchas” de tacón. Esta altura era la normal pero la cliente podía elegir más altura si lo estimaba oportuno. Valencia fue un gran centro de producción y exportación de chapines, el último maestro chapinero de la ciudad murió en 1709.

Par de chapinies. Hacia 1600. Metropolitan Museum. Nueva York.
Par de chapines. Hacia 1600. Metropolitan Museum. Nueva York.

          El gremio de chapineros valencianos (tapiners) tuvo una destacada importancia, se dedicaban a la fabricación de este calzado, también usado por los hombres durante el siglo XV, pero no a la de zapatos (con algunas excepciones) ni  borceguíes ni polainas. Todo estaba reglado por el gremio en cuanto a materiales, calidades, decoraciones. Según la tradición castellana el mismo día de su boda la recién casada podía comenzar a usarlos. Una frase popular  para decir que una mujer iba a contraer matrimonio era: “la ponía en chapines”. Este uso, que seguía vigente en tiempos posteriores, inspiró unos versos a Francisco de Quevedo en el romance La bella casadilla:

 Y ponerse chapines,

 alzacuello y verdugado,

  sin saber lo que hacía

 dio a su marido la mano;

Chapines venecianos. Siglo XVI. Plataforma superior a 50 cm. Museo Palazzo Mocenigo. Venecia.
Chapines venecianos. Siglo XVI. Plataforma superior a 50 cm. Museo Palazzo Mocenigo. Venecia.
Chapines venecianos. Madera forrada de piel. Hacia 1740. Fine Arts Museum. Boston.
Chapines venecianos. Madera forrada de piel. Hacia 1740. Fine Arts Museum. Boston.
Chapines de corcho forrados con piel repujada. Siglo XVI. Museo Diocesano de Solsona. Lérida
Chapines de corcho forrados con piel repujada. Siglo XVI. Museo Diocesano de Solsona. Lérida
Chapines. España. 1500-1550. Museo del Disseny de Barcelona.
Chapines. España. 1500-1550. Museo del Disseny. Barcelona.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manuel Domínguez dice:

    Pienso ( sin fundamento ) que en la Edad Antigua ya debían usar tacones al menos en palacio. Así imagino yo ( repito, sin fundamento ) a asirios o persas

    1. Bárbara dice:

      Puede ser. La verdad es que sería interesante conocer el origen más lejano de los zapatos de tacón. Gracias por tu comentario y un abrazo.

  2. Manuel S. dice:

    Muy interesante Barbara!! No me imagino esa moda en la actualidad!!! Como se puede andar con eso????

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Manolo. El asunto de los zapatos de tacón es interesante y sorprendente.

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