Moda y flores


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Jean-François de Troy. La declaración de amor. 1735. Palacio de Charlotemburg. Berlin.

          Desde el punto de vista artístico, el siglo XVIII comienza tras el fallecimiento de Luis XIV en 1715. A partir de ese momento, las manifestaciones artísticas evolucionan hacia formas caprichosas y ondulantes inspiradas en la naturaleza quedando el orden y la simetría relegado por unas décadas. El Rococó es alegre y refinado, sensual y ligero, mundano y exótico. A lo largo de las décadas centrales del Siglo de las Luces, flores y plantas saltaron de los jardines para tomar un papel destacado en la moda, la pintura, la decoración de interiores y las artes decorativas, llegando incluso a los mismos peinados de las damas. Durante el siglo XVIII los usos en vestimenta entraron en una dinámica de sofisticación y refinamiento sin precedentes; Francia se convirtió en juez supremo de la elegancia y todo el continente se puso a sus pies.

François Buocher. Madame de Pompadour. 1759. Wallace Collection. Londres.
François Buocher. Madame de Pompadour. 1759. Wallace Collection. Londres.

          La moda es un inequívoco reflejo de cada momento histórico y la alta sociedad francesa expresó a través de la indumentaria el espíritu de la época. Un espíritu hedonista e indolente que se tradujo en las creaciones más bellas y sensuales que probablemente ha lucido la mujer a lo largo de la historia. Las aristócratas francesas tuvieron un papel crucial en el nacimiento del nuevo estilo y su difusión. La silueta apostó por no disfrazar las curvas del cuerpo femenino sino potenciarlas; la piel comenzó a mostrarse en escote y antebrazos mientras que la falda potenció la anchura de las caderas brotando de una cintura de avispa.

Vestido a la francesa. Siglo XVIII. Museo de la Seda. Lyon.
Vestido a la francesa. Siglo XVIII. Museo de la Seda. Lyon.

          A la altura de las caderas se situaba el volumen más acusado, el cual se obtenía a través del “panier” denominado tontillo en España. El “panier” (cuyo significado es cesta) desembarcó en París procedente de Inglaterra en 1719 a través de un vestuario teatral. Parece ser que el citado artefacto fue objeto de burla en un principio pero rápidamente se instaló en la moda femenina, y no solamente en las capas más altas, siendo protagonista durante cuarenta años. En sus comienzos fue fabricado con hierro o madera pero estos materiales fueron sustituidos por las ballenas más ligeras y dúctiles. El “panier” era redondo y estaba formado por cinco o seis aros unidos por una tela encerada, más adelante su forma se alteró dejando emerger todo el volumen hacia las caderas.

Cotilla. Inglaterra. Hacia 1780. LACMA. Los Ángeles.
Cotilla. Inglaterra. Hacia 1780. LACMA. Los Ángeles.

          El modelo más característico del periodo fue el vestido “a la francesa” denominado “bata” en España. Estaba confeccionado en una sola pieza y la particularidad de su diseño radicaba en los pliegues que emergían de la parte superior de la espalda llegando al suelo y desembocando en una pequeña cola. Hacia 1730 los pliegues eran muy anchos pero con el tiempo fueron estrechándose y perdiendo su volumen. A pesar de su apariencia, el modelo precisaba igualmente del uso del corpiño.

Vestido a la francesa. Hacia 1760. Tafetán de seda. Colección UFAC. Paris.
Vestido a la francesa. Hacia 1760. Tafetán de seda. Colección UFAC. Paris.

          Los trajes “a la francesa” alcanzaron una gran belleza, siendo su silueta uno de los paradigmas del Rococó. El modelo estuvo vigente entre 1715 y 1775 y fue lucido por damas de toda Europa reflejando el gusto por delicadas sedas, brocados y estampados florales. Unas flores que recorren la superficie de los vestidos mostrándonos, sin lugar a dudas, una de los momentos cumbres de la Historia de la Moda.

Vestido a la francesa. 1775. The Kyoto Costume Institute.
Vestido a la francesa. 1775. The Kyoto Costume Institute.

8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manuel s. dice:

    Muy interesante!!! Barbara!!!

    1. Bárbara, dice:

      Continuaré hablando de los modelos de vestido femenino durante el siglo XVIII y sus características. Muchas gracias por tu comentario y un fuerte abrazo.

  2. Pingback: Moda y flores
  3. Excelente Post!!! pienso que la moda no ha vuelto a ser tan elegante y glamorosa como aquella del siglo XVIII, en cuanto a vestimenta, peinado, joyería y otros accesorios. Saludos, Patricia

    1. Bárbara, dice:

      Estoy de acuerdo contigo. Es un periodo histórico único por su sofisticación y riqueza, a lo que se debe añadir el papel que comenzó a tener la mujer en la sociedad. Muchas gracias por tu comentario y un saludo.

  4. Matilde dice:

    Muy interesante Bárbara. Siempre aprendo algo.

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Matilde. Un fuerte abrazo.

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