En mi vida, todo se transforma en vestidos


Dior como un caballero agricultor en La Colle Noire, su casa en Montauroux. © Lord Snowdon : Camera Press : Gamma
 Chistian Dior como un caballero agricultor en La Colle Noire, su casa en Montauroux. © Lord Snowdon. Camera Press : Gamma.

          En realidad, todo lo que sé, veo o entiendo; en una palabra, todo en mi vida, se transforma en vestidos. Los vestidos son mis quimeras, pero quimeras asequibles, que pasan del reino de los sueños al de los objetos destinados al uso.

Bar. Colección primavera:verano. 1947. Metropolitan Museum. Nueva York.
Bar. Colección primavera/verano. 1947. Metropolitan Museum. Nueva York.

          Decir cómo llegan a ser, es explicar cómo nace una colección. Me preguntan con frecuencia dónde me inspiro; sinceramente lo ignoro. Es posible que un psicoanalista -que además fuese modisto- pudiera descubrir, estudiando mis colecciones sucesivas, las emociones de mi vida pasada. En todo caso, no encontraría huella alguna de toda esa serie de documentos en los que, según imaginan, un modisto debe fatalmente buscar sugerencias. No digo yo que tal sistema sea malo; sólo puedo afirmar que a mí no me ha servido jamás. Lejos de estimular mi imaginación, la frena.

Museo Christian Dior. Granville. Francia.
Museo Christian Dior. Granville. Francia.

Tal país, tal estilo o tal época no representan sino la idea que uno se ha forjado, y la contemplación de un modelo antiguo induce a la copia. Esto es tan cierto que incluso para diseñar los figurines de una obre de carácter histórico, es necesario, después de haber contemplado durante varios días numerosos grabados, cerrar los libros y dejar pasar cierto tiempo, antes de coger el lápiz. Únicamente entonces puede crearse como se hubiera hecho en el siglo que se desarrolla la acción.

Venus. Colección otoño:invierno. 1949-1950. Metropolitan Museum. Nueva York.
Venus. Colección otoño/invierno. 1949-1950. Metropolitan Museum. Nueva York.

          Una exposición o un museo pueden ser fuentes de inspiración, menor, sin embargo, que un espectáculo en que entra un elemento animado; pero, generalmente, no proporcionan más que detalles. La moda tiene su propia vida y sus razones, que  la razón desconoce. Por mi propia experiencia sé lo que debo a mis modelos: inquietudes, molestias, entusiasmos. Son el reflejo de mi existencia cotidiana con sus emociones, sus anhelos de ternura y de alegría. Si algunos me decepcionaron o me engañaron, otros me quisieron fielmente como yo los quise. Por esta razón, mis aventuras más apasionantes y más apasionadas, puedo decir, en verdad, que son mis vestidos. Me obsesionan. Me preocupan, luego me ocupan y , por último -si se me permite el neologismo- , me “post-ocupan”. Es como un círculo paradisíaco en infernal a la vez, que atormenta y encanta mi vida.

Mayo. Colección primavera:verano. 1953. Matropolitan Museum. Nueva York.
Mayo. Colección primavera/verano. 1953. Metropolitan Museum. Nueva York.
Traje de noche. Colección otoño:invierno. 1957-1958. Metropolitan Museum. Nueva York.
Traje de noche. Colección otoño/invierno. 1957-1958. Metropolitan Museum. Nueva York.
Christian Dior. Christian Dior y yo. Barcelona. Editorial Gustavo Gili.2007, p. 81.
La primera edición castellana de esta obra fue publicada por Editorial Marfil en 1957.

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