Jaulas de acero

        En la primera mitad del  Imperio, la moda era muy extraña. Nuestras actuales elegantes, que oprimen tanto como pueden su esbelto cuerpecito, se horrorizarían si hubieran de presentarse con aquella masa de tela que, sostenida por una jaula de acero, alcanzaba un volumen que hacía poco menos que imposible que tres…