La mala fama de España


En 1701 Felipe de Borbón, duque de Anjou, entró en la Península Ibérica para tomar posesión del trono español bajo el nombre de Felipe V. El nieto de Luis XIV regiría el destino de nuestro país durante casi medio siglo. El joven rey salió de Versalles acompañado de su esposa María Luisa de Saboya y de un nutrido séquito de franceses con destino a Madrid. La visión del panorama español en Europa era bastante negativa, la leyenda negra que acompañó al poderoso Felipe II parece que se fue acrecentando con el paso del tiempo. La mala prensa tenía lógicamente mucho de real, pero también bastante de inventado. El término “leyenda negra” aparece definido en el Diccionario de la Real Academia de la siguiente manera: “Opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI”.

Antonio Moro. Retrato del Duque de Alva. 1549. Hispanic Society of America. Nueva York. Don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba fue nombrado Gobernador de los Países Bajos por Felipe II. Sofocó varias revueltas con gran rigor e impuso unas mil condenas a muerte. Es uno de los protagonistas de la llamada leyenda negra.
Antonio Moro. Retrato del Duque de Alba. 1549. Hispanic Society of America. Nueva York. Don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba fue nombrado Gobernador de los Países Bajos por Felipe II. Sofocó varias revueltas con gran rigor e impuso unas mil condenas a muerte. Es uno de los protagonistas de la leyenda negra.
Jacinto Rigaud. Felipe V. 1701. Museo del Prado. Madrid.
Jacinto Rigaud. Felipe V. 1701. Museo Nacional del Prado. Madrid. Vemos al joven rey ataviado a la moda española, de negro y con golilla. De su pecho cuelga el Toisón de Oro y la banda azul de la Orden del Espíritu Santo, principales distinciones de las monarquías española y francesa respectivamente.

        Nuestros antepasados tenían fama de soberbios y arrogantes, este defecto no solo se nos achacaba fuera de nuestras fronteras sino también dentro. El escritor Baltasar Gracián (1601-1658) afirmó, de hecho, que la soberbia reinó en España. Verdaderamente nuestra nación era bastante desconocida y se asimilaban sus súbditos a los arquetipos trazados en El  Lazarillo de Tormes, El Buscón La Celestina, es decir,  una caterva de granujas, mentirosos, pendencieros y supersticiosos. España era considerada una nación atrasada, llena de vagos y fanáticos en comparación con la racional y próspera Europa. La realidad siempre está llena de matices que se deben tener en cuenta para poder acercarnos con cierta objetividad a cualquier momento histórico. La llegada de los Borbones, en la persona de Felipe V, supuso el comienzo de un proceso de cambio a todos los niveles, político, económico y también de mentalidad.

Juan Pantoja de la Cruz. Conferencia de Somerset House. 1604. Queens House. Greenwich
Juan Pantoja de la Cruz. Conferencia de Somerset House. 1604. Queens House. Greenwich.

        Según relatan las crónicas, lo que más llamaba la atención de los caballeros españoles que visitaban tierras europeas era la rigidez de movimientos que provocaba su traje. Como ya sabemos, nuestros embajadores vestían de negro con el atuendo perceptivo de la corte madrileña. La moda masculina española había gozado de una gran aceptación en casi todo el continente, pero a finales del siglo XVII se encontraba totalmente obsoleta. Es un hecho que el modo de vestir influye decisivamente en el lenguaje corporal. Hoy en día, aunque disfrutamos de una gran libertad, comprobamos que nuestros movimientos pueden ser diferentes según la ropa y el calzado que llevemos.

Sebastián Herrera Barnuevo. Carlos II. Hacia 1670. Museo del Hermitage. San Petesburgo. El rey aparece viste un alegre traje rojo con corbata a la manera francesa.
Sebastián Herrera Barnuevo. Carlos II. Hacia 1670. Museo del Hermitage. San Petesburgo. El rey aparece viste un alegre traje rojo con corbata a la manera francesa.

        Imaginemos a un país vestido severamente de negro que se lanza a la sensualidad del color, esto es lo que ocurrió en España en los primeros años del siglo XVIII. El proceso fue lento y desigual, pero está claro que el estrecho traje negro y la golilla pasaron a mejor vida. En realidad el paulatino cambio comenzó durante el reinado de Carlos II (1665-1700), el último rey de la Casa de Austria contrajo matrimonio con la princesa María Luisa de Orleans (sobrina carnal de Luis XIV) en 1679, por lo que en determinadas ocasiones  vistió “a la francesa” en honor a su amada esposa. El inventario del rey constata que en su guardarropa había atuendos a la moda gala. Carlos II usaba el traje “a lo militar” (así se denominó en España el traje masculino al estilo francés) cuando no estaba en la capital, mientras que para los actos oficiales llevaba el severo traje negro. El rey contaba con los servicios de un sastre francés y se sabe que en los últimos años de vida vistió más al modo extranjero. Su sucesor en el trono siguió las pautas de la corte en cuestión de indumentaria, su sabio abuelo Luis XIV le aconsejó que fuera muy prudente y que de ninguna manera desairara a sus nuevos súbditos. Por tanto, fue un cambio gradual y sin imposiciones por parte del poder. El joven Felipe V no contaba con la debida preparación para asumir tan ingente tarea, a lo que se debe añadir que tampoco hablaba el castellano. Pese a todo ello, el rey y sus ministros convinieron en acabar con la tremenda mala fama que tenía España.

Juan Carreño de Miranda. El rey Carlos II con armadura.1681.Museo del Prado. Carlos II lleva corbata de encajes a la moda francesa.
Juan Carreño de Miranda. El rey Carlos II con armadura.1681.Museo del Prado. Carlos II lleva corbata de encajes a la moda francesa.

       A continuación un texto de una colección de viajes de 1783 en el que se constata la pésima visión que se tenía de España en una fecha tan avanzada: “Nada excepto la necesidad puede inducir a alguien a viajar por España: debe ser idiota si hace el tour de este país por mera curiosidad, a menos que pretenda publicar las memorias de la extravagancia de la naturaleza humana. En este caso, no puede hacer mejor, porque en todos sitios encontrará orgullo, bajeza, pobreza, ignorancia, fanatismo, superstición y ridículas ceremonias”. Se me ocurre que pensaría ahora el inglés que escribió estas líneas si supiera que en menos de dos siglos centenares de miles de compatriotas suyos elegirían España como destino de sus vacaciones, pero eso ya es otra historia.

Bartolomé Esteban Murillo. La vendedora de fruta. Hacia 1670-1675. Alte Pinakothek. Munich.
Bartolomé Esteban Murillo. La vendedora de fruta. Hacia 1670-1675. Alte Pinakothek. Munich.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Manu Ruiz dice:

    Muy interesante artículo.

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