El inventario de un zapatero


Zapatos. Francia. 1690-1700. Metroplitan Museum. Nueva York.
Zapatos. Francia. 1690-1700. Metroplitan Museum. Nueva York.

         Los documentos notariales son una herramienta imprescindible para el estudio de la moda a lo largo de la Edad Moderna. Los llamados inventarios capitales eran relativamente frecuentes y tenían por objeto hacer un recuento de los bienes del futuro marido antes de contraer matrimonio. En este caso vamos a referirnos al inventario de un maestro zapatero llamado Juan que vivía en el barrio sevillano de La Alfalfa. El tal Juan acudió ante el escribano público  antes de pasar por el altar. El documento fechado en 1719 dice literalmente: “…para que en todo tiempo conste los bienes que este otorgante lleva al dicho matrimonio quiere hacer capital de ello y poniéndolo en efecto lo hace de las siguientes partidas”. Según hemos podido constatar era relativamente frecuente que el contrayente  acudiera al notario para dar fe de todos sus bienes muebles e inmuebles. La futura esposa o su familia también lo hacían, ya que la carta de dote era un requisito casi imprescindible.

Zapatos. Inglaterra.1720.
Zapato. Inglaterra.1720.

          Juan era maestro zapatero de “opera prima”, es decir, desempeñaba su profesión después de haber aprendido el oficio y  superar el examen de maestría. El zapatero de ”opera prima” estaba en lo más alto del escalafón, es decir, no era un vulgar remendón sino que fabricaba zapatos. En nuestro caso, lo más relevante de este inventario es la pormenorizada descripción que se hace de todo el género que se hallaba en el taller: tipos de calzado, hormas, tacones, pieles y diferentes  utensilios. De su lectura extraen varias conclusiones: las hormas de hombre y mujer eran diferentes, siendo más caras las de los hombres (el par de hormas masculinas se valoran en cuatro reales, las de mujer en tres reales).   El pie derecho no se diferenciaba  del izquierdo porque la horma era recta, el pie tenía que ir adaptándose al zapato.

Zapatos de niño. Probablemente Francia. 1730.
Zapatos de niño. Probablemente Francia. 1730.      
Zapatos. Francia. Tercer cuarto siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.
Zapatos. Francia. Tercer cuarto siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.

          El par de zapatos para hombre se tasan en quince reales, frente a los doce reales de los femeninos. Durante buena parte del siglo XVIII ambos sexos usaron tacones, más altos y esbeltos los de las mujeres. Los tacones de aguja hicieron su aparición en Francia a finales del siglo XVII. Los primeros grabados de moda datan de esa época, en ellos vemos a damas elegantísimas luciendo tacones altos y bastante finos. Las señoras también usaban zapatos sin talón llamados chinelas para estar por casa y también para salir a la calle. La  famosa pintura El columpio de Fragonard muestra a una dama lanzando la chinela a su amante, que se dispone a recogerla embelesado.

Jean Honoré-Fragonard. Los felices azares del columpio. 1767-68. Wallace Collection. Londres.
Jean Honoré-Fragonard. El columpio. 1767-68. Wallace Collection. Londres.

       El calzado solía ser alto de empeine y con grandes hebillas. En cuanto a los materiales se usaban desde las pieles más sencillas hasta los costosos cordobanes, pasando por ricos tejidos como sedas y damascos. Una de las distinciones sociales clave  en materia de calzado masculino fueron los tacones de color rojo, un claro signo diferenciador de estatus social, honor reservado a los caballeros más principales. En retratos de la época podemos observar como los tacones femeninos solían estar forrados de la misma tela que el resto del zapato.

Hebillas. Inglaterra. 1777-85.
Hebillas. Inglaterra. 1777-85.
Hebillas para zapatos masculinos con su caja. Francia. 1785
Hebillas para zapatos masculinos en su estuche original. Francia. 1785.

          Las hebillas podían ser de metal, plata u oro, e incluso llevar piedras naturales o artificiales. Debido a lo perecedero de sus materiales y a su función, el calzado duraba poco y han llegado escasos ejemplos hasta nuestros días.

Ledger. Zapatero. 1795. Londres.
Ledger. Zapatero. 1795. Londres.
Zapatos. Europa. Finales siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.
Zapatos. Europa. Finales siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.

        En los museos de indumentaria podemos contemplar lo delicado de su forma y su diseño, lo original de sus telas estampadas y colores; pero tal vez lo que más nos sorprende es el tamaño tan increíblemente pequeño de los pies de nuestras antepasadas. Las mujeres hemos crecido en tamaño pero la pasión por los zapatos bonitos permanece intacta. Trescientos años después el célebre Manolo Blahnik, considerado el mejor zapatero del mundo,  utiliza  preciosas y grandes hebillas en sus famosísimos Manolos, por ello podemos afirmar que la moda se reinventa constantemente.

Hebillas. Estados Unidos. Finales siglo XVIII. LACMA. EEUU.
Hebillas. Estados Unidos. Finales siglo XVIII. LACMA. EEUU.
Manolos con hebillas de piedras.
Manolos con hebillas de piedras.

 

 

14 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Francisco hernandez cano dice:

    Que curioso que el tacón rojo estuviera reservado a los hombres !! Un articulo muy interesante y entretenido , como todos los tuyos.

    1. Luis XIV comenzó usando los tacones rojos, lo cuento en otro artículo del blog titulado “Los zapatos del rey Sol”. Muchas gracias Paco, me encanta tenerte de lector.

  2. MJ dice:

    Me encanta, que entretenido….en la foto de los zapatos de niño, uno lleva hebilla y el otro no..¿Será para distinguir el pie izquierdo del derecho?…como la horma es recta…eso me ha parecido brutal…..¡¡¡Vaya martirio!!!, y como son las hebillas de elaboradas, hasta la caja de la hebilla es “la supercaja”…

  3. Pues no te sabría decir por qué uno lleva hebilla y otro no, tal vez simplemente uno la conserve y otro no o como tu dices para diferenciarlo. Se fabricaban hebillas maravillosas, Luis XIV que no de quedaba corto en nada las tenía de brillantes.
    Muchas gracias por tu comentario.

  4. Carmen Lazcano dice:

    Que buen rato he pasado! Un articulo muy entretenido. los zapatos son unas de mis pasiones y la historia de ellos es una maravilla.

    1. Bárbara dice:

      ¡¡¡Que alegría verte por aquí!!! Yo también adoro los zapatos, en el blog hablo de ellos en varios artículos. Espero que te hagas fiel seguidora de mis historias.
      Un fuerte abrazo.

  5. Tu estupendo articulo me ha hecho recordar una exposicion que visite en La Casa de Vacas del Retiro madrileno.
    Era sobre la historia del calzado.
    Muy bueno, como siempre.
    Un abrazo

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Concha. Los zapatos suelen aparecer en los documentos pero no tanto como otras prendas. Creo que ahora voy a escribir sobre la carta de dote de la mujer del zapatero para dejar la historia rematada.
      Un abrazo.

  6. Has puesto uno de mi cuadros favoritos. Me fascina esa damita en el columpio, su zapato volando y su caballero. Muy buen reportaje para las que adoramos los zapatos. ¡Felicidades!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias por tu comentario. Juan me ha hablado de tu blog, el cual voy a visitar en seguida. Si has echado un ojo al mío verás que escribo fundamentalmente sobre historia de la moda ya que estoy haciendo la tesis doctoral sobre ese tema.
      ¡¡¡Espero que te aficiones a mis historias!!!

  7. m.m, dice:

    Barbu .muy interesante
    podrias venir a una de mis clases en Barna.

    1. Bárbara dice:

      Hola guapa!! Que alegría verte por aquí!!
      Como verás mi blog va lanzado. No sabía que fueras profesora, cuando quieras voy a Barcelona.
      Un fuerte abrazo.

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