El matrimonio


Vestido de novia. Francia. 1864. Metropolitan Museum. Nueva York.
Vestido de novia. Francia. 1864. Metropolitan Museum. Nueva York.

          El traje de novia es probablemente el vestido más especial en la vida de cualquier mujer, ya que se encuentra cargado de una profunda significación. La elección del modisto, los tejidos y las joyas que lo acompañan nos habla, no sólo de la capacidad económica de la contrayente, sino también de sus gustos y personalidad. Un tipo de atuendo característico para la novia ha ido ligado al sacramento del matrimonio a través de los siglos, siendo el blanco el color por excelencia para su confección desde mediados del siglo XIX. En España los usos sociales se han transformado de manera vertiginosa durante las últimas décadas. Hace no tanto el matrimonio era para toda la vida, pero la aprobación de la primera Ley del Divorcio en 1981, ha traído consigo casi tres millones de rupturas. Decenas de miles de personas, al parecer no escarmentadas, se han animado a contraer nupcias por segunda, e incluso, los más arriesgados, por tercera vez.

Antonio Moro. Retrato de Isabel de Valois. Hacia1660. Colección Várez Fisa. Madrid.
Antonio Moro. Retrato de Isabel de Valois. Hacia 1560. Colección Várez Fisa. Madrid. Después de enviudar dos veces, Felipe II contrajo matrimonio con la jovencísima princesa francesa Isabel de Valois. El presente retrato nos muestra el espectacular vestido rojo que lució el día de su boda.

         El matrimonio católico es indisoluble, aunque se puede volver a contraer con otra persona tras la viudedad o la anulación del vínculo. El rito de unión del hombre y la mujer se pierde en la noche de los tiempos, siendo una constante en todas las culturas y épocas. El Génesis nos habla de la creación del mundo y de cómo el hombre se vio necesitado de compañía y ayuda. Por este motivo Dios se decidió crear a la mujer: “El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada. Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: “¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre”. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne”. No se sabe con certeza en que momento histórico fue escrito el Génesis. Se trata de un relato que proviene de distintos autores y fuentes y que culminó en la versión que ha llegado a nosotros en el siglo V a. C.

Miguel Angel. Creación de Eva. Capilla Sixtina. El Vaticano.
Miguel Angel. Creación de Eva. 1509-1510. Capilla Sixtina. El Vaticano.

        Si echamos la vista atrás las bodas por amor son algo relativamente reciente. Cuanta mayor fuera la alcurnia de una persona, más se complicaba el asunto. Evidentemente el sentimiento siempre ha existido, pero no era una condición ineludible para que se proyectaran los casamientos. Estos se programaban entre las familias con el fin de establecer una serie de alianzas que reforzaran sus intereses ya fueran territoriales, económicos o políticos. En las antiguas Grecia y Roma el matrimonio era un asunto de capital importancia. Hera, la sufrida y vengativa esposa de Zeus, era su diosa protectora. En Atenas, cuna de la democracia, la mujer era un total cero a la izquierda siempre circunscrita al poder del varón.

Hera. Copia romana de un original griego de la escuela de Fidias. Museos Vaticanos.
Copia romana de un original griego de la escuela de Fidias. Hera Borghese. Museos Vaticanos. Roma.

       En Roma las novias se casaban vestidas con una túnica blanca y un velo rojo llamado flammenum. El color rojo estaba asociado a la idea de fertilidad, siendo además muy apreciado por lo costoso de su extracción. El carmín es un pigmento orgánico que se obtiene de la cochinilla, su uso ya estaba extendido anteriormente,  en Egipto y Grecia. Durante la Edad Media las bizantinas y longobardas más pudientes utilizaron también el rojo en su vestido de boda.

Sarcófago de los esposos. Siglo VI a.C. Museo Nacional Etrusco. Roma.
Sarcófago de los esposos. Siglo VI a.C. Museo Nacional Etrusco. Roma.

          Durante la Edad Moderna las bodas se contraían entre miembros de la misma clase social, por lo general la nobleza no se rebajaba a casarse con personas pertenecientes a una escala social inferior. Lo mismo ocurría entre la burguesía. Es innegable que el dinero siempre ha marcado la pauta, aunque hace siglos no era el único requisito imprescindible. Ha caído en mis manos un precioso librito en edición de 1869 que fue escrito en el siglo XVI. Su autor, Fray Antonio de Guevara (1480-1545), provenía de una noble familia santanderina y desempeñó  muy diversos cargos en la corte. Fue paje del príncipe Juan (único hijo varón de los Reyes Católicos), de su madre la reina Isabel, predicador de Carlos I, cronista, obispo, inquisidor y uno de los más célebres escritores españoles de su tiempo.

William Hogart. Casamiento a la moda. El contrato de boda. Hacia 1743-1745. National Gallery. Londres.
William Hogart. Casamiento a la moda. El contrato de boda. Hacia 1743-1745. National Gallery. Londres.

        La obrita en cuestión se titula A los recién casados y está dedicada a dos jovencísimos novios que el autor conoció personalmente. Fray Antonio, que fue ordenado franciscano en 1504, da una serie de consejos al futuro matrimonio para que su unión sea próspera y feliz: “Es, pues, lo primero saludable consejo, es á saber, que la mujer elija tal hombre y el hombre elija tal mujer, que sean ambos iguales en sangre y en estado, es á saber, el caballero con caballero, mercader con mercader, escudero con escudero y labrador con labrador; porque si en esto hay disconformidad, el que es menos vivirá descontento, y el que es más estará desesperado”.

Pieter Brueghel el viejo. Boda campesina. Hacia 1566-1569. Kunsthistorisches Museum. Viena.
Pieter Brueghel el viejo. Boda campesina. Hacia 1566-1569. Kunsthistorisches Museum. Viena.

        Fray Antonio también recomienda que los esponsales no deben ser impuestos y que los contrayentes deben quererse: “La cosa que entre dos casados se ha de procurar, es que se amen mucho y se quieran mucho; porque de otra manera, cada día andarán rostrituertos y tendrán que ponerlos en paz los vecinos. También los quiero avisar que para que el amor sea fijo, sea verdadero y sea seguro, se ha de ir sentando en el corazón muy poco á poco; porque de otra manera, por el camino que el amor vino corriendo, le verán tornarse huyendo”. Para que el matrimonio fuera como la seda, la mujer debía ser y parecer un auténtico dechado de virtudes. Al varón no se le exigía tanto, pero sí un comportamiento cabal con respecto a su hacienda y empleo, además de una constante protección a su mujer e hijos: “Para mantener casa y familia, no basta que la mujer teja, hile, cosa, labre, vele y se desvele; sino que también el marido afane, sude, trabaje, y donde no, háse de tener por dicho que la casa se proveerá á costa de la honra de él y á costa de la persona de ella”. Aunque han pasado quinientos años el mensaje de Antonio de Guevara  sigue estando vigente, para que un matrimonio vaya bien ambos han de remar en una misma dirección.

Jan Van Eyck. El matrimonio Arnolfini. 1434. National Gallery. Londres.
Jan Van Eyck. Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa. 1434. National Gallery. Londres. Esta obra perteneció a la Colección Real Española, se encontraba en el Alcázar de Madrid y posteriormente pasó al Palacio Real. En 1813 desapareció y  tras un largo periplo fue adquirido en 1842 por la National Gallery de Londres, donde es una de sus obras estrella.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Caridad dice:

    Gracias!!!!!

    1. Bárbara dice:

      Gracias a ti. Un abrazo.

  2. Francisco Díaz Emrick dice:

    Excelente. Tema controversial hoy en día por los efectos que conlleva la ruptura matrimonial en el resto de la familia, la cual ha entrado en crisis afectando el medio social en el cual se encuentre. Familias sanas = sociedad sana. Gracias.

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias por su comentario.Un saludo.

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