Influencia de los vestidos en la moral cristiana


Miguel Ángel. Expulsión del Paraíso. Capilla Sixtina. Ciudad del Vaticano.
Miguel Ángel. Expulsión del Paraíso. 1509. Capilla Sixtina. Ciudad del Vaticano.

 

          “Con el pecado entraron en el mundo los estímulos de la carne; entró la vergüenza, y con ella la necesidad de vestirse. Tal me parece el destino del hombre débil y corrompido, que de todas aquellas cosas que solo debian servir á la necesidad y al orden, se forma otros tantos instrumentos para introducir la voluptad y el desórden. La necesidad y el pudor fabricaron los primeros vestidos; la necesidad los hizo muy sencillos, y el pudor los hizo modestos. Sobrevino un cierto amor de novedad, y les añadió algún adorno. Y al fin la vanidad, la curiosidad, y el deseo de agradarse á sí y á los otros, se apoderaron de esta materia. Desde entónces la prodigalidad y los excesivos gastos no tuvieron límite.

François Gérard. Juliette Récamier. 1802-1805. Museo Carnavalet. Paris.
François Gérard. Juliette Récamier. 1802-1805. Museo Carnavalet. Paris.

 

          Toda la naturaleza trabajó, todos los oficios se emplearon, se consumió toda la vida, se acotaron todas las haciendas, no tanto en vestirse, como en ostentarse en los vestidos magníficos y voluptuosos. De tal manera, dice San Juan Chrisóstomo, la ambicion, el capricho, la emulación, y las competencias infectaron la necesidad, y llevaron hasta el crimen, lo que de su origen no era mas que una necesidad sencilla y natural. Lo peor fue ( continúa el Orador Griego) que en toda esta locura no se advirtió pecado alguno; y si algún defecto con todo se le quiso hallar, no fue mas que una falta de humana ligereza, ó de poco cuidado, y que no merecía colocarse en el número de los pecados. Si tamen lioc peccatum vocandum est. Pero ¿no es esta también hoy dia, la preocupación común y el error dominante? Se viste, como quiere la moda: se muda de vestido, quando la moda quiere.

Élisabeth Louise Vigée Le Brun. Alexandra and Elena Pavlovna of Russia. 1796. Museo del Hermitage. San Petersburgo.
Élisabeth Louise Vigée Le Brun. Alexandra and Elena Pavlovna of Russia. 1796. Museo del Hermitage. San Petersburgo.

 

          La civilidad, conveniencia, el decoro así lo piden; y en todo esto ¿qué hay de mal? cómo puede aquí hallarse empeñada la moral de Jesuchristo? qué tienen que ver los vestidos con las costumbres? Se puede vestir como se quiere, y ser un buen christiano. A destruir este error se dirige la Homilía de hoy, que ha de manifestar la influencia de los vestidos sobre la moral chrístiana. Hablaré en primer lugar del luxo de los vestidos: y después del modo de vestir. Algunos quizá se reirán, al oir tratar á un Obispo un argumento que se cree de poca importancia: pero quando lo trataron con toda la energía de su eloqüencia los Chrisóstomos, los Ciprianos, los Tertulianos, los Basilios; no será fuera de propósito que lo tratemos también nosotros; y si nuestros Críticos tienen solo mediano juicio, cesarán de reir, quando vean las conseqüencias que resultan naturalmente del abuso de los vestidos: conseqüencias directamente opuestas á la profesión de Christianos, y sumamente dañosas al bien de las familias y de la República civil.

François Gérard. Retrato de  Catherine Worlée, Princesa de Talleyrand-Périgord. 1804-1805. Colección particular
François Gérard. Catherine Worlée, Princesa de Talleyrand-Périgord. 1804-1805. Colección particular.

 

          Todos debéis estar atentos, para oir explicar este punto de moral christiana; pero particularmente vosotras, señoras mugeres, como que por natural instinto sois particularmente inclinadas al luxo de los vestidos y adornos. Me veré obligado á deciros grandes verdades. No lo llevéis á mal. Hablaré como un padre á sus queridas hijas; como un pastor á la parte mas escogida de su católico rebano. Ruego á Dios que mis palabras no sean inútiles, como lo han sido siempre las leyes suntuarias en todos los gobiernos, quando la corrupción y el luxo llegaron al extremo. Si así fuese, dexaré á lo menos satisfecha la deuda de mi oficio pastoral; y vosotras no podréis alegar la excusa de haber ignorado la verdad. Y á lo menos se quitará al error, la pretendida ventaja de una prescripción pacífica.

Vestido de corte. Siglo XVIII. Museo Victoria y Alberto. Londres.
Vestido de corte. Siglo XVIII. Museo Victoria y Alberto. Londres.

 

          Podrá parecer á alguno intempestivo, venir á hablar del luxo de los vestidos en un tiempo en que todos estamos dominados de la común miseria. Apenas tenemos de que vivir escasamente: las guerras, la carestía, y los tributos nos han del todo disecado como los huesos de Ezequiel, y se duda si podrán revivir algún día. Y en medio de tanta calamidad, ¿hemos de oir invectivas contra un exceso de gastos en los vestidos y adornos? Esto se llama malgastar el tiempo; parece cosa muy estraña, y del todo repugnante al buen juicio de qualquier Orador, sea el que fuese. Pero no es cosa mas estraña, mis carísimos, que puntualmente en medio de tantas miserias, el luxo del vestir no se haya moderado bastantemente, que solo se conserve como un velo para ocultar la pobreza y penuria hasta de los alimentos? Convengo que quizá la necesidad habrá introducido en algunas familias una tal qual reforma; pero hablando generalmente, se aguanta el vivir miserables entre las paredes de casa, pero no puede sufrirse el presentarse pobres á los ojos de los demás: se hace en público mas de lo que se puede, y esto basta para caer. en el luxo. AI ver nuestras calles en ciertos dias de mayor concurso, al ver á las mujeres cómo ostentan comparecer ricas y adornadas,  no diría quien no lo supiese, que todos nadamos en la abundancia?

Anton Rafael Mengs. María Luisa de Parma, princesa de Asturias. Hacia 1765. Museo del Prado. Madrid.
Anton Rafael Mengs. María Luisa de Parma, princesa de Asturias. Hacia 1765. Museo Nacional del Prado. Madrid.

 

          Con todo, en casa se mueren de hambre, Luego la miseria actual y dominante es una razón de mas para excitarme á hablar contra el luxo de los vestidos; y vosotros sois los que malgastáis el tiempo, manteniendo este luxo en medio de tanta penuria de las cosas mas necesarias para vivir. Se ha escrito  en contra y á favor del lujo. Pero un christiano en quien todo debe respirar moderación y compostura, la qüestion está decidida; y antes es como oponerse á la pureza del Evangelio, introducir qüestiones sobre esta materia. Permitidme solo una reflexión, que no quisiera que se atribuyese á malignidad voluntaría. Ésta reflexión se reduce á los inmensos volúmenes de nuestros economistas, los quales en estos últimos tiempos, según muestrala experiencia, han perdido económicamente la religión, la economía, y la política. Ellos son los grandes panegiristas del luxo. Pero yo descubro, que en todas las páginas del Evangelio el luxo está condenado. ¿Seria acaso verdad que nuestros filósofos hiciesen tantos elogios de él para desmentir solamente al Evangelio, y sacar así en campaña un argumento mas para destruir la Religión? Esta congetura no es sin fundamento.

Alexander Roslin. Baronesa de Neoburbo-Cromière. 1756. Museo Nacional de Suecia. Estocolmo.
Alexander Roslin. Baronesa de Neoburbo-Cromière. 1756. Museo Nacional de Suecia. Estocolmo.

 

          (…) Ahora pido ¿si el abuso de gastos en los vestidos puede influir mucho á establecer la paz, la moderación , el buen orden en las casas christianas? No tenemos mas que consultarla experiencia. ¿Es cosa tan rara en nuestros dias hallar familias, en las quales reyne el desorden, la discordia, la pobreza, la miseria, porque se quiere vestir con un luxo superior á sus fuerzas? Cásanse no pocas mugeres, y parece que en el hecho sea esta su primera idea, arruinar con los gastos de vanidad aquellas desgraciadas familias con las que por un hado fatal quedan enlazadas.

SirJ oshua Reynolds. Sarah Campbell. 1777-1778. Yale Center for British Art. New Heaven. Connecticut.
SirJoshua Reynolds. Sarah Campbell. 1777-1778. Yale Center for British Art. New Heaven. Connecticut.

 

          Desde los primeros dias se gasta todo, el dote para adornarlas; y no le queda después al esposo sino una muger caprichosa, ligera, y desnuda de toda virtud. Destinó Dios las mugeres al alivio del hombre, al sostenimiento de las familias, al buen régimen de la economía doméstica, adjutorium simile sibi; y ¡quántas veces sucede, que por una dispendiosa ligereza sean el tormento de sus maridos, la subversión y destrucción de todo el gobierno doméstico! Diríais que son aquellas sanguijuelas gordas, vistas ya del Sabio que van gritando á sus esposos.: aplicaos, trabajad, no ceséis en la industria, en el comercio y en las artes, para hacer fortuna y amontonar riquezas, affer, affer, y llevadlas á casa; llevádnoslas, que os haremos ver quán diestras somos en disipar en pocos dias vuestras fatigas de un año.

Thomas Gainsborough. Mary_Little. Hacia 1763. Yale Center for British Art. New Heaven. Connecticut.
Thomas Gainsborough. Mary Little. Hacia 1763. Yale Center for British Art. New Heaven. Connecticut.

 

          Pero ¿no es esto un delito? y ¿no repugna altamente á la profesión christiana y arrójar á la vanidad lo que es debido al sólido sustento de las familias? De este modo agitadas las infelices de la ciega pasión, entran en los rios de Babilonia, cuyas aguas siempre varias, siempre rápidas é impetuosas, las arrastran allá donde no hubieran jamás creido llegar. Van y vienen las modas, y quieren adoptarse todas, porque son modas. Quanto mas se concede al luxo, tanto el luxo pide mas. Toda moda estrangera irrita sus deseos; se quiere á toda costa; nada se ahorra para llegar á alcanzarla.

          (…) Se estiman las modas extremamente preciosas, dice Tertuliano; y entonces empiezan á ser despreciables, quando pueden conseguirse por poco precio. Destrúyanse por esto patrimonios enteros; respírese en lo interior de las casas indigencia, desnudez y miseria; qué importa? Basta mostrar á la vista del público  un ayre de abundancia y de fingida riqueza en los vestidos y ornatos, que al fin después deberán venderse para no ser  víctimas del ayuno.”

Vicente López Portaña.María Pilar de la Cerda y Marín de Resende, duquesa de Nájera. Hacia 1795. Museo Nacional del Prado.Madrid
Vicente López Portaña. María Pilar de la Cerda y Marín de Resende, duquesa de Nájera. Hacia 1795. Museo Nacional del Prado. Madrid

 

Fr. Adeodato Turchí. Homilía de la influencia de los vestidos sobre la Moral Christiana recitada el día de Todos los Santos del año M.DCC. Valencia. Oficina de Joseph Estévan. 1804. pp.3-12.

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rafael dice:

    Verdad, Bondad y Belleza son objetivos irrenunciables de la fe, la moral y la cultura cristianas. A partir de ahí, el campo de la opinión, sobre todo en el tercer principio, es inmenso. El bueno de fr. Adeodato debió ver muchos excesos para lanzarse a semejante soflama; hoy, de seguro, su sermón sería muy distinto: nunca se ha vestido peor ni más míseramente, ni ha existido una moda más empeñada en destruir la belleza de la mujer.

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias por su comentario. Hubo muchas críticas por parte de la Iglesia hacia el excesivo lujo en el vestir por los grandes gastos que acarreaba. Un cordial saludo.

  2. GLORIA dice:

    El título del artículo debería ser al revés:
    La influencia de la moral cristiana en los vestidos
    Saludos

    1. Bárbara dice:

      “Homilía de la influencia de los vestidos sobre la Moral Christiana” es el título de la obra. Un cordial saludo.

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