“Nos salió un buen contrato para trabajar en el Intimes Theatre de Kiev y allá nos fuimos desde Odesa. Hicimos el viaje sin novedad. Efectivamente, la guerra no se notaba mucho en Rusia. Nuestro trabajo gustó al público de Kiev y tuve la suerte de que como se estuviese por aquellos días organizando una soirée aristocrática, patrocinada por la emperatriz María Fiódorovna, a beneficio de los heridos de la guerra y de los hospitales de la Cruz Roja, me escogieron entre todos los artistas que había en Kiev para que hiciese una exhibición de danzas españolas.

La fiesta se celebraba en el palacio de la emperatriz, y asistió toda la aristocracia. Fue una fiesta maravillosa. Nuestras danzas españolas fueron la gran atracción, pero minutos antes de empezar, cuando ya estábamos Sole y yo con nuestras castañuelas en las manos, esperando a que nos llamasen, se me acercó un alto funcionario con muchos galones, que, después de mirarme de arriba abajo, por detrás y por delante, dijo torciendo el gesto:
- Usted no puede salir a bailar.
- ¿Por qué no? —le pregunté desolado.
— Porque está usted indecente — me contestó—. No se puede bailar ante la corte del zar de Rusia con esos pantalones.

Y me señalaba, inexorable, el pantalón de alpaca entallado y abotinado que se usa para bailar flamenco. No hubo excusa ni pretexto. Quieras que no, tuve que quitarme deprisa y corriendo el pantaloncito entallado y salir a bailar flamenco con un pantalón de frac. ¡Quién ha visto bailar el bolero con fondillos en los pantalones, señor!”
Manuel Chaves Nogales. El maestro Juan Martínez que estaba allí. Barcelona. Libros del Asteroide. 2025. pp. 40-41.
El maestro Juan Martínez que estaba allí fue publicado originalmente por entregas en la revista Estampa entre el 17 de marzo y el 15 de septiembre de 1934.