El Greco no contentó a Felipe II


          “De un Dominico Greco, que ahora vive y hace cosas excelentes en Toledo, quedó aquí un cuadro de san Mauricio y sus soldados, que le hizo para el propio altar de estos santos; no le contentó a su Majestad (no es mucho) porque contenta a pocos, aunque dicen es de mucho arte, y que su autor sabe mucho, y se ve en cosas excelentes de su mano. En esto hay muchas opiniones y gustos; a mí me parece que esta es la diferencia que hay entre las cosas que están hechas con razón y con arte a las que no lo tienen, que aquellas contentan a todos y estas a algunos, porque el arte no hace más de corresponder con la razón y con la naturaleza, y está en todas las almas esta impresa, y así con todas cuadra; lo mal hecho, con algún afeite o apariencia puede engañar al sentido ignorante, y así contentan a los poco considerados e ignorantes. Y tras esto (como decía en su manera de hablar nuestro Mudo) los Santos se han de pintar de manera que no quiten la gana de rezar en ellos, antes pongan devoción, pues el principal efecto y fin de su pintura ha de ser esta. Hay en este convento, fuera de toda esta suerte de pintura que hemos dicho, cultivada en Italia, traída y aprendida de los griegos, otra muy ajena de todo lo que sabe a buen dibujo y arte, aunque se ven en ella cosas admirablemente labradas, detenidas, contrahechas e imitadas del natural, y aun con no poca devoción dignas de tener en estima y reverencia. De este género se hallan repartidas por toda esta casa muchas, que no será posible sin gran prolijidad hacer memoria de ellas; diré algunas de más excelencia.”

José de Sigüenza. Historia de la orden de San Jerónimo. Tomo II. Madrid. 1909. p.624.

El Greco. El martirio de San Mauricio y la legión tebana. Hacia 1680. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
El Greco. El martirio de San Mauricio y la legión tebana. Hacia 1680. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

 

El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana es una obra maestra de El Greco, encargada por Felipe II para el Monasterio de El Escorial. Representa el sacrificio de la legión tebana, cristianos mártires del siglo III que se negaron a adorar dioses paganos. Aunque reconocida por su calidad artística, no satisfizo al rey por su composición innovadora. Probablemente era una pintura demasiado moderna, que no correspondía a los criterios estéticos y al lenguaje que se pretendía desarrollar en el programa iconográfico del monasterio. A mi juicio su contemplación impresiona y el pintor transmitió excelentemente el mensaje.

​Felipe II encargó el lienzo el 25 de abril de 1580 mediante cédula real al prior de El Escorial, tras la muerte del pintor Juan Fernández de Navarrete “el Mudo”, para un altar lateral de la basílica. El Greco lo pintó en Toledo durante casi tres años y lo entregó el 16 de noviembre de 1582.

La pintura se tasó en 800 ducados, una suma excepcionalmente alta para la España de la época, reconociendo su excelencia técnica pese al descontento real. Parece ser que al monarca no le agradó que El Greco relegara el martirio (decapitación en segundo plano) y privilegiara en primer término la escena de la decisión de fe de San Mauricio con sus oficiales. Afortunadamente esta “joya” sigue en el Monasterio de El Escorial, y allí nos espera.

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  1. Avatar de Manuel Morales Manuel Morales dice:

    👏👏👏

    El El mié, 21 ene 2026 a las 20:32, «Arte y demás historias» por Bárbara

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