El negro


          “En la cultura occidental el negro a menudo representa la muerte. La negrura, después de todo, es una imagen de lo que ocurre cuando se absorbe toda la luz y nada se refleja, así que si se cree que no hay regreso de la muerte, el negro es un símbolo magnífico. En Occidente también es una señal de seriedad, de manera que, por ejemplo, cuando se pensó que los venecianos eran demasiado frívolos, se aprobó una ley por la que todas las góndolas hubieron de pintarse de negro para indicar el fin de la fiesta. Por eso el negro lo adoptaron con entusiasmo —si es que un grupo tan históricamente apagado hacía algo con entusiasmo- los puritanos que surgieron en Europa en el siglo XVII.

Frans Hals. Nicolas van der Meer. 1631. Museo Frans Hals. Haarlem.
Frans Hals. Nicolas van der Meer. 1631. Museo Frans Hals. Haarlem.

          El simbolismo auténticamente protestante precisaba ropa negra auténticamente protestante, lo que supuso un asunto de increíble complejidad para los tintoreros. No se puede decir que antes hubiera habido demasiada demanda de tal color, y la tecnología no estaba muy preparada para aquel aluvión. Mucha ropa negra se teñía con bugallas fijadas con alumbre (una sustancia vital para los tintoreros que describiré en mi búsqueda del rojo), pero ese color tiende tanto a desteñirse como a roer el tejido. Otras recetas incluían plantas y nueces —aliso y zarzamora, nueces, reina de los prados y demás—, pero de nuevo estas viraban hacia el gris.

Adolphus Ypey. Ilustración del "haematoxylum campechianum", o palo de Campeche. 1813.
Adolphus Ypey. Ilustración del «haematoxylum campechianum», o palo de Campeche. 1813.

          El problema es que no hay auténticos tintes negros. Hay pigmentos negros —el carbón es uno, el hollín, otro—, pero los pigmentos no suelen ser solubles en agua, de forma que resulta difícil conseguir que se fijen en el tejido. Lo que muchos hacían era teñir la ropa en varias cubas —en azul, rojo y amarillo— hasta lograr la impresión de negrura. Pero esto resultaba caro y había que encontrar otra opción. Resulta especialmente irónico que la ropa de los más puritanos entre los puritanos se hiciera a menudo con un color que obtenían rudos piratas retirados, y que se pagaba intercambiándolo por ron y por dinero suficiente como para mantener ocupados varios burdeles de la costa caribeña. Los españoles llevaron palo de tinte o «palo de Campeche» en algunos de los primeros barcos de regreso del Nuevo Continente.

John Michael Wright. Retrato de George Jeffreys, primer barón Jeffreys de Wem. 1675. National Portrait Gallery. Londres.
John Michael Wright. Retrato de George Jeffreys, primer barón Jeffreys de Wem. 1675. National Portrait Gallery. Londres.

          Se comercializó como un buen ingrediente tanto para tintes rojos como para tintes negros, aunque en Inglaterra no se empleó mucho hasta alrededor de 1575. Y casi tan pronto como se usó, fue prohibido. El Parlamento afirmó que era «porque los colores producidos con él eran de carácter fugaz», y se escudó en que velaba por los intereses de los usuarios, aunque el hecho de que supusiera una ganancia para los españoles quizá también tuviera algo que ver. La ley que prohibía teñir con palo de tinte se aprobó en 1581; la batalla naval con la Armada Invencible tuvo lugar en 1588.

Anónimo. Armada invencible. Siglo XVI. Museos Reales. Greenwich.
Anónimo. Armada invencible. Siglo XVI. Museos Reales. Greenwich.

          Más tarde, en 1673, las leyes anti palo de tinte se revocaron. El Parlamento aseguró esta vez que era porque «la ingeniosa industria de los tiempos modernos ha mostrado a los tintoreros de Inglaterra el arte de fijar los colores hechos de palo de tinte». Pero un cínico acaso se preguntaría si no había contribuido el que los británicos tuviesen súbito acceso a las plantaciones naturales de palo de tinte de Centroamérica y necesitaran un mercado para su nueva mercancía. Inglaterra y España habían firmado un tratado de paz en 1667, por el cual los españoles concedían derechos mercantiles a cambio de que los británicos suprimieran la piratería.

Anónimo. Ilustración del pirata inglés Henry Every y su barco el Fancy. Every capturó un fabuloso tesoro de un barco indio en 1695 y desapareció poco después para no volver a ser visto. 1702.
Anónimo. Ilustración del pirata inglés Henry Every y su barco el Fancy. 1702.

          Esto dio seguridad al Caribe, pero su efecto secundario fue dejar sin trabajo a gran número de piratas. Sin demasiados recursos en la línea de ahorros o planes de pensiones —no todos tenían un mapa del tesoro con una cruz señalando el escondrijo—, estos nuevos bucaneros en paro hacían lo que podían para llegar a fin de mes. Uno de los mejores sistemas de enriquecimiento rápido del momento era recolectar palo de Campeche, el tinte negro de última moda, muy solicitado en Europa”.

Victoria Finlay. Color. Historia de la paleta cromática. Editorial Capitán Swing. Madrid. 2023. pp. 122-124.