Museo de la Estampación en Telas de Mulhouse


Alsacia, un territorio tejido entre fábricas, jardines y museos

          Quien se acerca a Mulhouse y a la Alta Alsacia descubre pronto que aquí el textil no es un capítulo marginal, sino el hilo conductor de buena parte de su historia reciente. Desde el siglo XVIII, la región se especializó en la estampación de algodones y en la producción de indiennes, esos tejidos impresos de vivos colores que abastecieron primero a las cortes europeas y, más tarde, a una clientela cada vez más amplia.

          Hoy esa tradición industrial se lee en clave patrimonial a través de un pequeño pero significativo conjunto de museos textiles. Mulhouse es uno de los nodos principales, con el Musée de l’Impression sur Étoffes, especializado en la impresión sobre tela y en la conservación de millones de muestras históricas del que nos ocupamos en este post. A pocos kilómetros, el Parc de Wesserling – Écomusée textile, instalado en una antigua manufacture royale, ofrece un punto de vista complementario: un conjunto de edificios fabriles, jardines históricos y un museo vivo donde se recrean oficios como el hilado, el tejido, el tintado o la estampación de las célebres indiennes mediante demostraciones comentadas.

          Entre ambos espacios se dibuja una auténtica “constelación textil” alsaciana. De los archivos de dibujos y tejidos conservados en Mulhouse a las antiguas naves y jardines fabriles de Wesserling, el visitante puede seguir, casi sin solución de continuidad, tres siglos de historia de la industria, de la moda y de las artes decorativas. En ese entramado, el museo ocupa un lugar central: es el gran archivo de la estampación en tela, el lugar donde la memoria de aquello que se imprimió sobre los tejidos sigue alimentando la investigación y la creación contemporánea.


ORDENANZA dictada por el señor Hérault, teniente general de Policía, comisario del Consejo en esta parte. CONTRA varios particulares hallados vestidos con telas de las Indias. El quince de junio de mil setecientos veintiocho. Vistos los actos de citación entregados por Étienne Simonnet, alguacil con vara del Châtelet de París, los días 10 y 14 del presente mes de junio, a los particulares abajo nombrados, para comparecer hoy ante Nosotros en nuestro Gabinete de Policía del Châtelet, a fin de responder al informe que nos sería presentado sobre la infracción por ellos cometida de las Ordenanzas del Rey y de los Decretos de su Consejo, que prohíben el porte y uso de telas de las Indias y de telas pintadas, y para verse condenados a la multa establecida por las mismas; al nombrado Charpentier, conserje del Hôtel de Vendôme, calle de Varenne, cerca de los Inválidos, visto en la calle con una bata de casa de tela pintada (de indianas).

Un archivo vivo de la estampación textil mundial

          En el corazón de Mulhouse, el Musée de l’Impression sur Étoffes (MISE) ocupa un sobrio edificio neoclásico del siglo XIX a orillas del canal. Detrás de esa fachada tranquila se conserva lo que hoy se considera una de las colecciones más importantes del mundo dedicadas a los tejidos estampados, tanto por la cantidad de piezas como por la amplitud geográfica y cronológica que abarcan. Quien cruza su puerta no entra solo en un museo: entra en la historia del color y del dibujo aplicado a la tela.

De museo industrial a referencia internacional

          La historia del MISE está íntimamente ligada al despegue de la industria textil mulhousiana. En 1833, un grupo de fabricantes agrupados en la Société Industrielle de Mulhouse decidió reunir sistemáticamente sus dibujos y tejidos. Querían conservar sus propias creaciones, estudiar modelos históricos y extranjeros y poner todo ese material a disposición de los dibujantes de las fábricas. Ese fondo, pensado desde el principio para la consulta profesional, es el germen de la actual colección.

          A mediados del siglo XIX se crea el Musée de Dessin industriel (1857), concebido como herramienta pedagógica y técnica. Allí se formaban los dibujantes textiles que debían alimentar, día a día, las máquinas de estampación con nuevos motivos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la reorganización de estos fondos culmina en 1955 con la fundación del Musée de l’Impression sur Étoffes como museo asociativo, hoy reconocido oficialmente con la etiqueta de “Musée de France”.

          El edificio que lo alberga, inaugurado en 1883 para la propia Société Industrielle, resume bien esa ambición: un contenedor monumental, de lenguaje clásico, dedicado a una disciplina situada a medio camino entre las artes decorativas, la tecnología y la historia económica.

Colecciones: seis millones de motivos para contar la historia del textil

Las cifras impresionan: el museo conserva varios millones de documentos textiles; las estimaciones más recientes hablan de unos seis millones de muestras y cerca de 50.000 documentos asociados, desde el siglo XVIII hasta mediados del XX.

En las salas y almacenes  encontramos:

  • Muestras sueltas y metros de tejido.
  • Colchas, chales, vestidos, foulards y accesorios.
  • Libros de muestras procedentes de las propias fábricas.
  • Maquetas pintadas al gouache sobre papel.
  • Un amplio conjunto de documentación gráfica y técnica.

          Todo ello permite seguir la evolución de la estampación textil desde las indiennes del siglo XVIII hasta las producciones seriadas del siglo XX. El recorrido permanente suele articularse en torno a tres grandes capítulos:

  • La moda de las indiennes: algodones pintados e impresos de inspiración india que transformaron el gusto europeo entre los siglos XVIII y XIX, tanto en el vestir como en la decoración doméstica.
  • Las técnicas del siglo XIX: el paso de la estampa manual con planchas de madera a la impresión con rodillos de cobre y máquinas como la Lefèvre o la Perrotine, que mecanizaron procesos hasta entonces artesanales y multiplicaron la producción.
  • La época contemporánea: la transición hacia la impresión en cilindro y en marco plano o rotativo, y el diálogo con movimientos como el art nouveau, el art déco o las vanguardias de entreguerras.

Junto a los tejidos, el museo conserva máquinas de imprimir, herramientas, pigmentos, cilindros grabados y documentación técnica, que convierten el MISE en un verdadero laboratorio para comprender cómo se traduce un dibujo sobre papel en un motivo repetido miles de veces sobre la tela.

El S.U.D.: una biblioteca textil única en el mundo

Una de las grandes singularidades del MISE es el S.U.D. (Service d’Utilisation des Documents), heredero directo de aquella biblioteca textil creada por los industriales en 1833. Este servicio reúne de forma sistemática las muestras producidas desde el siglo XVIII hasta la década de 1940, acompañadas de sus correspondientes documentos gráficos.

          El museo presenta el S.U.D. como el principal fondo de este tipo en el mundo, memoria tanto de la producción francesa como de la extranjera. Pero lo más interesante es que no es un archivo “muerto” pues sigue abierto a investigadores en historia del arte, del textil y de la moda, es consultado por diseñadores y estudios creativos y recurren a él un amplio abanico de empresas, desde firmas de lujo hasta editoras de papel pintado o industrias del embalaje.

          Muchas marcas viajan a Mulhouse para buscar motivos históricos que poder reinterpretar. Un diseño del siglo XVIII puede reaparecer hoy en un pañuelo de seda, en una colección de hogar o en un envase de edición limitada. Esta circulación constante entre patrimonio e innovación convierte al MISE en una pieza clave de la cultura visual contemporánea de la estampación.

Un museo en el centro de las políticas patrimoniales del textil

     En el ámbito de los estudios patrimoniales, el MISE se cita a menudo como ejemplo paradigmático de museo textil surgido en un contexto fuertemente industrializado, en paralelo a instituciones como el Musée des Tissus de Lyon.  No es casual que los debates actuales sobre patrimonio industrial y colecciones técnicas tomen a Mulhouse como referencia. Su museo de la impresión sobre tela demuestra hasta qué punto un legado industrial puede repensarse en clave estética, social y global, más allá de la mera nostalgia. Visitarlo es también asomarse a la historia de las fábricas, de los oficios y de las comunidades que hicieron posible esa industria.

          Gracias a estas obras, el MISE no es solo un lugar de visita, sino una institución de referencia para la historia del arte, del diseño y de la moda, capaz de iluminar, a partir de motivos impresos sobre tela, cuestiones tan amplias como la circulación global de los modelos decorativos, la construcción del gusto europeo o las relaciones entre industria y creación.

Mulhouse demuestra que un fragmento de tejido estampado puede ser tan revelador como un cuadro o una escultura: basta con aprender a leer, en sus colores y en sus motivos repetidos, todo lo que la historia ha ido imprimiendo sobre él.

Bibliografía básica

  • Musée de l’Impression sur Étoffes de Mulhouse, Le Musée de l’impression sur étoffes de Mulhouse, Mulhouse, Société Industrielle de Mulhouse, 1975. Síntesis clásica sobre la historia institucional y las colecciones del museo.
  • Thomé Jacqué, Jacqueline (dir.), Chefs-d’œuvres du Musée de l’Impression sur étoffes, Mulhouse, 3 vols., Osaka/Tokio, Gakken, 1978. Serie monumental que reproduce centenares de piezas clave del MISE y se ha convertido en herramienta fundamental para el estudio de las indiennes y de la estampación europea.
  • Gril-Mariotte, Aziza, The Book of Printed Fabrics. From the 16th century until today, Köln, Taschen, 2024. Reúne alrededor de 900 imágenes procedentes del museo y sitúa explícitamente el fondo de Mulhouse como una de las colecciones de tejidos estampados más importantes del mundo.

Fotografías © Juan Ferrandis