Las amistades peligrosas: moda en el siglo XVIII.


              

          Las amistades peligrosas es una novela epistolar ambientada en la Francia prerrevolucionaria. Publicada en 1782, su autor Pierre Ambroise Choderlos de Laclos  trata magistralmente la condición humana. A través de sus páginas apreciamos como la maldad y el deseo de venganza pueden ser encubiertas bajo la más bella y seductora apariencia. No es nuestro objetivo hablar de la complicada trama del libro, pero sí  apuntamos que los tres protagonistas (la marquesa de Merteuil, el vizconde de Valmont y madame de Tourvel), se ven atrapados en sus propias pasiones y sucumben a ellas de manera trágica. La primera es castigada con terrible rigor ya que no sólo pierde el favor de la sociedad, sino que su belleza se malogra para siempre. Valmont y madame de Tourvel fallecen en distintas circunstancias como consecuencia de su amor correspondido pero desgraciado e imposible.

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          La novela fue llevaba a la pantalla en 1988 por el director Stephen Frears. Nominada a siete Oscar, se hizo con tres: al mejor guión adaptado, vestuario y dirección artística. También obtuvo el premio César a la Mejor Película Extranjera. La película es una obra maestra con unas interpretaciones brillantes, y ocasiones sublimes de los protagonistas. Glenn Close y John Malkovich bordaron sus papeles de aristócratas depravados, mientras que Michelle Pfeiffer hizo lo propio como la inocente, cándida y perdidamente enamorada madame de Trouvel. Esta breve introducción ha servido para explicar el título de la exposición que el Metropolitan Museum celebró en 2004 bajo el título Las amistades peligrosas. El museo neoyorkino cuenta con una de las mejores colecciones de indumentaria del mundo, y en la citada muestra combinó los magníficos atuendos del siglo XVIII con el mobiliario propio de dicho momento histórico.

Robe à la Polonaise. Francia. Cerca de 1780. Seda. Adquirido por Mr y Mrs Alan S. Davis. Donado en 1976. Museo Metropolitano. Nueva York.

          Durante los reinados de Louis XV (1723-74) y Louis XVI (1774-92) la indumentaria y el mobiliario estuvieron estrechamente relacionados. Con sus superficies frágiles y dimensiones delicadas, mesas, asientos, y otros muebles ayudaron a desenvolver las complejas normas de la etiqueta. Caballeros y damas repitieron el esplendor de los interiores rococó y neoclásicos en sus sofisticados atuendos. En Francia surgieron nuevos tipos de mobiliario para adecuarse a las nuevas y caprichosas modas. Los asientos se hicieron más confortables debido a un correcto uso del almohadillado y sus respaldos bajaron empujados por las altísimas pelucas. La citada exposición abarca el periodo comprendido entre 1750 y 1789. Durante estos años se produjeron una serie de significativos cambios, desde la época Luis XV con madame de Pompadour al frente, hasta el reinado de Luis XVI en el que su esposa María Antonieta de Habsburgo desplegó una riqueza y exageración sin límites, para paulatinamente decantarse por el clasicismo de la anglomanía

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          La indumentaria femenina tiene un denominador común: grandes escotes, mangas que liberan parte del antebrazo, cinturas de avispa y faldas voluminosas. En cuanto a las diferencias, podemos resaltar la importancia que cobró el peinado femenino que pasó de un sencillo moño en la nuca a desarrollar grandes y complejas estructuras. Ya antes de la Revolución Francesa comenzó a alumbrase un estilo más sencillo, pero también muy elegante. Según Harold Koda, el comisario de la muestra: “Durante el siglo XVIII fue todo cuestión de proporciones: de la manga al puño, del puño a los “comprometedores” (volantes de encaje que remataban las mangas), de los “comprometedores” a la muñeca.” Al observar los vestidos femeninos reparamos en el volumen arquitectónico de tontillos (ahuecadores) y cotillas (corpiños emballenados), en los delicados estampados y en los tonos pastel de las sedas. Los trajes fueron expuestos en las Galerías Wrightsman, las salas francesas del museo, de manera que se enfatizara la estrecha relación entre moda y mobiliario. Sin más preámbulo os dejamos con una selección de fotografías de la muestra que se bastan por sí mismas para acercarnos a una de las etapas más brillantes y sofisticadas de la historia de la moda.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. María Sánchez Vega dice:

    ¡Magnífico!

  2. Bárbara dice:

    Muchas gracias María. Un fuerte abrazo.

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