El Salto de la Novia


   

          Hay veces que la magnificencia de la naturaleza nos deja sin palabras. Hace poco tuve ocasión de visitar un recóndito y espectacular paraje que hoy traigo a estas páginas. El lugar en cuestión se encuentra en la provincia de Castellón en un pequeño pueblo llamado Navajas. Allí, como salida de la nada se nos aparece la Cascada del Brazal, un salto de agua de sesenta metros de altura  que inunda el paisaje de belleza. El  discurrir del agua avanza creando formas caprichosas que parecen salidas de un cuento de hadas de los de antes. Como no podía ser de otra manera, un lugar así tiene su propia leyenda:

          “Hace de esto muchos años…cuando dos novios iban a contraer matrimonio tenían que someterse a una curiosa ceremonia para demostrar ante todos que se querían de verdad y asegurar su fertilidad. Cierto tiempo antes del matrimonio debían ir a ese lugar, donde más se estrecha el río y allí, ante todos, la novia debía de cruzar de un salto a la orilla opuesta. Si lo conseguía sin percance era símbolo de fertilidad y proliferación para el futuro matrimonio y demostraba con ello que quería fielmente a su novio, más si no lo lograba el salto, el matrimonio se consideraba irrealizable o desgraciado, de forma que convencidos de ello, los novios rompían su compromiso. Cierto día dos jóvenes novios bajaron radiantes de alegría a demostrar ante todos que se amaban. Como cada vez, la gente esperaba el salto con impaciencia; por fin la novia se dispuso a saltar, pero después de tomar impulso perdió pie y cayó al río con tan mala fortuna que se vio envuelta en un potente remolino que allí había y la llevaba a una muerte segura. Al ver lo sucedido, el novio se arrojó inmediatamente al río para intentar salvar a su amada, pero por más esfuerzos que hizo en su desesperado intento, el agua se los llevó a ambos y nunca mas se supo de ellos, aunque los lugareños siguieron bajando al Salto de la Novia a esperar su regreso. Cuentan que en las noches de luna, por el valle se escuchan sus voces y lamentos. La cascada llora su pérdida y el río se convierte en el manto blanco y puro de la novia, que acoge tiernamente a su amada, convertido en piedra”.

Fotografías Juan Ferrandis

www.juanferrandis.com

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. May dice:

    Que crueldades nos depara la vida, pero a la vez que belleza hay en ellas. Cuanta contradicción, cuanta ternura, cuanta generosidad!!!!

    1. Bárbara dice:

      Así es May. En medio de la nada uno se ve sorprendido por tanta belleza. Un abrazo.

  2. Manuel domínguez A. dice:

    Intrgante también ,querida y laureada Doctorad

    1. Bárbara dice:

      La naturaleza nos dejan estupefactos con su belleza. Gracias por comentar Manolo.

  3. Manuel S. dice:

    Muy curiosa la historia!! Y las fotos de Juan MAGNIFICAS!!!!!!!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Manolo. El paraje es una maravilla.

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