La toca


Sofonisba Anguissola. La dama del armiño. Hacia 1550 (tradicionalmente atribuia al Greco y fechada hacia 1577-1580). Pollock House. Glasgow.
Sofonisba Anguissola. La dama del armiño. Hacia 1550 (tradicionalmente atribuia al Greco y fechada hacia 1577-1580). Pollock House. Glasgow.

          El Diccionario de Real Academia define toca como: “Prenda de lienzo que, ceñida al rostro, usan las monjas para cubrir la cabeza, y que llevaban antes las viudas y algunas veces las mujeres casadas.” Según el Diccionario de Autoridades (1739) es el: “Adorno para cubrir la cabeza, que se forma de velillo, ù otra tela delgada en varias figuras, segun los terrenos, ò fines para que se usan.” Por último, el Tesoro de la Lengua (1611) la define de la siguiente manera: “ El velo de la cabeza de la mujer. Dice un proverbio, en cabeza loca poco dura la toca (…) El padre Guadix dijo ser nombre arábigo, de tóq, que significa lo mismo.”

Jorge Manuel Theotocópulos. La familia de El Greco. Hacia 1605. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid.
Jorge Manuel Theotocópulos. La familia de El Greco. Hacia 1605. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid.

          Desde el siglo XII era costumbre llevar el cuello y la cabeza tapados exceptuando a las mujeres solteras, incluso dentro de casa. Las tocas eran una simple pieza de tela que se podía disponer de las más diversas maneras.  Según Carmen Bernis en Indumentaria española en tiempos de  Carlos V, el primer documento donde aparece la voz “toca” data de 1256.Tenemos ejemplos de tocas en muy diversas pinturas, desde el famoso retrato de Juan de Flandes de Isabel la Católica en el que la reina luce cofia y toca, hasta en escenas religiosas de todo tipo. Las tocas dejaron de usarse en Europa en el siglo XV.

Bartolomé Esteban Murillo. Santa Ana enseñando a leer a la Virgen. Hacia 1655. Museo del Prado. Madrid.
Bartolomé Esteban Murillo. Santa Ana enseñando a leer a la Virgen. Hacia 1655. Museo del Prado. Madrid.

          A partir del siglo XVI se impuso llevar el cabello al aire, moda de origen italiano, pero en España la costumbre de ocultar el cabello con la toca tradicional estaba muy arraigada. Veremos que incluso a inicios del siglo XVII todavía se ven tocas a la manera antigua, sobre todo entre las capas populares y las viudas. Velázquez nos presenta en su etapa sevillana en La vieja friendo huevos a una anciana con toca blanca al igual que ocurre en Cristo en casa de Marta y María .

Diego Rodríguez de Silva Velázquez. La vieja friendo huevos. Hacia 1618. National Gallery. Edimburgo.
Diego Rodríguez de Silva Velázquez. La vieja friendo huevos. Hacia 1618. National Gallery. Edimburgo.

          Otra tipología de esta pieza fue la llamada toca de cabos que se usó desde mediados del siglo XVI hasta la segunda década del  XVII. Cubría la cabeza y la parte posterior del cuello, con dos prolongaciones delanteras (los cabos) que se unían sobre el pecho mediante una joya o joyel.

Antonio Moro. Dama del joyel. Hacia 1552. Museo del Prado. Madrid.
Antonio Moro. Dama del joyel. Hacia 1552. Museo del Prado. Madrid.

          En 1621 pasaron de moda aunque la mujer española siguió cubriéndose la cabeza para salir a la calle con la mantilla. La mantilla fue hasta mediados del siglo XIX,  una pieza básica en el ajuar de cualquier mujer española, que al menos tenía una. Su uso se generalizó a partir el siglo XVI siendo extensivo a todas las clases sociales.

Diego Rodríguez de Silva Velázquez. Cabeza de muchacha. Hacia 1620-1622. Biblioteca Nacional de España. Madrid.
Diego Rodríguez de Silva Velázquez. Cabeza de muchacha. Hacia 1620-1622. Biblioteca Nacional de España. Madrid.
Alejandro Loarte. La gallinera. 1626. Museo del Prado. Madrid.
Alejandro Loarte. La gallinera. 1626. Museo del Prado. Madrid.

 

 

 

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Fatima dice:

    Me gusta tu post Bárbara! Muy interesante. Yo me voy a poner la toca ya y con cabos para taparme mejor 😂😂

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias. Las imágenes ayudan mucho a comprender y conocer esta antigua costumbre femenina. Un fuerte abrazo.

  2. Manuel S. dice:

    Muy interesante!!! Impresionante la vieja de Velázquez!!!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Manolo. Las pinturas que he escogido para este post son casi todas soberbias o muy interesantes. “La dama del armiño” tuve ocasión de verla hace no mucho en una exposición en el Museo del Prado, no defrauda en absoluto sino todo lo contrario.

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