Los sabios consejos de Carlos V a Felipe II


          “Hijo, pues ya mi partida de estos reinos se va allegando, y cada día veo cuán forzosa es, y que sólo este remedio tengo para probar qué tal le podré dar en los cargos que Dios me ha dado, y para que, pues tanto contra mi voluntad y forzosamente he empeñado y empobrecido hacienda que os tengo de dejar, que por mi culpa y por dejar de hacer lo que debía y podía, no os dejase menos herencia que de mis padres heredé, he determinado de ejecutarla, como en Madrid os lo dije y a los de mi Consejo, y de dejaros, como es razón, durante mi ausencia en mi lugar, para que gobernéis estos Reinos. Y no embargante que vuestra edad es poca para tan gran cargo, todavía se han visto algunos de no mayor edad que por su ánimo, virtud y buena determinación se han mostrado tales, que sus obras han sobrepasado su poca edad y experiencia. Y así, hijo, es necesario que os esforcéis y os encomendéis a Dios para que El os favorezca, de manera que le podáis servir en ello y juntamente ganar honra y fama perpetua, y a mi vejez me deis tal reposo y consentimiento, que yo tenga muy mucha causa de dar gracias a Dios, de haberme hecho padre de tal hijo.

Antonio Arias Fernández. Carlos V y Felipe II. 1639-1640. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Antonio Arias Fernández. Carlos V y Felipe II. 1639-1640. Museo Nacional del Prado. Madrid.     

          Para este efecto, ante todas cosas, habéis menester determinaros en dos cosas; la una y principal: tener siempre a Dios delante de vuestros ojos, y ofrecedle todos los trabajos y cuidados que habéis de pasar, y sacrificarás estar muy pronto a ellos; y lo otro, creed y ser sujeto a todo buen consejo. Con estas dos proposiciones supliréis la falta de vuestra poca edad y experiencia, y la tendréis tal con el tiempo, que de aquí a poco seréis bastante y capaz para gobernarlos bien y cuerdamente.

Tiziano. La Gloria. 1551-1554. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Tiziano. La Gloria. 1551-1554. Museo Nacional del Prado. Madrid.

          Y para que por mi parte no deje de daros la información que yo supiere y entendiere, de cómo en esta gobernación os habéis de guiar, os escribo, hijo, esta carta, la cual podréis tomar por acuerdo e instrucción de lo que habréis de hacer en ella; y aunque no siento en mí suficiencia para daros las reglas que conviene, todavía confío en Dios que Él me traerá la péndula de arte, que os diré lo necesario y cosa que, si lo hacéis, Él se tendrá por servido de vos, y así plega a Él de enderezaros a este efecto.

          (…) Hijo, habéis de ser muy justiciero y mandad, siempre a todos los oficiales de ella que la hagan recta y que no se muevan ni por afición ni por pasión, ni sean corruptibles por dádivas ni por ninguna otra cosa, ni permitáis que en ninguna manera del mundo ellos tomen nada, y al que otra cosa hiciere mandarás castigar. Y nunca conozcan los ministros de ella que por amor, afición, enojo o pasión, os movéis, ni mandáis cosa que sea contra ella. Y si sentís algún enojo o afición en vos, nunca con ese mandéis ejecutar justicia, principalmente que fuese criminal. Y aunque esta virtud de justicia es la que nos sostiene a todos, causando a Nuestro Señor que de tanta misericordia usa con nosotros, usad de ella y mezclad estas dos virtudes, de suerte que la una no borre la otra, pues de cualquiera de ellas de que se usase demasiadamente, sería hacerla vicio y no virtud.

          Habéis de ser, hijo, en todo muy templado y moderado. Guardaos de ser furioso, y con la furia nunca ejecutéis nada. Sé afable y humilde. Guardaos de seguir consejos de mozos ni de creer los malos de los viejos. Apartad de vos todo género de gente de este arte y lisonjeros, y huid de ellos como del fuego, porque son más peligrosos y entran por muchas maneras. Y por eso habéis de ser muy cauto en conocerlos, pronto y diligente en apartarlos de vos. Habéis de serviros de buenos allegados y favorecerlos para que cada uno conozca qué queréis a los buenos y aborrecéis los malos.

     Y para que mejor podáis hacer todo lo susodicho, yo os he de dado acompañado de todos los Consejos que allá tengo, y demás de las ordenanzas que cada uno de ellos tienen, ahora con Cobos les envío sus instrucciones, donde les ordeno la manera que han de tener en aconsejaros y serviros durante esta muy ausencia. También os trae Cobos las instrucciones de cómo con cada uno de ellos os habéis de haber. Y en esto, hijo, habéis de ser muy dado a tomar los buenos consejos que os darán, y seguir las instrucciones que para eso os envío, donde está bien declarado muy particularmente todo lo que en ello conviene y se ofrece. Y así os ruego y encargo que las sigáis y guardéis y mandéis a todos ellos que las sigan y guarden.

Jan Gossaert. Francisco de los Cobos y Molina. 1530-1532. Getty Center. Los Ángeles.
Jan Gossaert. Francisco de los Cobos y Molina. 1530-1532. Getty Center. Los Ángeles.

          (…) Como os dije en Madrid no habéis de pensar que el estudio os hará alargar la niñez; antes os hará crecer en honra y reputación tal que, aunque la edad fuese menos tenían antes por hombre; porque el ser hombre no está en pensar ni quererlo ser, ni en ser grande de cuerpo, sino sólo en tener juicio y saber con qué se hagan las obras de hombre, y de hombre sabio, cuerdo, bueno y honrado. Y para esto es muy necesario a todos el estudio y buenos ejemplos y pláticas. Y si a todos es necesario, pienso, hijo, que a vos más que a nadie, porque veis cuántas tierras habéis de señorear, en cuántas partes y cuán distantes están las unas de las otras y cuán diferentes de lenguas; por lo cual, si las habéis y queréis gozar, es forzoso ser de ellos entendido y entenderlos, y para esto no hay cosa más necesaria ni general que la lengua latina. Por lo cual yo os ruego mucho que trabajéis de tomarla de suerte que después, de corrido, no os atreváis a hablarla; ni sería malo también saber algo de la francesa, mas no querría que, por tomar la una, las dejásedes entre ambas.

          También, hijo, habéis de mudar de vida y la comunicación de las personas. Hasta ahora todo vuestro acompañamiento han sido niños y vuestros placeres los que entre tales se toman. De aquí adelante no habéis de allegarlos a vos, sino para mandarles en lo que han de servir. Vuestro acompañamiento principal ha de ser de hombres viejos y de otros de edad razonable, que tengan virtudes y buenas pláticas y ejemplos, y los placeres que tomaréis sean con tales y moderados, pues más os ha hecho Dios para gobernar que no para holgar. Todavía, según vuestra edad, es justo que los toméis a ratos y moderadamente, sin todavía dejar por ellos de entender en los negocios; y así, cuando los querréis tomar, será muy bien que siempre toméis consejo y deis parte a las personas que cabe vos estuvieren, para que conforme al tiempo, sazón y los negocios permitieren, los toméis y holguéis; y en esto, como en todo lo demás, estoy bien cierto que usando del de don Juan de Zúñiga, no os los quitará cuando sea tiempo, ni os dirá que os empleéis en ellos cuando no lo fuere, como por ventura otros muchos que para lisonjearos y traeros, a sus voluntades, nunca entenderán sino en divertiros en placeres, así en justas, torneos, juegos de cañas, cazas, como en otras cosas por ventura aún peores, de que habéis de estar muy recatado y guardaros de ello en todo caso; y en cuanto no haréis tanto caso de locos, como mostráis tener condición a ello, ni permitiréis que no vayan a vos tantos como iban no será sino muy bien hecho.

Tiziano (Taller). Felipe II. 1549-1550. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Tiziano (Taller). Felipe II. 1549-1550. Museo Nacional del Prado. Madrid.

          (…) Y generalmente, hijo, os ruego y encargo mucho, que en todo lo susodicho hagáis y sigáis la orden que en ello os doy. Y porque sé que faltan muchas otras cosas que decir, y que es imposible acordarse de todo y que también, como se dice, hay siempre más casos que leyes, conviene que, así en los que demás y nuevamente se podrían ofrecer y en el entendimiento de estos dichos, lo echéis siempre a la mejor parte, y con vuestra virtud y buen juicio enderecéis y acrecentéis siempre todas cosas en virtud y bondad, y que no seáis negligente en las cosas que habréis de hacer.”

Yo el Rey

Palamós, 4 de mayo de 1543

Extracto de las Instrucciones de Carlos V a Felipe II.

Fernández Álvarez, Manuel. Corpus Documental de Carlos V, tomo II. Salamanca, 1975, pp. 90-103.