La Andalucía de las viajeras románticas: ferias, baile y bandoleros


          “Para los viajeros la feria de Mairena constituye un resumen de toda Andalucía e incluso de toda España, cuando durante tres días se reúnen en una pequeña población cercana a Sevilla todos los tipos populares, burgueses y nobles que la imaginación del escritor pueda soñar. Los hombres vestidos con pintorescos trajes dotados de chupita o chaquetilla, chaleco, pantalón ceñido, polainas, botas altas, calañés y manta al hombro, mientras que las mujeres llevan traje de volantes, mantilla, peinecillo, flor en el pelo y zapatilla que cubre un minúsculo pie. Incluso los caballos van engalanados a la andaluza, herencia árabe, con sus mejores y coloridos atalajes fabricados en cuero cordobés. Todo es bello, la fealdad no existe o se utiliza para dibujar pintorescas escenas como la de los mendigos y gitanos pidiendo limosna a los paseantes.

José Domínguez Bécquer. Genaro Perez Villamil. La Feria de Mairena (del Alcor). España Artística y Monumental. 1844. Museo de Bellas Artes de Sevilla.
José Domínguez Bécquer. «La Feria de Mairena (del Alcor)».  Album España Artística y Monumental. (dir. Genaro Perez Villamil). 1844. Museo de Bellas Artes de Sevilla.

          Concluida la feria, Mairena se envuelve en un profundo sueño esperando la llegada del año siguiente, mientras que los viajeros aprovechan para dirigirse a Sevilla, la reina de Andalucía, la ciudad de los truhanes, de los canónigos y de los gitanos, un paraíso en la tierra prometida, Andalucía. En una venta situada junto al camino los viajeros presencian una sesión de baile protagonizada por las hijas del ventero que danzan de manera improvisada seguidillas y fandangos al compás del rasgueo de la guitarra rodeadas de una selecta clientela conformada, según deducen los viajeros, por contrabandistas y bandidos, unos perfectos caballeros que no tocan ni un pelo a las propiedades de los visitantes extranjeros.

Rafael Benjumea. Baile en una venta. 1850. Museo Carmen Thyssen. Málaga.
Rafael Benjumea. Baile en una venta. 1850. Museo Carmen Thyssen. Málaga.

          El bandido español, una especie de Robin Hood que se ha visto obligado por un fatal destino a buscar refugio en la sierra, no tiene parangón en otras naciones. Con una peregrina tesis Suberwick y Cuendias intentan desentrañar el alma del bandolero andaluz afirmando que si en Francia se hurta por necesidad, en Inglaterra por especulación y en Italia por venganza, en España se roba por amor al arte. De esa manera, para el bandolero andaluz la libertad es el bien más preciado. No necesita ser rico, ni anhela el trabajo, sólo vagar libre como el viento y vivir situaciones de riesgo entre riscos y precipicios identificándose en cada momento con la naturaleza que le rodea.

Triple retrato de Richard Ford como «majo serio» en la Feria de Mairena del Alcor, acuarela de José Domínguez Bécquer en 1832. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madr
Domínguez Bécquer. Triple retrato de Richard Ford como «majo serio» en la Feria de Mairena del Alcor. 1832. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid.

          Presentan entonces los viajeros al bandolero como un superhéroe capaz de enfrentarse un día con diez aduaneros y al día siguiente derrotar él solo a veinte soldados con tal de conseguir la gloria. Así, cuando sus hazañas se difunden entre las clases populares son impresas en pliegos de cordel hasta convertirse en un héroe similar al torero, aclamado y defendido por el pueblo, al que, en última instancia, sirve el bandolero. Ahora bien, si el bandolero no realiza bien su trabajo y cae en manos de la autoridad es llevado a presidio y, tras ser conducido al cadalso lleno de orgullo, es ajusticiado. Este hecho estimula la imaginación del populacho que se identifica aún más con el bandido castigado por una ley rigurosa con el débil y suave con el poderoso. Achacan este hecho los viajeros a la incultura general que prevalece entre el pueblo español.

Manuel Cabral y Aguado Bejarano. Escena de una venta. 1855. Museo Carmen Thyssen. Málaga.
Manuel Cabral y Aguado Bejarano. Escena de una venta. 1855. Museo Carmen Thyssen. Málaga.

          Una vez tratado el bandolerismo, los viajeros pasan revista a otra de las disciplinas hispanas que más éxito cosechaba en Europa, el baile, denominado poesía cantada en la crónica de viaje. Conocedores del tema, Suberwick y Cuendias exponen cómo en los salones y la ópera de París se danza la cachucha, que no tiene nada que ver con la que ellos han presenciado en Andalucía, lugar de nacimiento de tan sensual baile. El término cachucha recoge toda la pasión, todo el deseo, todo un cúmulo de sensaciones imposibles de describir para el lector, por lo que recomiendan los viajeros a sus seguidores acudir a un salón de baile popular andaluz para captar los matices de esta danza. Con gran lirismo romántico, a juicio de los visitantes galos, el término cachucha se emplea también en el sur peninsular para designar a la mujer amada, para expresar las emociones experimentadas por el corazón de una joven enamorada o para denominar la mirada ardiente que unos aterciopelados ojos negros lanzan sobre el rostro amado. Al bailar la cachucha se transmiten las penas de amor, ya que se trata de una danza de lentos movimientos que se prestan a la melancolía. Pero con la cachucha también se expresan los deseos tiernos o voluptuosos, el odio y el desprecio. La cachucha pues, concluyen los viajeros un tanto exageradamente, es el baile nacional por antonomasia que todos los españoles saben interpretar ya que la aprenden desde la cuna”.

Fanny Elssler como Florinda en la danza "La Cachucha". 1863. Paris. Colección particular.
Fanny Elssler como Florinda en la danza «La Cachucha». 1863. Paris. Colección particular.

Elena Suárez Sánchez, Olivier Piveteau y Antonio Fernández Navarro. Andalucía vista con ojos de mujer. Estudio sobre testimonios de viajeras francófonas del siglo XIX. Sevilla. Unión de Editoriales Universitarias Españolas. Diputación de Sevilla 2015. pp.39-40.

Un comentario

  1. Manuel Morales dice:

    El El vie, 14 abr 2023 a las 8:02, «Arte y demás historias» por Bárbara

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