Mujeres de mala vida


Jacob Adriaensz Backer. La cortesana. Museo de Arte Antica. Lisboa.
Jacob Adriaensz Backer. La cortesana. Museo de Arte Antica. Lisboa.

Durante el Antiguo Régimen existían en España burdeles públicos sujetos a una serie de disposiciones por parte de las autoridades. Se llamaban mancebías y los había en todas las ciudades principales y en las que tenían universidad ya que eran muy visitados por los estudiantes. Los burdeles eran vigilados constantemente por alguaciles y no se permitía entrar en  ellos con armas como puñales o dagas. Tampoco estaba permitido que tuvieran taberna lo que muchas veces no se cumplía y era frecuente que las hubiera alrededor. Contrariamente a lo que nos pueda parecer, en ocasiones los dueños  de estos negocios  podían ser gente importante y supuestamente honorable, mientras   los que regentaban el establecimiento eran llamados padre o madre por las trabajadoras (¡que ironía!). Ejemplo de ello es la obra  La Celestina en la que las dos rameras que tiene la vieja a su cargo la llaman madre. Este tipo de anciana oportunista no es una fantasía del escritor, era un personaje verdadero de aquella sociedad.

William Hogarth. La Orgía. La carrera del libertino. Escena 3. c. 1735. Sir John Soane´s Museum. Londres
William Hogarth. La Orgía. La carrera del libertino. Escena 3. c. 1735. Sir John Soane´s Museum. Londres

          En cuanto al ingreso en la citada “profesión”, había que seguir una serie de normas. La joven que quisiera entrar en un burdel debía presentarse al juez de su barrio con una serie de documentos que atestiguasen que era mayor de 12 años, que no era virgen y que era huérfana o de padres desconocidos, es decir que estaba sola, abandonada y sin medios para subsistir. Evidentemente una gran mayoría de las mujeres se veían abocadas a la prostitución debido a la miseria, y aunque las que vendían su cuerpo solían provenir de las capas mas bajas de la sociedad, lógicamente   había rangos.   La amancebada convivía con un hombre, las llamadas “mujeres de amor” eran independientes y  frecuentadas por  hombres con posibles; las cortesanas tenían cierta posición. Bajando el escalafón  estaba la ramera que vivía en la mancebía y la simple buscona o cantonera que ofrecía sus servicios en plena calle.

Dirck van Bauren. La proxeneta. 1622. Museum of Fine Arts, Boston.
Dirck van Bauren. La proxeneta. 1622. Museum of Fine Arts, Boston.

          Durante el siglo XVI Sevilla fue la ciudad más importante de nuestro país, un gran emporio comercial con una superpoblación que necesitaba una solución apremiante en este sentido; de esta manera fue la capital hispalense en 1553 la primera ciudad española donde se establecieron una serie de normas que debían cumplir las “casas de mancebía”, entre las cuales se encontraban: cada ocho días los médicos debían reconocer a las meretrices y si había alguna enferma era enviada  al hospital. El establecimiento también era inspeccionado periódicamente por el Cabildo (ayuntamiento) para comprobar que todo estuviera en orden.  No se podía trabajar en días festivos ni en cuaresma. Por otro lado, si la prostituta estaba libre de cargas y deseba  abandonar la profesión podía hacerlo. En 1570 estas ordenanzas pasaron al resto de Castilla.

Civitates Orbis Terrarum. Braun y Hogenbert. 1598. Vista de Sevilla desde el Aljarafe 1
Civitates Orbis Terrarum. Braun y Hogenbert. 1598. Vista de Sevilla desde el Aljarafe.

          El burdel mas famoso de Sevilla se llamaba El Compás y estaba extramuros en la zona del Baratillo (actualmente  calle Castelar), su origen se remontaba al siglo XIV. Se sabe que en el siglo XVII  estaba dividido en habitaculos y cada prostituta pagaba un real y medio al día de alquiler, durante el reinado de Felipe IV el negocio se cerró pero no definitivamente como querían las autoridades sino que se trasladó fuera de la puerta de Triana. Durante el siglo XVII se intentó por todos los medios erradicar las “casas de mancebía” por medio de decretos y pragmáticas, pero nada se pudo hacer.  Se abrieron burdeles ilegales por todo el país con lo que el problema se agudizó.

Civitates Orbis Terrarum. Braun y Hogenbert. 1572. Vista de Sevilla desde el Aljarafe
Civitates Orbis Terrarum. Braun y Hogenbert. 1572. Vista de Sevilla desde el Aljarafe

          Hay constancia de un hecho que me ha parecido muy curioso, durante la Semana Santa el Ayuntamiento de Madrid obligaba  a salir a las prostitutas  de  la ciudad. Un regidor era encargado de recogerlas, pero  como no podían ganarse el sustento  el mismo Ayuntamiento consideraba apropiado costearles la estancia hasta el Sábado Santo en el que podían regresar a sus quehaceres  ( no fue un hecho aislado en la capital sino que sucedió en toda Castilla).  También estaba fijado como debía ser  su indumentaria, que consistía en una mantilla corta de color amarillo o azafranado  y en un medio manto negro. Tal y como os he contado en anteriores artículos, durante el Antiguo Régimen las personas vestían conforme al estamento al que pertenecían. La ropa debía dar una información precisa acerca del individuo y por este motivo las rameras eran identificadas por el tipo de prendas.

La gallega de la moneda. Anónimo. 1650. Museo del Prado. Madrid.
La gallega de la moneda. Anónimo. 1650. Museo del Prado. Madrid.

13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luz Nuñez dice:

    Magnifico y entretenido blog.Barbara me encanta. Un beso

    1. Bárbara dice:

      Me alegro que te guste. Publico un artículo cada semana o diez días. En principio voy a hablar un poco de todo lo que se me vaya ocurriendo, aunque habrá mucha presencia de indumentaria antigua (tema de la tesis doctoral que estoy realizando) y de la historia de la mujer.
      Si te apetece te puedes suscribir al blog.
      Muchas gracias por leerme y un abrazo.

  2. jrmm dice:

    Un blog interesantísimo. Me suscribo

    1. Muchísimas gracias por hacerte seguidor de “Arte y demás historias”.

  3. Mercedes Valenzuela dice:

    Bárbara, no dejo de aprender cosas contigo !!!!!!!

    1. Bárbara dice:

      ¡Muchas gracias Mercedes!
      Un fuerte abrazo.

  4. may dice:

    Me apasiona Barbara!!!! No dejes de escribir. Un beso.

    1. Bárbara dice:

      ¡Con lectoras como tu desde luego! Me das unos ánimos que para que.
      Hoy se ha publicado otro artículo, esta vez es mas personal….como si dijéramos.
      Besos.

  5. Eva dice:

    El mantón oscuro propio de las prostitutas de entonces, de color negro o pardo, dió origen a la expresión “ir de picos pardos”.

    1. Barbara dice:

      ìQue interesante! No tenia ni idea.
      Muchas gracias.

  6. GEMA PINO dice:

    Buenas Bárbara , hace un rato acabo de descubrir tu blog. Te felicito y te doy las gracias por él. Pues me gusta leer sobre muchos temas pero me canso y aveces me aburro si los textos son demasiado largos, por lo que has conseguido crear un magnifico blog para las personas que les guste leer de esa manera. UN SALUDO 🙂 y sigo leyendo las demás entradas un ratito más ^^

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