De la contrariedad que tienen los españoles y franceses en el vestir


Juan Pantoja de la Cruz. Retrato de un caballero santiaguista. 1601. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Juan Pantoja de la Cruz. Retrato de un caballero santiaguista. 1601. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Rodrigo de Villandrando. El príncipe Felipe y el enano Miguel Soplillo. Hacia 1620. Museo Nacional del Prado. Madrid.
Rodrigo de Villandrando. El príncipe Felipe y el enano Miguel Soplillo. Hacia 1620. Museo Nacional del Prado. Madrid.

          “La apariencia de un español vestido, si bien se considera, es del todo contraria a la de un francés. Porque el español del medio cuerpo arriba es ancho y grueso, y del medio abajo es estrecho y delgado. El francés es al revés: del medio cuerpo abajo es ancho, por los innumerables pliegues que lleva en los calzones, y del medio arriba es estrecho y delgado, por traer el jubón tan justo. Entre mil españoles no se hallará uno que traiga el vestido acuchillado, y entre mil franceses  no habrá uno que le lleve sin acuchillar. No hay francés que en verano no lleve abierto el jubón por delante y por detrás, teniendo por gala mostrar su camisa, y un español aunque caigan lanzas de fuego, no se desabotonará jamás, teniendo por notable afrenta, mostrar la camisa: el sombrero de un español es corto de copa, y ancho de falda, el del francés al revés, corto de halda y alto de copa: el cuello y la lechuguilla de un español es cerrada por delante, la del francés abierta; lo que un español lleva en los brazos, el francés trae en los pies, porque lleva las mangas del jubón exageradamente anchas, y los calzones estrechos, y el francés trae los calzones grandemente anchos, y las mangas del jubón extremadamente estrechas. Las ligas de un español son muy estrechas: porque procuran hacer que se vean muy poco: y las del francés son tan desmesuradas, que a las veces les llegan hasta el tobillo.

Fray Juan Ricci. Don Tiburcio de Redín y Cruzat. 1635. Museo del Prado. Madrid.
Fray Juan Ricci. Don Tiburcio de Redín y Cruzat. 1635. Museo del Prado. Madrid.
Abraham Bosse. El noble pintor. 1642. National Gallery. Washington.
Abraham Bosse. El noble pintor. 1642. National Gallery. Washington.

          La bizarría de un francés, trae por lazos dos grandes platillos que casi cubren todo el empeine del zapato y la popa. De un español, es traer un lazo tan pequeño que apenas se vea. Aman los franceses traer los zapatos muy altos de talón, arqueados, y con punta, y el español los trae bajos anchos y romos. El español trae las medias tan brillantes y bruñidas, que con gran pena le podrán asir de ellas con unas pinzas de hierro: el francés las trae caídas y arrugadas, teniendo por gala, llevar cuatro pliegues en ellas sobre el tobillo: traen los españoles la capa muy grande, y del todo caída, y los franceses muy corta y tan rollada que casi no se ve ella más que el cabezón.

Louis Le Nain. Juego de Tric trac. Hacia 1650. Museo del Louvre. Paris.
Louis Le Nain. Juego de Tric trac. Hacia 1650. Museo del Louvre. Paris.
Claude Lefèvre. Retrato de Luis XIV. Hacia 1670. Palacio de Versalles.
Claude Lefèvre. Retrato de Luis XIV. Hacia 1670. Palacio de Versalles.

          Es imposible a un francés llevar los brazos dentro de la capa por la calle y el español jamás los saca fuera: acostumbran traer los franceses la espada corta y alzada la contera della, que casi viene a darles en el pescuezo, la de los españoles al revés, larga y tan baja de punta que casi va arrastrando por tierra : el francés lleva siempre el puñal  en medio de la pretina, el español lo lleva al lado: el francés cuando se sale a matar por otro, se quita el jubón, y aún la camisa, el español se viste la camisa, jubón, cuera de ante, y sobre ella un jaco: el francés comienza a abotonar el jubón por el cuello y acaba en la cintura, el español comienza por la cintura, y acaba en el cuello: el español se comienza a vestir por el jubón: y el francés es lo último que se pone. El francés se viste la almilla la noche en la cama, cuando hace frio, y se la quita el día, por no parecer grueso de cuerpo, y el español se la viste el día, y se la quita de noche.”

Carlos García. La oposición y conjunción de los dos grandes luminares de la tierra: obra  apacible y curiosa en la cual se trata de la dichosa alianza de Francia y España: con la antipatía de españoles y franceses. Imprenta de Iván de la Ribera. Cambrai. 1622. pp. 346-363.

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