Una procesión del Corpus Christi


         

Diseño de una Tarasca para la procesión del Corpus de 1657. Archivo de la Villas de Madrid.
Diseño de una Tarasca para la procesión del Corpus de 1657. Archivo de la Villas de Madrid.

          Los relatos de viajeros constituyen una fuente documental de indiscutible interés para un mejor  conocimiento de la historia. Entre 1679 y 1681 la dama francesa Marie Catherine  Le Jumel de Barneville (1650-1705), más conocida como condesa de Aulnoy, realizó un periplo por España que le permitió vivir en primera persona  algunas curiosas y sorprendentes costumbres. Un buen número de  ellas le suscitaron un notable interés, desde  la moda hasta los usos sociales de todo tipo. Fruto de su viaje escribió Relación del viaje de España, un relato, que aunque a juicio de algunos, peca de excesiva imaginación, es de relevancia para acercarnos a la vida cotidiana en la época de Carlos II. Un país que, a lo largo del siglo, había sufrido todo tipo de calamidades; desde contiendas bélicas en  los más diversos frentes, hasta terribles epidemias de peste que diezmaron la población.

Leonardo Alegre. Tarasca. Procesión del Corpus de 1672. Archivo de la Villa de Madrid.
Leonardo Alegre. Tarasca. Procesión del Corpus de 1672. Archivo de la Villa de Madrid.

          Hoy traemos a colación los párrafos que dedicó a una procesión del Corpus Christi que tuvo ocasión de presenciar en Madrid. Madame de Aulnoy relata la solemnidad y el lujo que se desplegaron, haciendo particular hincapié en el ornato de la ciudad y en la indumentaria de los participantes. El vestido fue una cuestión relevante a lo largo de la Edad Moderna, sobre todo en las grandes solemnidades. Lo único que parece no haber cambiado en siglos es el sofocante  calor que suele acompañar a tan antigua celebración. El Corpus Christi sigue gozando de una particular relevancia en algunas ciudades españolas como Sevilla y Toledo.

José de Barahona y Tomás de Barahona. Tarasca con arlequines. Procesión del Corpus Christi. 1667. Archivo de la Villa de Madrid.
José de Barahona y Tomás de Barahona. Tarasca con arlequines. Procesión del Corpus Christi. 1667. Archivo de la Villa de Madrid.

          “Debo deciros que he visto la fiesta del Corpus, que es muy solemne. Hacen aquí una procesión general compuesta de todas las parroquias y de todas las comunidades, que las hay en gran número. Tapizan las calles por donde debe pasar con los más bellos tapices del mundo; porque no me refiero solamente a los de la Corona, que allí se ven, porque hay otros miles de particulares y hasta más, que son admirables. Todos los balcones están sin celosías, cubiertos de tapices, llenos de ricos almohadones con doseles. Hay un toldo tendido que pasa de un lado a otro de la calle, que impide que le sol incomode. Riegan el toldo a fin de que esté más fresco; todas las calles están enarenadas, muy regadas y llenas de una cantidad tan grande de flores, que no es posible andar sobre otra cosa. Los altares alzados en ellas son extraordinariamente grandes y adornados con la mayor magnificencia.

Leonardo Alegre. Tarasca para la procesión. Corpus Christi. 1685. Archivo de la Villa de Madrid.
Leonardo Alegre. Tarasca para la procesión. Corpus Christi. 1685. Archivo de la Villa de Madrid.

          No van mujeres a la procesión. El rey asistía a ella con un traje de tafetán, negro y brillante, bordado con sedas azules y blancas marcando los acuchillados; sus mangas eran de tafetán blanco, bordadas de seda azul y con azabaches; eran muy largas y abiertas por delante. Llevaba pequeñas mangas pendientes que caían hasta la cintura, la capa arrollada al brazo y un gran collar de oro y pedrerías, del que colgaba un pequeño toisón de diamantes. Llevaba también hebillas de diamantes en sus zapatos y en sus ligas, un grueso cordón en su sombrero, que brillaba tanto como el sol, y al pie de esa escarapela una perla que llaman La Peregrina, que es tan gruesa como una pera cermeña o de verano y de la misma forma. Pretenden que es la más bella que existe en Europa y que sus aguas y su calidad son perfectas.

Tarasca. Procesión del Corpus Christi. 1669. Archivo de la Villa de Madrid.
Tarasca. Procesión del Corpus Christi. 1669. Archivo de la Villa de Madrid.

          Toda la Corte, sin excepción, iba acompañando el Santo Sacramento. Los Consejos marchaban sin atender a orden de categorías, llevando cirios de cera blanca. El rey llevaba uno e iba el primero después de las andas en que estaba el Corpus. Es seguramente una de las más hermosas ceremonias que se pueden ver. Noté en ella que todos los gentileshombres de cámara llevaban cada uno una gran llave de oro en el costado; es la del cuarto del rey, en el que pueden entrar cuando quieren. Es tan grande como la llave de una bodega. Vi también a varios caballeros de la Orden de Malta, que llevan una cruz de Malta, de tela de Holanda, bordada sobre su capa. Eran cerca de las dos de la tarde cuando la procesión aún no había terminado. Cuando pasó por delante del Palacio dispararon salvas y muchos cohetes.

Pedro Tortolero. Casa del Cabildo de Sevilla y procesión del Corpus. Grabado. 1738. Universidad de Sevilla.
Pedro Tortolero. Casa del Cabildo de Sevilla y procesión del Corpus. 1738. Universidad de Sevilla.

          El rey había ido a esperar la procesión en Santa María, que es una iglesia que está cerca del Palacio. Todas las damas se visten ese día con sus trajes de verano; aparecen muy adornadas en sus balcones, teniendo en ellos castillos llenos de flores o botellas llenas de agua de olor, y las arrojan cuando pasa la procesión. Ordinariamente las tres compañías de guardias del rey estrenan ese día traje. Cuando el Santísimo Sacramento ha regresado a la iglesia, cada uno va a comer a su casa para encontrarse en los autos. Son tragedias cuyos asuntos son piadosos y la presentación bastante extraña. Los representan en el patio o en la calle del presidente de cada Consejo, a quien tal deferencia le es debida. El rey asiste, y todas las personas de calidad reciben billetes el día anterior para que puedan encontrarse allí. Así, nosotras fuimos invitadas, y quedé sorprendida de que encendiesen un número extraordinario de antorchas en tanto el sol caía a plomo sobre los comediantes y hacía derretir las bujías como si fuesen manteca.”

Gaspar Romaní. Tarasca con columpio. 1710. Archivo de la Villa de Madrid.
Gaspar Romaní. Tarasca con columpio. 1710. Archivo de la Villa de Madrid.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. 👍🏽👍🏽👏🏽👏🏽

  2. STELLA CERON dice:

    Que bonitas historias, me encantan las procesiones de Sevilla.
    Gracias Bárbara, un saludo.

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