El milagro del Cristo de San Agustín


 

Anónimo. La peste de 1649. Siglo XVII. Hospital del Pozo Santo. Sevilla.
Anónimo. La peste de 1649. Siglo XVII. Hospital del Pozo Santo. Sevilla.

          “Año de 1649, padeciendo esta Ciudad de Sevilla una gravísima peste, de que murió mucho número de gente, los dos Ilustrísimos Cabildos Eclesiásticos y Secular, pidieron a este Convento de San Agustín nuestro Padre, se llevase la imagen del Santo Christo, a la Santa Iglesia; y a 2 de Julio del dicho año salió con solemne procesión, acompañado de la Ciudad y todas las Religiones, y con grandes clamores de todo el pueblo, le llevaron a la Santa Iglesia, y a la salida de la calle de Placentines el Ilustrísimo Cabildo Eclesiástico salió a recibir la procesión, y habiendo estado aquella tarde y noche en la Santa Iglesia la santísima imagen, el día siguiente la volvieron a su capilla, y fue nuestro Señor servido, que desde el día que salió comenzó a mejorar la peste, y al cabo del octavario totalmente se quitó, como lo certificaron los Médicos, por lo cual la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla dedicó el dicho día 2 de Julio para venir perpetuamente a darle gracias por el beneficio recibido.

Última procesión. 1926.
Última procesión. 1926.

          Fue una y otra procesión de maravillosa muestra de la christiandad de esta República, que lo que en otras se esmera en suntuosidades, en esta se esmeró en afectos que consiguieron la deseada salud, de que luego se aumentaron los principios generalmente recibidos por milagrosos; y cuando el contagio y sus influencias estaban en su mayor fuerza; porque aunque los Astrónomos hallaron en la que de los astros causa de la mejoría, no fue esta hasta el 12 del propio mes (aunque dentro del novenario de las fiestas del Santo Christo) en que a Marte malévolo que predominaba, se llegó en conjunción Júpiter benévolo y salutífero, que le templó los mortales influjos; desde esta conjunción, que sucedió en dos grados del signo de Libra (dice el Capitán Francisco de Ruesta arriba citado) se fue reconociendo la mejoría, asegurándola previamente la salida que hizo la Majestad divina en la santa imagen del Christo Crucificado del Convento de San Agustín. Dos veces solas (dice otro autor) que salió el Santísimo Viático del Sagrario de la Catedral, en la veinte y cuatro horas que estuvo en ella el Santísimo Christo, que en la incesable frecuencia de los días antecedentes fue conocido prodigio; así se fue continuado la mejoría por todo el mes de Julio, de modo que a 16 se cerraron el Hospital y convalecencia de Triana, y a fin de él no había enfermo alguno en el de la Sangre, y solo restaban pocos en convalecencias. Y llegó Sevilla a estado de guardarse de algunos lugares de la comarca, en que duraba el contagio; por lo cual se cerraron las más de sus puertas, y las que quedaron a lo preciso del comercio, fue con guardas de Caballeros Veinticuatros y otros Ministros, y fue volviendo la gente a la Ciudad que se había ausentado, en que en el otoño se padeció otra molestia, pero menos peligrosa epidemia de tercianas. Quedó con tan gran menoscabo de vecindad, si no sola, muy desacompañada, vacía gran multitud de casas, en que se fueron  siguiendo ruinas en los años siguientes, las habitadas en muy considerable disminución de valor, todas las contribuciones públicas en gran baja, a que se comenzó a experimentar en los hacimentos de las Alcabalas del año siguiente, acortándose más de cuarenta cuentos de maravedis, y respectivamente las demás. Las Milicias casi del todo se deshicieron, los gremios de tratos y fábricas quedaron sin artífices y oficiales, los campos sin cultivadores, y en los que a esta causa acudieron de otras partes, intolerables los jornales, y otra larga serie de males, reliquias de tan portentosa calamidad.”

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Diego Ortíz de Zúñiga. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble ciudad de Sevilla.  Madrid.  Imprenta Real. 1796. pp.404-405.

El Cristo de San Agustín fue una de las imágenes más veneradas de Sevilla. Se trataba de un crucificado del siglo XIII custodiado en la Casa Grande de San Agustín, convento próximo a la Puerta de Carmona. Durante la terrible epidemia de peste que asoló la ciudad en 1649, y más concretamente el 2 de julio, el Cristo fue en procesión a la catedral. A partir de esa momento la peste cesó en su virulencia y se atribuyó a su intercesión el milagro de la extinción de la enfermedad. La imagen fue quemada el 18 de julio de 1936.
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Richard Ford. Puerta de la Carne de Sevilla. 1831. A la derecha aparece la Casa Grande de San Agustín.

 

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