No me mueve, mi Dios, para quererte

No me mueve, mi Dios, para quererte el Cielo que me tienes prometido ni me mueve el Infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin,…

Sevilla

Sevilla, cuando yo muera no quiero ser tierra tuya. Aire fino de tus barrios. Soledad de tus clausuras. Vuelo y canto de campanas que suben a Dios su música. Luz de la tarde dormida. Jazmín de novia. Ternura de madre joven, contenta. Caridad dulce y oculta que besa llagas y heridas y no pregona sus…