El cornudo paciente


Joris Hoefnagel. “Vista de Sevilla” Civitates orbis terrarum. 1598.
Joris Hoefnagel.  Vista de Sevilla.  Civitates orbis terrarum. 1598.

El Tesoro de la Lengua (1611) define la voz “cornudo” de la siguiente manera:

          “Es el marido cuya mujer le hace trayción, juntándose con otro y come­tiendo adulterio. Esto puede ser de dos maneras: la una quando el marido está inorante dello, y no da ocasión ni lugar a que pueda ser […] Otros que lo saben, o barruntan, son comparados al buey, que se dexa llevar del cuerno, y por esso llaman a éste paciente; no sólo porque padece su honra, sino también porque él lo lleva en paciencia”.

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Detalle.

          Hoy nos vamos a detener en una interesante vista de Sevilla. Se trata de un grabado del alemán Hoefnagel incluido en el quinto volumen de la serie Civitates orbis terrarum publicada en 1598. La estampa nos ofrece una vista panorámica de la capital hispalense desde una perspectiva poco convencional, el barrio de San Bernardo. Podemos distinguir a mujeres lavando en el arroyo Tagarete, a unos pastores con sus reses, el quemadero donde se ejecutaba a los reos de la inquisición, el vertedero municipal y el matadero. Pero ¿cuál es la escena principal de la estampa?, ¿qué contemplan las dos mujeres que se sitúan a la izquierda de la composición? Se trata de un tipo de castigo que se infligía a esposas adúlteras y a maridos consentidores, el escarnio público que padecían ambos se escenificaba de una manera sórdida y bochornosa tal y como pone de relevancia el texto que incluimos a continuación.

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          En el interesante artículo de José Julio García Arranz titulado “El castigo del “cornudo paciente”: un detalle iconográfico en la vista de Sevilla de Joris Hoefnagel (1593)” en Norba Arte (vol. XXVIII-XXIX) leemos:

          “En presencia de dos moriscas que contemplan la escena, caminan por un sendero de los arrabales de la ciudad, delante de algunas autoridades municipales uno de ellos a caballo y con larga vara, probablemente el Asistente, acompañado de dos alguaciles, tres personajes montados en sus respectivos pollinos. La figura central es un hombre con las manos atadas; de ambos lados de su cabeza surgen dos largas ramas con sus vástagos, similares a grandes astas de venado, en cuya parte superior, ornada con banderines, se disponen campanillas y cascabeles colgados de un cordel atado entre ambos extremos a modo de reclamo sonoro. Tras el hombre cabalga una mujer, con la cabeza cubierta con una toca y el rostro oculto tras sus propios cabellos ¿señal de la vergüenza que la fuerza a ocultar su identidad?, que fustiga al reo que la precede con unas disciplinas formadas por una ristra de ajos. El pregonero encargado de vocear el delito que se imputa a la pareja, identificable por la trompeta que porta en la mano izquierda, camina tras ellos mientras empuña en alto una penca, tira de cuero con la que el verdugo azotaba a los delincuentes. Tal composición refleja el público escarmiento que el Santo Oficio reservaba a las mujeres adúlteras y a los maridos consentidores la escena es identificada en la propia estampa como “Execution de Justitia de los cornudos patientes” que permitían que sus esposas se prostituyeran, condenados estos últimos a llevar atadas a la espalda las ramas descritas en forma de grandes cornamentas. Completa esta pequeña procesión otra mujer que, algo adelantada, monta también sobre un asno; desnuda de cintura para arriba (…). Se trata, por tanto, de la proxeneta que propició o posibilitó el comportamiento delictivo de ambos cónyuges, y que es también objeto del escarnio ciudadano: varios testigos de la comitiva se burlan de sus protagonistas haciendo ostentosa señal de la “V” con los dedos de las manos conocido gesto popular que alude al marido “cornudo” víctima del adulterio de su mujer, y arrojan barro o excrementos del camino a los condenados, lo que parece explicar el enjambre de moscas que envuelve a la alcahueta que abre la marcha”.

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          Tras esta explicación comprendemos el origen de la voz “cornudo”. Una vocablo, que a pesar de los siglos transcurridos y de la progresiva evolución del  castellano, como cualquier lengua viva, ha llegado a nuestros días en perfecto estado de salud. La historia nos enseña el por qué de las cosas ya que casi todo tiene un motivo, y en muchas ocasiones sorprendente como en el presente caso.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rbn dice:

    Lo que se aprende contigo!!!!

    1. Bárbara dice:

      Muchas gracias Reyes. Verdaderamente es interesante conocer el origen de las palabras.

  2. May dice:

    Interesantisimo Barbara. Gracias

    1. Bárbara dice:

      Gracias May. Verdaderamente es una historia muy interesante y curiosa.

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