Los españoles son gente muy presuntuosa


Anónimo. Comerciantes en el puerto de Mahon. Siglo XVIII. Fotografía de Carlos Pons bajo licencia Creative Commons.
Anónimo. Comerciantes en el puerto de Mahon. Siglo XVIII. Fotografía de Carlos Pons bajo licencia Creative Commons.

          Los señores españoles son gente muy presuntuosa. Todo el mundo, criados inclusive, duermen de una a tres horas de siesta; cuando un hombre de la plebe va al mercado a fin de comprar legumbres por valor de dos o tres sueldos, jamás las lleva él mismo bajo su capa, sino que paga a otro para que las deje en su domicilio, aun cuando le cueste así doble. Jamás un artesano atraviesa la calle sin su espadón de enormes gavilanes. Hállanse a menudo gentes cabalgando sobre mulos, que usan grandes antiparras para hacerse pasar por sabias. Cuanta mayor reputación de erudito tenga una persona, tanto mayores serán sus gafas.

Gafas con cristal ahumado y patillas plegables. Siglo XVIII.
Gafas con cristal ahumado y patillas plegables. Siglo XVIII.

          (…) Las familias no son numerosas; raramente se encuentra un español que haya engendrado tres o cuatro hijos. Hay que buscar la causa en lo muy caluroso de clima, en lo encabezado de los vinos y sobre todo en la lascivia que caracteriza ambos sexos. Terrible cúmulo de enfermedades procede de las moriscas, sumamente desvergonzadas y muy tratadas, así de los grandes señores como del populacho… Además existen otras razones por las cuales está España tan despoblada: en primer lugar, el gran número de casas de tolerancia; luego la enorme cantidad de individuos que entran en las órdenes… Hay muchos matrimonios legítimos entre blancos y moriscas, y los hijos que de estas uniones nacen son generalmente feos, medio amarillos, medio negros. Pero esto es sólo en Andalucía; en las demás provincias no hay esclavos.

De español y negra mulata. Museo de América. Madrid.
Anónimo. De español y negra mulata. 1775-1780. Museo de América. Madrid.

          (…) Jamás un español exigirá el menor trabajo de su esposa, porque todas, ricas y pobres, le responderían: No hemos venido al mundo para trabajar, sino para agradar a los hombres y hacerles placer. Por lo demás suelen ser las españolas de muy buen talle, aun cuando sus teces sean de ordinario cetrinas y su temperamento muy ardiente. Un extranjero que se preocupe algo de su salud, hará bien manteniéndose en guardia, así frente a las pasiones abrasadoras del bello sexo como frente a los vinos de este país.

Anónimo. Vista de Sevilla. 1726. Ayuntamiento de Sevilla
Anónimo. Vista de Sevilla. 1726. Ayuntamiento de Sevilla

Extracto del relato del viaje a España del comerciante de Estrasburgo JOHANN EBERHARD ZETZNER a principios del siglo XVIII. GARCÍA MERCADAL, José:  Viajes de extranjeros por España y Portugal: desde los tiempos más remotos hasta comienzos del siglo XX,Salamanca, 1999.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alejandra Mena dice:

    Eso de dormir la siesta me gusto!!!

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