Los riesgos de las cotillas


Cotilla. España. Principios siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.
Cotilla. España. Principios siglo XVIII. Metropolitan Museum. Nueva York.

            “No es fácil averiguar el tiempo fixo en que empezáron á usarse las cotillas; pero hay fundamentos para creer que se lleváron en la Grecia y en Roma, por persuadirse que el talle delgado contribuye á dar mas gracia. Mr. Pauu, que ha publicado recientemente una obra muy curiosa con el título: Recherches Philosophiques  sur les Grecs, impresa en Berlin en 1788, dice en la pág. 90. del tom. I. que los que hacian en el comercio de esclavos, que se llamaban en griego (…), solian comprimir el talle de las mugeres con unas faxas, para que pareciesen mas agraciadas: despues inventáron las cotillas, que introduxeron en Italia. Estas en lugar de ballenas tenian unos listones delgados de madera de tilo. Hipócrates reprehende á las mugeres de la Isla de Cos el apretarse demasiado la cintura, diciendo que de esta manera se dañaban el pecho comprimiendo la respiracion. Las Romanas estilaban al principio una especie de cintura ó ceñidor; despues cruzáron otra por debaxo de los pechos; y poco á poco llegáron á formar una cotilla que lo sujetase todo. Como se creyó entónces, y se cree ahora que esto sienta bien, se ha continuado el adorno á pesar de sus inconvenientes.

Claude-Louis Desrais. 1778. Joven en bata de baño por la mañana. Plancha 56 de Gallerie des Modes et Costumes Français. Museum of fine Arts. Boston.
Claude-Louis Desrais. 1778. Joven en bata de baño por la mañana. Plancha 56 de Gallerie des Modes et Costumes Français. Museum of fine Arts. Boston.

            También son perjudiciales los adornos que se ponen en la cabeza si ajustan demasiado alguna parte de ella. Los collares apretados desfiguran el cuello, y por esta razon son contrarios á la hermosura, siéndolo casi siempre á la salud si impiden la libre circulacion; pero este daño y el de las cotillas lo va remediando ya por sí misma la moda, que es la que tiene el imperio soberano de las materias. No pretendo hacer de Legisladora y menos en asunto de trages y vestidos; pues siendo un punto que depende del gusto vario de las gentes y, principalmente de la moda, es casi imposible señalar una regla fixa, Basta persuadir que no se usen los que pueden ser contrarios á la salud por las razones expresadas. El sabio Licurgo supo desterrar en su República varios vestidos haciendo ver el perjuicio que ocasionaban, y logró juntamente precaver algunas enfermedades.

Tomas Gainsborough. Las hijas del pintor persiguiendo a una mariposa. Hacia 1756. National Gallery. Londres.
Tomas Gainsborough. Las hijas del pintor persiguiendo a una mariposa. Hacia 1756. National Gallery. Londres.

            Los vestidos de  las niñas no deben ser ricos: lo primero, por el daño que causan en lo moral, enseñándolas desde temprano á estimarlos mas de lo que merecen; y lo segundo, porque se les quita la libertad de jugar, que les es tan saludable. El temor de que las riñan ó castiguen si los manchan ó los rompen, las obliga a estar sentadas, y no pensar en otra cosa que en su adorno. Es razon que lleven vestidos decentes conforme á su clase; pero de aquellos géneros que se pueden lavar, para que vayan siempre limpias, y  conozcan que éste es el principal realce de la hermosura. Las telas de lienzo deben ser preferidas á todas las demas; pues segun advierte el famoso Kiel en su Medicina Estática , la atraccion de los vestidos es en razon compuesta de su peso y superficie. El cuero es la materia que mas atrae; la lana algo menos; los vegetables no tanto; el lino menos que todos: por cuyo motivo es el mas recomendable en el uso comun. No es conveniente dar á los niños vestidos que otros han usado, en particular si son de lana, que conserva mas tiempo la putrefaccion; porque estan mas expuestos á contagiarse que los adultos”

Cotilla. hacia 1750. Museo textil y de Indumantaria. Barcelona
Cotilla. hacia 1750. Museo textil y de Indumantaria. Barcelona
Cotilla de seda. Andalucía. Hacia 1750. Museo del traje. Madrid.
Cotilla de seda. Andalucía. Hacia 1750. Museo del traje. Madrid.

 

Josefa Amar y Borbón. Discurso sobre la educación física y moral de las mugeres. Madrid. Imprenta de don Benito Cano. 1790. Pp 88-92.

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